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24 de noviembre de 2010

Recursos de estilo literario

Recursos de estilo literario
• El símil
Es una comparación explícita entre dos cosas totalmente distintas, introducida por los
subordinantes como o cual, tal como; las locuciones parecido a, igual que, o verbos
como parecer o semejar.
“Las pequeñas ramas, al quebrarse, me hincaron las costillas como espuelas.” […]
“El callejón se ensanchó como un río que llega a la laguna.” […]
Era una oscuridad serena, alegrada de luminares lucientes como chispas de un
fuego ruidoso.” […]
Me fui como quien se desangra.”
Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, escritor argentino.

La metáfora
A diferencia del símil, no enuncia la comparación en forma explícita, sino que suplanta
el término literal por otro figurado. Es decir, en la confrontación se suprime el
nexo gramatical comparativo.
Hay varias clases de metáforas.
a) Metáfora que conserva los elementos reales y los imaginados.
“La tarde muere... y van los bueyes lentos,
desprendidos del yugo.
Hay un monte talado.
¡Y es la tierra una página sagrada
en la que mil líneas el arado ha impreso!”
Cantos del solar heroico, Leopoldo Ramos Giménez.
Elemento real: la tierra.
Elemento imaginado: página sagrada en la que mil líneas el arado ha impreso.
b) Metáfora que sólo conserva los elementos imaginados de una primitiva comparación, y sobreentiende los reales.
“Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz de aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.”
Manuel Machado, poeta español.

La imagen “no queriendo morir” se refiere al atardecer, y “con garras de oro” es la imagen
que se utiliza para referirse al reflejo del sol en los acantilados.

c) Prosopopeya y personificación:
Consisten en atribuirles cualidades vitales a objetos inanimados o abstractos,
y cualidades humanas a animales o vegetales.
“No llores más, patria mía,
levanta la noble frente
y mira el sol refulgente
de un nuevo y hermoso día.”
Obras completas, Victorino Abente.
En este ejemplo, se personifica a la “patria” (que adquiere cualidades vitales y humanas).
Entonces, puede llorar, tiene una frente noble, mira el sol refulgente, etc.

Hipérbole
Es la exageración de cualidades, hechos o sentimientos.
“Pedro Barrales se asomó hacia la noche, dio un sonoro rebencazo y dijo con mueca
de resignación: —Me parece que a mediodía el sol nos va a hacer hervir los caracuces.”
Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, escritor argentino.

Zeugma
Se produce cuando se evita repetir una palabra, por lo general un verbo.
“Algunos toman por sed
otros por olvidar deudas
y yo por ver lagartijas
y sapos en las estrellas.”
Coplas del vino, Nicanor Parra, escritor y poeta chileno.
En los versos 2, 3 y 4 está sobreentendido el verbo tomar.

• Sinécdoque
Es una figura que hace referencia a objetos o personas, tomando el todo por una parte,
o viceversa, o mencionando la materia por la cosa misma.
“Al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.”
Retrato, Antonio Machado, poeta español.
En estos versos, el autor utiliza traje para designar a toda su vestimenta y con pan se
refiere a la comida en general.
“Azuzaba a los perros. La amarilla
Fiera se abalanzaba sobre el hombre
Que agitaba en el brazo izquierdo el poncho,
Que era escudo y señuelo. El blanco vientre
Quedaba expuesto. El animal sentía
Que el acero le entraba hasta la muerte.”
Simón Carbajal, Jorge Luis Borges, escritor argentino.
En este caso, acero, que es el material del que está fabricado el cuchillo,
reemplaza a éste.

Anáfora
Es el empleo de una misma palabra o expresión al principio de versos sucesivos.
“Y por qué no buscar siempre
lo que es parada en un camino,
lo que hay de otoño en un verano,
lo que hay de ardiente en lo más frío,
lo que es sonrojo en unos labios,
lo que es recuerdo en el olvido
[…]”
Porque, Elvio Romero.

• Polisíndeton
Es la utilización reiterada de la conjunción coordinante en el enlace de miembros
semejantes.
“y eran blancas sus manos todavía,
como llenas de muerte y espuma de mar;
y sus dientes ilesos como la nieve
y sus ojos en sombra, quemados y lejos,
y el triste brillo diminuto de su mirada infantil.“

César Vallejo, Leopoldo Panero.

Otros recursos de la lengua expresiva
Junto con los recursos de estilo, que ya han sido clasificados y definidos largamente en
todo los textos de análisis literario, hay otras formas de la lengua expresiva que se manifiestan
en el léxico, la morfología, la sintaxis y el uso de los signos.
Uso de interjecciones y onomatopeyas
¡Ah de los ojos con vendas,
porque vendados no ven!
¡Ah de las manos atadas
y la cadena en los pies!
¡Ah de los tristes soldados
esclavos del coronel!
Soldado así no he de ser, Nicolás Guillén, poeta cubano.

Repican los palos,
suena la maraca,
zumba la botija,
se rompe el bongó.
Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui.
Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui.
La rumba, José Zacarías Tallet.
• Adjetivación personal
“Fue en la madrugada. El padre ‘Untu’ aparecía negro bajo la luz incierta y tierna;
su figura se mecía contra la sombra de la gran montaña.”
La agonía de Rasu Ñiti, Jose María Arguedas, escritor peruano.

“Sereno corres, majestuoso, y luego
en ásperos peñascos,
te abalanzas violento, arrebatado,
como el destino irresistible y ciego.”
Al Niágara, José María de Heredia, escritor mexicano.

Empleo de signos de exclamación e interrogación
“Indio que asomas a la puerta
de esta rústica mansión:
¿para mi sed no tienes agua?
¿para mi frío, cobertor?
¿parco maíz para mi hambre?
¿para mi sueño, mal rincón?
¿breve quietud para mi andanza?
-¡Quién sabe señor!
¡Quién sabe!, José Santos Chocano, escritor peruano.

• Utilizaciónde aumentativos y diminutivos
“Cantaron pequeñitos, jubilosamente, pero junto a la voz del acero y a la figura del
dansak´ sus gorjeos eran como una filigrana apenas perceptible, como cuando el
hombre reina y el bello universo solamente, parece, lo orna, le da el jugo vivo a su
señor.
.................................................................................................................................
Un cuy se atrevió también a salir de su hueco. Era macho, de pelo encrespado; con
sus ojos rojísimos revisó un instante a los hombres y saltó a otro hueco.”

La agonía de Rasu Ñiti,
José María Arguedas.

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