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22 de agosto de 2017

Análisis de las "Rimas" de Dante Alighieri


Bajo el título general de Rimas o, a veces, Cancionero, se reúnen las poe­sías líricas de Dante que no figuran en la Vida nueva ni en el Convivio. Estas no fueron recopiladas por el poeta sino por los exegetas de la obra dan­tesca, que las ordenaron de varias maneras, teniendo especialmente en cuenta los motivos de inspiración o tratando de respetar la probable su­cesión cronológica de su composición.
 Obviamente, esto ha dado lugar a un sinfín de problemas a la filología y a la erudición dantesca. Muchas de estas poesías correspon­den a las actitudes y al lenguaje del dolce stil novo, y algunas se inspiran ciertamente en Beatriz. Se trata pro­bablemente de composiciones que que­daron excluidas de la Vida nueva por no adecuarse a su arquitectura uni­taria. En efecto, poseen un sabor más realista que se opone a los lineamientos espirituales de esa obra. No pocas entre ellas se remontan a las expe­riencias vitales y artísticas del poeta en el mismo período al que se refiere la Vida Nueva, y tal vez están diri­gidas a la primera y a la segunda mujer de la "pantalla" (detrás de las cuales pretendía Dante ocultar su verdadero amor por Beatriz —en el místico librito—, aunque el calor de los versos hace sospechar algo mu­cho más concreto, naturalmente su­blimado y transfigurado al penetrar en los dominios de la milagrosa cria­tura) o a la "mujer gentil" que por un momento distrae al poeta —siem­pre en la Vida nueva— de su casta adoración por Beatriz, y que tiene ulteriores desarrollos en el Convivio.
Las composiciones en que se men­cionan los nombres de Pioretta, Violetta y Lisetta las que evocan esce­nas festivas ("Ladrar de jaurías míe cazadores azuzan") o esculpen una reunión de jóvenes ("Vi de mujeres muy gentil brigada") o pintan de va­gos colores un gracioso sueño de eva­sión ("Guido, quisiera que tú y Lapo y yo") o aquellas con que Dante es­cribe o contesta a amigos poetas, aluden todas al ámbito florentino del stilnovismo y nos revelan a un Dante no muy diverso del de la Vida nueva, pero más adherido a la realidad y menos preocupado en místicos rap­tos.
Una imagen sorprendentemente distinta del poeta nos proporcionan los tres sonetos dirigidos a Porese Donati, así como los tres que éste le envió como respuesta. La disputa ri­mada alcanza tonos tan groseros y se rebaja a tales ofensas, que los crí­ticos han dudado mucho tiempo acer­ca de su autenticidad, aunque tal vez sólo se trate de una broma consentida.
 Un rostro más duro, airado y apasio­nado —que parece preludiar ciertas vigorosas actitudes de la Comedia— nos descubren las rimas que Dante escribió para una mujer que llama, quizá simbólicamente por su dureza, Pietra (piedra). Las rimas petrosas (dos canciones y dos sextinas) se cuentan entre las poesías más ardien­tes y sensuales del poeta, y expresan una experiencia totalmente opuesta a la de la Vida nueva.
 La mujer "ange­lizada", de cuerpo casi evanescente tras un etéreo velo espiritual, cede lugar a una criatura seductora y per­versa, que Dante mira con febril de­seo. Al mismo tiempo, los delicados y suspirosos tonos del dolce stil novo desaparecen dentro de un lenguaje rudo y concreto, áspero y violento. El que lea la más famosa de las rimas petrosas, la canción "De igual modo en mi hablar quiero ser áspero", ad­vertirá qué experiencias de vida y de técnica poética va descubriendo Dante y se preparará para comprender me­jor los cantos del Infierno y de algu­nos episodios de otros cánticos. Se conectan al Convivio algunos poe­mas alegóricos y doctrinales que en­salzan la ciencia y la filosofía, pero que, por lo refractario de la materia, nada agregan a la gloria poética de Dante.
FUENTE:CEAL, Capítulo Universal- La Historia de la Literatura Mundial Nº 8 /101, Buenos Aires, 1970.

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