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4 de enero de 2017

Buenos Aires en 1920 - Actividades y Guía de lectura



Buenos Aires en 1920 

La década de 1920, en Buenos Aires, es una de las más interesantes y complejas de analizar. ¿Cuál es la particularidad de esta década? Que, en muy poco tiempo, la ciudad cambió por completo y pasó a ser un escenario eminentemente moderno. La de 1920 fue una década de vertigi­nosas transformaciones sociales, de nuevos hábitos, de impactantes nove­dades en la cultura. Y, sobre todo, se produjeron modificaciones profundas en los modos de relacionarse de la gente con su propia ciudad. 

Muy rápido, las calles se vieron pobladas por nuevos sujetos. Una fuerte oleada inmigratoria prácticamente revolucionó la sociedad argentina, en especial la porteña. Tras la Primera Guerra Mundial, concretamente entre 1921 y 1930, se registró un total de 878.000 inmigrantes radicados. 

Entre ellos, españoles e italianos compusieron la contunden­te mayoría, pero también llegó al Río de la Plata gente de los más distantes puntos del mundo. Ya en 1890 Buenos Aires había dejado de ser una sociedad homogénea. Para la década de 1920, había duplicado su población respecto de veinte años atrás. Inmigrantes e hijos de inmigrantes constituyeron el setenta y cinco por ciento del crecimiento de la ciudad. Fueron ellos quienes se vieron beneficiados por el aumento de la tasa de alfabetización y la escolaridad. Comenzaban, en ese momento, el complicado camino del ascenso social y la lucha por sus lugares en el campo de la cultura y en las pro­fesiones liberales. 

En el campo del urbanismo, en la arquitectura, en la decoración, surgieron también nuevas formas. Hubo, incluso, obras arquitectónicas completamente de vanguardia. Buenos Aires se encontró de pronto con obras monumentales, que exhibieron el vigor y las nuevas tendencias de la modernidad, co­mo el cine Gran Rex y el edificio Kavanagh. Obviamente, en los barrios, no eran tantas ni tan notables las novedades. Pero los medios de transporte también se multiplicaron y extendieron sus redes. Esto provocó el nacimien­to de un nuevo hábito urbano: la "salida al centro", que les permitía a los paseantes deleitarse con la espectacularidad de los modernos edificios. 

En ése contexto, las diferencias económicas se concentraban en un hábitat geográfico y social determinado: el barrio norte, que mostraba sus palacetes y mansiones, típicos de las clases sociales altas y el barrio sur, un barrio de casonas abandonadas por sus dueños luego de la fiebre amarilla. Éste último se convirtió en la residencia de sectores populares. El conventillo fue su clásica expresión, con un patio común que fue uno de las cunas del tango. Allí tenían su territorio los compadritos y los malevos. 

El compadrito fue un tipo social suburbano, descendiente históricamente del gaucho rural, aparecido en las ciudades de la región del Río de la Plata y su zona de influencia, principalmente Buenos Aires, Montevideo y Rosario, como parte del proceso de urbanización iniciado en la segunda mitad del siglo XIX. La tarea del gaucho, a partir de 1810, había sido la guerra: la de la emancipación nacional, la de la organización, la del Paraguay. Cuando las guerras concluyeron, los hijos de los gauchos ya no fueron gauchitos, sino compadritos. 

La palabra “compadrito” está tomada de "compadre", un término de amplio uso en el mundo latinoamericano con un sentido de solidaridad y compañerismo. El prejuicio social de las clases altas asoció compadrito con delincuencia, del mismo modo que lo había hecho con el gaucho y le dio una connotación negativa, asociándolo con una actitud pedante y pendenciera, pero sin seriedad. 

Otros términos similares de la época, surgidos con el fin de definir tipos sociales suburbanos fueron "guapo", "compadrón" y "malevo". El compadrito está íntimamente asociado al tango, porque fue justamente ese tipo social junto con las comunidades afro-rioplatenses el que lo creó como danza y género musical en la segunda mitad del siglo XIX. 

Este término aparece a menudo en la literatura tanguera, como en El choclo : Con este tango que es burlón y compadrito/se ató dos alas la ambición de mi suburbio;/ con este tango nació el tango, y como un grito/salió del sórdido barrial buscando el cielo; /conjuro extraño de un amor hecho cadencia/ que abrió caminos sin más ley que la esperanza,/mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia /llorando en la inocencia de un ritmo juguetón. (Enrique Santos Discépolo) 

El escritor y poeta Jorge Luis Borges lo menciona en repetidas oportunidades y escribe poemas sobre ellos, como por ejemplo Milonga de Jacinto Chiclana 


Quién sabe por qué razón 

Me anda buscando ese nombre; 

Me gustaría saber 

Cómo habrá sido aquel hombre 



Alto lo veo y cabal, 

Con el alma comedida, 

Capaz de no alzar la voz 

Y de jugarse la vida. 


Me acuerdo. Fue en Balvanera, 

En una noche lejana 

Que alguien dejó caer el nombre 

De un tal Jacinto Chiclana. 



Algo se dijo también 

De una esquina y de un cuchillo; 

Los años nos dejan ver 

El entrevero y el brillo. 

Sólo Dios puede saber 

La condición fiel de aquel hombre; 

Señores, yo estoy cantando 

Lo que se cifra en el nombre. 



Entre las cosas hay una 

De la que no se arrepiente 

Nadie en la tierra. 

Esa cosa es haber sido valiente. 



Siempre el coraje es mejor, 

La esperanza nunca es vana, 

Vaya pues esta milonga 

Para Jacinto Chiclana. 


Nadie con paso más firme 

Habrá pisado la tierra; 

Nadie habrá habido como él 

En el amor y en la guerra. 



Sobre la huerta y el patio 

Las torres de Balvanera 

Y aquella muerte casual 

En una esquina cualquiera. 



No veo los rasgos. Veo, 

Bajo el farol amarillo, 

El choque de hombres o sombras 

Y esa víbora, el cuchillo. 



Acaso en aquel momento 

En que le entraba la herida, 

Pensó que a un varón le cuadra 

No demorar la partida. 



Este poema fue compuesto como letra de una milonga. La milonga es una tonada popular, sencilla y monótona, que aúna la sentimentalidad africana con la ingeniosidad rioplatense. Fue en su origen emulación de la Danza Cubana, se plasmó en su música, pero cuando triunfaron sus originalidades se fue creando la propia, instrumentada por los maestros del suburbio. En el malambo el gaucho hacía gala de su agilidad, flexibilidad y destreza. En cam­bio en la milonga, sólo bailada por los "compadritos" de la ciudad, éstos ostentan todo su ingenio, talento, agudeza y malicia. Ejemplo: Malevaje de Enrique Santos Discépolo: 

Decí, por Dios, ¿qué me has dao //que estoy tan cambiao, //no sé más quién soy? //El malevaje extrañao //me mira sin comprender...//Me ve perdiendo el cartel//del guapo que ayer// brillaba en la acción...//¿No ves que estoy embretao,//vencido y maniao//en tu corazón? 

Te vi pasar, tangueando altanera//con un compás tan hondo y sensual //que no fue más que verte y perder //la fe, el coraje//el ansia 'e guapear.//No me has dejao ni el pucho en la oreja //de aquel pasao malevo y feroz...//¡Ya no me falta pa' completar //más que ir a misa e hincarme a rezar! 

Ayer, de miedo a matar, //en vez de pelear//me puse a correr...//Me vi a la sombra o finao; //pensé en no verte y temblé...//¡Si yo, -que nunca aflojé//de noche angustiao //me encierro a llorar!...//Decí, por Dios, ¿qué me has dao, //que estoy tan cambiao, //no sé más quién soy? 

Volviendo al poema de Borges, en él se crea la presencia vívida de un clásico compadrito y nos presenta su temple y su muerte. El compadrito o guapo, el clásico malevo orillero de nuestros tangos, ha sido definido y caracterizado por el mismo Borges: "El compa­drito fue el plebeyo de las ciudades y del indefinido arrabal, como el gaucho lo fue de la llanura o de las cuchillas." 

Para el compa­drito el cuchillo es la única justicia que conoce y reconoce, máxima expresión de valor y justicia. El compadrito hace del coraje su religión y su ley, con su mitología, sus mártires y su historia. El cuchillero sería el portador de una virtud: dispuesto a ma­tar y a morir por alguna deuda de honor, por el ajusticiamiento de un escarnio, el cuchillero es la encarnación viva del coraje. Pero conviene aclarar que Borges, escritor y no moralista, justifica la realidad de este personaje poéticamente, no socialmente. Su búsqueda del ser nacional no reside en la idealización del cuchillero, sino en mostrar una realidad, un destino cuya ley ciega -la lanza, el cuchillo, la pistola de la asonada- se opone a otra ley, la del derecho escrito. 

Borges llega al personaje a través del recuerdo de tres elementos: su nombre, una esquina y un cuchillo. La esquina y el cuchillo son la ubicación espacial y el arma homi­cida, elementos del otro gran tema del poema: la muerte violenta. Las dos primeras estrofas describen al compadrito: frente a un solo rasgo físico, que alude a su talla (alto), expresión de fortaleza, el resto está destinado a caracterizar su temple de varón contenido, seguro, valiente, apto para el amor y la guerra. 

Guía de lectura y comprensión : 

1. Mencionar qué cambios se produjeron en Buenos Aires hacia 1920. 

2-En el texto se menciona que durante esta época surge un nuevo tipo social. Mencionarlo y explicar sus características. 

3- ¿Cuál de las siguientes opciones considera que es el tema principal de “Milonga de Jacinto Chiclana”? 

El duelo a cuchillo-
 El coraje y la valentía-
 La vida en los barrios marginales -

 Justificar la respuesta 







































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