BUSCAR EN ESTE BLOG

Cargando...

5 de enero de 2009

Elegía de Miguel Hernández

Análisis de Elegía de Miguel Hernández
Análisis del poema – Biografía resumida de Miguel Hernández-


Elegía
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(El rayo que no cesa)

El poeta -desgarrado- expresa el dolor íntimo que le provoca la muerte de su gran amigo, Ramón Sijé, y se debate frente a la injusticia de su ausencia.
El poema consta de 16 tercetos. Hay una correspondencia interna entre la estructura rítmica y la organización de los contenidos del poe­ma, el cual puede dividirse así:
1. Dolor del poeta frente a la pérdida (tres primeros tercetos).
2- Presencia de la muerte como fuerza segadora (tercetos 4 al 8)
3-Actitud rebelde del poeta frente a la muerte injusta (tercetos 9 al 11).
4- Esperanza en el reencuentro con el amigo a través de la natu­raleza (tercetos 12 al 16).

Todo el poema configura una verdadera elegía en cuanto al tema y al tono de la composición. El poeta -"yo lírico"- expresa su realidad íntima y personal que adquie­re tal grado de profundidad que trasciende su carácter de experiencia personal para alcanzar validez universal y se convierte en objeto poético al tomar como punto de partida de su inspiración su propia intimidad.
El tema principal de la elegía es el dolor frente a la pérdida de un ser querido. Envuelve a la obra un clima de patética angustia que se suaviza en las últimas estrofas cuando el poeta admite la esperanza del reencuentro con el amigo perdido al reconocer que los afectos no mueren nunca dentro de nosotros.
Temas secundarios:
· La vida como valor supremo
·La muerte como asechanza inevitable.
·La supervivencia de los valores humanos después de la muerte.
·La tierra como continuidad vital del cuerpo muerto que sirve de alimento y procreación de huertos y jardines.
·La amistad como compromiso vital entre dos personas.
·Visión trágica de la vida.
·-El amor como fuerza superadora de la muerte
·-Perpetuo fluir de la vida a través de la naturaleza.
·-El reencuentro.

Contextos geográfico, histórico y social : Si bien la muerte del amigo sucede en un momento y en un lugar determinados ("En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé”) no aparecen aludidos en el texto ninguno de estos marcos referenciales . Versificación. Este poema presenta una versificación regular: los versos endecasílabos se hallan agrupados en tercetos -estrofas de tres versos-con excepción del último, que es un cuarteto. La rima consonante sigue el esquema ABA-BCB para los tercetos:
Yo quiero ser llorando el hortelano A
de la tierra que ocupas y estercolas B
compañero del alma, tan temprano.' A
Alimentando lluvias, caracolas B
y órganos mi dolor sin instrumento e
a las desalentadas amapolas. B

El último cuarteto presenta también una rima consonante que sigue el esquema ABAB.

Miguel Hernández utiliza una lengua culta y busca la palabra expresiva que demuestre con mayor claridad su íntimo pensamiento. Por ejemplo, utiliza en la Elegía aumentativos (Un manotazo duro…/ un hachazo visible y homicida) que acentúan el ambiente de dureza inhumana, de la brutalidad que rodea la muerte de su amigo. También crea neologismos ( pajareará, avariciosa) que le permiten reflejar más vívidamente su mundo interior.

La imagen atrevida, visionaria, insólita y el material metafórico inusitado son dos rasgos característicos del estilo de Miguel Hernández
En este poema, el ritmo coincide con la organización del contenido -tal como se ha señalado-: comienza en forma regular y contenida en los ocho primeros tercetos, con la sola excepción del cuarto, en que el ritmo ya anticipa la actitud rebelde que el poeta adoptará más adelante (Partes I y II); el movimiento se vuelve agitado y tempestuoso en los tercetos 9, 10 y 11 en que el "yo lírico" se debate en impo­tente y patética rebeldía. Acompañan a este ritmo palabras con sonidos duros y martillantes: "piedras, rayos y hachas estridentes", "sedienta", "hambrienta", "dentelladas" (Parte III).
El verso que sintetiza expresivamente la desesperada rebeldía contra la muerte es el último del undécimo terceto: "y desamordazarte y regresarte". Las estrofas siguientes presentan un cambio de actitud; el verso se serena y el ritmo cobra regularidad. Palabras suaves como "arrullo", "almen­dras", "enamorado" evocan el rincón del huerto levantino donde se han citado los dos amigos. El verso final condensa el amor por el amigo: "compañero del alma, compañero".
Recursos estilísticos:
Adjetivación insólita: "alma colmenera", "avariciosa voz".
Comparación: "Tu corazón, ya terciopelo ajado".
Anáforas intensificadoras: "Temprano levantó la muerte el vuelo/ temprano madrugó Ia madrugada,temprano estás rodando por el suelo".
Juego de palabras con valor emotivo: "Tanto dolor se agrupa a mi costado/ que por doler me duele hasta el aliento." .
Paralelismos sintácticos: "No perdono a la muerte enamorada/no perdono a la vida desatenta/ no perdono a la tierra ni a la nada".
Polisíndeton: "y besarte la noble calavera/ Y desamordazarte y regresarte"-

·Biografía: Resumen : Miguel Hernández Gilabert nace en 1910 en Orihuela, ciudad situada en la provincia de Ali­cante. Desde pequeño ayuda a su padre, que tra­baja como pastor de ovejas. En 1924 y 1925 estu­dia en el colegio de Santo Domingo de los padres jesuitas, establecimiento que luego abandona para dedicarse a las faenas rurales. Su formación pos­terior se debe a su tesón de autodidacta. Se vincula más tarde a los ambientes literarios de Orihuela para marchar al poco tiempo a Madrid, donde co­noce a escritores consagrados, inicia la publica­ción de sus poemas y se casa, en 1937. Al año siguiente muere su primer hijo y ese trágico suce­so le inspira desgarradoras composiciones. El na­cimiento de Manuel Miguel, su segundo hijo, en 1939, le devuelve la alegría perdida.
Por razones políticas es encerrado en prisión después de finalizada la guerra civil. Allí contrae una grave enfermedad y muere, en 1942. Sus últi­mos versos, escritos sobre la pared de la cárcel, dicen: "¡Adiós hermanos, camaradas, amigos: des­pedidme del sol y de los trigos!".
·Obras principales.
·Poemas: Perito en lunas (1933); El rayo que no cesa (1936); Viento del pueblo (1937); El hombre acecha (1939); Cancionero y romancero de ausencia (1939).
·Dramas: Los hijos de la piedra (1935); El labrador de más aire (1937).

En la etapa correspondiente a la colección de poemas reunidos bajo el nom­bre de El rayo que no cesa, Miguel Hernández se encuentra fuertemente influido por toda la tradición literaria española clásica. A partir de 1935, influ­yen también el poeta español Vicente Aleixandre y el chileno Pablo Neruda, quienes dan a su poesía un impulso nuevo a través del cual la imagen aparece vigorosamente renovada.
Mucho se le han criticado a Hernández estas influencias -muy notorias, sobre todo, en sus dos primeros libros-; sin embargo, en la Elegía ya se siente al poeta poseedor de voz y sentir personales y profundos.
Miguel Hernández puede insertarse en la etapa inicial del movimiento poético realista -que se impondrá definitivamente en España y en Europa luego de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial- creador de un nuevo género de poesía autobiográfica de tanta actualidad en la nueva gene­ración de poetas.
La tonalidad trágica de la poesía sincera de Hernández se adelanta y marca los comienzos del movimiento tremendista que aparecerá unos años después tal como se observa en dos poetas de la nueva revista Espadaña, Victoriano Crémer y Eugenio de Nora, quienes propugnan una rehumanización de la poesía adoptando un "tono tremendista y existencialista desgarrado".
Hernández influye en toda la generación de posguerra española, entre ellos, José Hierro y Blas de Otero, y en poetas más jóvenes, como José Ángel Valente, José Agustín GoytisoIo, Ángel Crespo y Claudio Rodríguez, en­tre otros.

Fuente: Literatura española- Marta Fernández de Yacubsohn

Seguidores

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

+GOOGLE

Add to Google Reader or Homepage

PÁGINA PRINCIPAL