BUSCAR EN ESTE BLOG

2 de febrero de 2013

Resumen y análisis de La lluvia de fuego de Leopoldo Lugones


Resumen y análisis de La lluvia de fuego de Leopoldo Lugones



Resumen del argumento:

La lluvia de fuego alude, con su título, al cataclismo que desencadena la desapa­rición de una ciudad; a través del subtítulo, "Evocación de un desencarnado de Gomorra", el lector toma conocimiento de que esa ciudad no es otra que la bíblica, que perece por designio divino a causa de su libertinaje. Antes de la narración se transcribe un párrafo de la Biblia(paratexto): "Y tornaré el cielo de hierro y la tierra de cobre", Levítico, XXVI.-19.

Una atmósfera de tensión alucinante envuelve la obra. El terror y el estupor que provoca el insólito suceso es sólo interrumpido durante la "última noche" de Gomorra en que la alegría y el desenfreno corren por las calles.


Un solterón solitario observa, desde su lujosa mansión, que sobre la ciudad comienza a caer una espaciada lluvia de cobre incandescente. El cielo permanece azul e inmutable. Al principio, la ciudad parece desconocer el insólito suceso, pero al poco tiempo la envuelve el silencio. Los pájaros callan: es evidente la inminencia de un cataclismo. De pronto, cesa la lluvia y la ciudad se lanza al placer y la alegría con mayor gozo que el habitual.

El solterón participa de la fiesta hasta tarde y luego se acuesta. Al rato se despierta sudoroso: las paredes de su habitación arden; la lluvia ha vuelto a caer, esta vez con mayor intensidad. La servidumbre y los caballos de su caballeriza han huido. El solterón, entonces, decide bajar a su bodega y allí, frente a un pomo de vino envenenado, se tranquiliza: es dueño de su muerte. El hedor de los cadáveres se esparce por doquier. Alza la tapa del sótano y descubre que, por segunda vez, ha cesado la lluvia. 

Sale a observar las consecuencias del fenómeno y se encuentra con otro sobreviviente a quien invita a su refugio. Desde el desierto, un tropel de leones desesperados acude a la ciudad para saciar su sed. El cobre comienza a caer nuevamente. El solterón resuelve darse un baño, llevando siempre consigo el pomo de veneno; su compañero, entre tanto, se emborracha por última vez. Cuando advierte que las llamas penetran por la puerta del sótano, lleva el pomo a sus labios y..


Estructura
La obra puede dividirse internamente en las siguientes partes:
  • Advertencia del cataclismo.
  • Consumación del castigo.
  • Muerte del protagonista.


En la primera parte aparece un signo de castigo —la limpidez impasible del, cielo—, inadvertido por los habitantes de la ciudad, quienes, por el contrario, se lanzan a la lujuria y al placer.
En la segunda parte, la ciudad es arrasada por la lluvia, produciéndose así la consumación del castigo divino; sólo quedan dos hombres que no se han arrepentido y un grupo de bestias salvajes desesperadas. En el aullido de las fieras se concentra la horrorosa visión de la destrucción.
La tercera parte es muy breve: la presencia de la lluvia definitiva concluye con los puntos suspensivos del cuento.


Género: narrativo. Dentro de la narrativa, corresponde al denominado "cuento fantástico".  Si bien en el panorama de la literatura argentina existían —antes de Lugones— obras representativas de este género (por ejemplo, algunas leyendas románticas y aislados relatos de Eduardo Wilde), ningún autor ofrece hasta él un exponente tan claro de esa literatura. Con respecto al concepto de lo "fantástico", el escritor Roger Callois sintetiza: "El intento esencial de lo fantástico es la Aparición, lo que no puede suceder y que a pesar de todo sucede, en un punto y en un instante preciso, en medio de un universo perfectamente conocido y de donde se creía definitivamente desalojado el misterio. Todo parece igual que ayer y hoy, todo parece tranquilo, común, sin nada insólito, y de pronto lo inadmisible se insinúa lentamente o se despliega de improviso".

Temas
Principales: El castigo y la muerte. Ambos temas se vinculan con otro, el del pecado, que es el que provoca y desencadena la tragedia. La expresión externa del castigo se concreta a través de la muerte y destrucción de una ciudad junto a la muerte y destrucción de un hombre. En apariencia, la ciudad perece víctima de un  fenómeno natural, pero nosotros conocemos la maldición bíblica que la condena y sabemos que la razón profunda es otra: su inclinación al desenfreno y el pecado.
Con respecto al segundo de los temas enunciados, surge la variante de la muerte voluntaria, solución adoptada por el protagonista del cuento.

Secundarios.
  • El terror.
  • El celibato.
  • La soledad.
  • El silencio.
  • El encuentro.
  • División de la sociedad en clases antagónicas: señores y siervos.
  • Surgimiento del terror infantil frente a hechos inexplicables.
  • La bebida, la soledad, como formas evasivas frente a la realidad.
  • Los animales, preanunciadores de futuros cataclismos.
  • La incomprensión y desesperación de las fieras frente a un fenómeno inusual de la naturaleza.
  • Características de una sociedad decadente.

  • Personajes



Principal. El narrador. Es un solterón de 50 años, miope, gordo, sibarita y gotoso, que ha elegido vivir —luego de una existencia de orgías y placeres— tranquilamente en su mansión solariega rodeado de esclavos, libros, pájaros y peces. Es un hombre que sigue siendo voluptuoso en sus gustos y cuyo mundo afectivo es muy limitado: en una situación límite como la que propone el cuento sólo piensa en sus peces y en sus pájaros. Llega, inclusive, a solazarse sádicamente en el placer estético de la catástrofe. Sus observaciones frente a la agonía de los habitantes denotan una actitud sarcástica. Participa activamente de la vida licenciosa y le tocará compartir el destino de la ciudad, aunque posee la libertad de elegir su muerte en el momento adecuado.

Secundarios. No hay personajes secundarios. El piloto, el matemático, el agricultor, las cortesanas, citados en el texto, no alcanzan la categoría de personajes; son,
simplemente, representantes prototípicos de los pecadores de esa ciudad.

Marcos referenciales

Contexto Geográfico. A través del subtítulo del cuento se sabe que la urbe asolada por el extraño fenómeno es Gomorra, ciudad de Palestina arrasada por una catástrofe y que, en la actualidad, estaría cubierta por las aguas del mar Muerto. En la narración aparecen elementos que enriquecen la descripción del lugar: por ejemplo, un desierto, un lago y montañas.

Contexto Social. Del relato surge la presencia de dos sectores sociales perfectamente diferenciados: la clase alta y la de los siervos.
El narrador es el típico representante del primer grupo. Esta clase pudiente, por razones históricas, se encuentra en decadencia; de allí su inclinación hacia la exquisi­tez, la voluptuosidad, su carencia de afectos y reflexiones profundas.
Los siervos son esclavos que acatan sumisamente las órdenes de quien los manda. Sólo el cataclismo los hace huir, abandonando a su amo a su propia suerte.
Otros sectores de la ciudad libertina (las cortesanas, los eunucos, etc.) también son mencionados en el relato.
Por otra parte,  las creencias en fuerzas extrañas y mágicas, fuerzas extrañas que se esconden detrás de las cosas cotidianas y surgen, de pronto, para dislocar la  realidad.

Contexto Histórico. En La lluvia de fuego no hay referencias históricas determinadas.

Idea central que surge del cuento: presentar las reacciones de un hombre voluptuoso frente a la situación más crucial de su vida: el enfrentamiento con su propia muerte. Si bien es la muerte de la ciudad la que se narra, el narrador—testigo presencial— se retrata desde adentro descubriendo sus actitudes, sentimientos, reflexiones que van desde la tranquilidad al estupor, de la negación a la curiosidad, del miedo infantil a la muerte.


Aspectos formales

Tipo de prosa. La prosa del cuento, pulcra y cuidadosa, logra crear el clima y el suspenso adecuados. Como ficticiamente reproduce un relato en primera persona, abundan los comentarios del protagonista, sus exclamaciones e interrogaciones internas.
Leopoldo Lugones era un perfectista de la prosa. En la segunda edición de este cuento —realizada én 1926, es decir, veinte años después de la primera— efectuó numerosas correcciones, cambios lingüísticos y expresivos, que revelan una actitud de búsqueda formal más clara y acabada.

Lengua
El autor utiliza una lengua culta y refinada. En la narración aparecen algunos términos técnicos ("natrón", "olor fosfatado") como lo hicieron otros escritores modernistas. Se observa, además, una rigurosa selección del vocabulario.

Recursos lingüísticos
Diminutivos: "ruidecitos de arena".
Palabras que van creando una atmósfera fantástica: "extraño granizo", "insólito cataclismo", etc.
Uso insólito de verbos: "La gente de placer coloría         ".
Frases que denotan sarcasmo: "y la población agonizó bárbaramente, con ayes y clamores de una amplitud, de un horror, de una variedad estupendos. Nada hay tan sublime como la voz humana".
Reiteración intencional de palabras: "siempre impasible, siempre celeste".


Estilo
La narración, escrita en primera persona, se desliza ágil y vivaz, ya que Lugones emplea con frecuencia la oración breve y sintética. En el cuento aparecen gran cantidad de oraciones nominales solas o yuxtapuestas, con lo cual se logra un lenguaje aparentemente simple que esconde un notable trabajo de elaboración. El retrato del protagonista se logra a través de trazos concisos. El paisaje está tan claramente descripto que semeja un friso pintado.

Recursos estilísticos
Imágenes visuales: "cubierto de hojas carbonizadas".
Imágenes olfativas: "Un olor entre fosfatado y urinoso apestaba el aire".
Adjetivación concisa: 'Vasta ciudad libertina"; "lluvia singular".
Comparaciones: "Parecía que estuviese en un inmenso horno sombrío".
Antítesis que entran en pugna: "tinieblas y fuego. ¡Ah, el horror de aquellas tinieblas que todo el fuego, el enorme fuego de la ciudad ardida, no alcanzaba a dominar".
Exclamaciones del narrador"¡Huir!".
Preguntas retóricas: "¿Aquel cobre? ¿Era cobre?".
Comentarios con matiz emocional: "la pobre ciudad, mi pobre ciudad".
Oraciones nominales como forma de expresión sintética: "Escasos amigos; breves visitas; largas horas de mesa; lecturas; mis peces; mis pájaros ".
Transposición estética: "El ambiente estaba rojo; y a su través, troncos, chime­neas, casas, blanqueaban con una lividez tristísima. Los pocos árboles que conservaban follaje retorcíanse, negros, de un negro de estaño. La luz había decrecido un poco, no obstante de persistir la limpidez celeste. El horizonte estaba, eso sí, mucho más cerca, y como ahogado en ceniza. Sobre el lago flotaba un denso vapor, que algo corregía la extraordinaria sequedad del aire".

         Intertextualidad: la fuente bíblica transcripta en la cita del epígrafe, de la cual Lugones extrae la fábula. 

Seguidores

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

+GOOGLE

Add to Google Reader or Homepage

PÁGINA PRINCIPAL