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29 de junio de 2008

Análisis de La vida de Lazarillo de Tormes. El relato picaresco


Análisis -resumen de El lazarillo de Tormes

El relato picaresco
La picaresca es un género que surge en España alrededor de 1554. La obra que le da nacimiento al género es La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortu­nas y adversidades, cuyo autor se desconoce. Cuando se habla de este género y de la obra mencionada se refiere a ellos con el nombre de novela picaresca.
La picaresca irrumpe en el panorama literario de la época en oposición a otras formas literarias, y puede caracterizarse a partir de los siguientes rasgos:
1. el personaje central es el pícaro, un niño o joven perteneciente a una clase social baja que, por lo general, ha perdido a sus padres. Además, no posee un oficio cierto y encuentra ocupación en servir a un amo. Es un marginal, un vagabundo a quien lo acosan el hambre y el maltrato, y que debe recurrir a ardides y engaños para sobrevivir.
2. la historia es una sucesión de núcleos narrativos, que se corresponden con las experiencias que el protagonista va teniendo con varios amos pertenecientes a distintas clases sociales;
3. su carácter es realista; y su aspecto, satírico. La descripción de los amos y las desventuras que el personaje vive con ellos son motivo para desa­rrollar una aguda crítica a las clases sociales más altas. La crítica va dirigi­da, en especial, a la nobleza, que peca de soberbia, y a algunos representantes de la Iglesia, cuyo comportamiento contradice el espíritu del cristianismo;
4. el ambiente en el que se desarrolla la obra muestra los aspectos más bajos de la sociedad: el hambre, el delito, la corrupción, la mendicidad;
5. la obra tiene una forma autobiográfica. La novela picaresca está es­crita en primera persona. Es el mismo pícaro quien cuenta sus andanzas, con un lenguaje popular. El narrador, por medio de un relato divertido, re­vela su profunda amargura y su desencanto por la vida.

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades consta de un prólogo y de siete tratados. El relato comienza con el nacimiento del protagonista en Salamanca, a orillas del río Tormes, y refiere cómo, siendo aún un niño, su madre, sola y de muy escasos recursos, lo entrega a un ciego para que le sirva de guía. Aquí se inicia el camino de sus adversidades, ya que este ciego es un hombre astuto y avaro que, de manera cruel, va enseñando a Lázaro a sobrevivir.
Cansado de sus malos tratos, el jovencito lo abandona y pasa a servir a un clérigo, que resulta ser tanto o más mezquino que su amo anterior. El hambre le hace agudizar su astucia y roba para comer. Su tercer amo es un escudero. Este es un hidalgo venido a menos, cuyo orgullo le hace aparentar lo que no es. Le da buen trato pero es tan pobre, que Lázaro tiene que salir a buscar alimento para él y para su amo.
El escudero, acosado por las deudas y por la falta de dinero para afrontarlas, huye y lo abandona. A partir de allí, Lázaro pasa por varios nuevos amos y deja de ser un niño: los golpes y el hambre lo han hecho prontamente adul­to. Al final del relato, ha obtenido un lugar dentro de la sociedad, pero no tie­ne honor, ya que su mujer lo engaña. Él de todas formas, prefiere ignorar ese engaño con tal de no perder la posición que tanto le ha costado conseguir.

Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades es una obra anónima. En una época en la que los autores ya acostumbraban firmar sus obras,no se puede explicar con certeza el porqué de este anonimato. Algu­nos críticos explican que puede deberse al temor del autor a ser censurado, debido a la fuerte crítica dirigida en su obra a algunas clases sociales y, especialmente, a la Iglesia.
La obra se presenta como una carta del narrador a una persona im­portante, a la que llama Vuestra Merced. ¿Por qué escribe esta carta? En el Prólogo, lo explica el mismo protagonista: "Y pues Vuestra Merced escribe (pide) se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle por el medio, sino por el principio, porque se tenga entera noticia de mi persona". No se especifica cuál es el caso que Vuestra Merced desea que se aclare; tal vez se trate de la confusa relación que existe entre Lázaro, su mujer y el Arcipreste, protector de la pareja, y que es motivo de habladurías en la ciudad, co­mo se dice en el último tratado.
¿Cuál es la historia de Lázaro? La de un individuo que lucha por saciar el hambre, salir de la marginalidad, en­contrar un lugar en la sociedad. Y, en esa lucha, el perso­naje va pasando por distintas pruebas -coincidentes con di­ferentes amos- hasta llegar a conseguir el bien deseado. Di­cho así, Lázaro parecería cumplir con el periplo de un héroe; sin embargo, su figura es la del antihéroe opuesto al héroe épico y al caballero andante.
Como sucede con muchos héroes, su nombre está acompañado por su lugar de origen, Lázaro de Tormes; pero hay ironía en el término: no nace Lázaro en un lugar encumbrado, sino en un humilde molino junto al río. No son sus padres honorables señores, ni reyes ni nobles: su padre es un molinero y su madre, una lavandera que, al quedar viuda, se une a un negro que tiene que hurtar para mantener a su familia.
Si el caballero andante vi­vía en ambientes cortesanos y servía a un famoso señor, Lázaro vive en la miseria y sirve a un mendigo ciego, a un clérigo embustero o a un hi­dalgo sin fama ni fortuna. No lo mueven los grandes ideales; no hay prin­cesas que liberar ni enemigo usurpador de reinos con quien batallar: lo mueve un solo deseo, lograr el alimento de cada día, a veces, conseguir un vaso de vino. Finalmente, no es una doncella ni una princesa la mujer con quien se casa: es una criada de pasado bastante dudoso.
El caballero medieval llevaba muchos años de duro entrenamiento para fortalecer su físico y su espíritu a fin de sobrellevar la ruda vida del guerre­ro. Generalmente, siendo casi un niño, quedaba a las órdenes de un ayo que le enseñaba todo lo que debía saber antes de ser armado caballero. Lázaro también es separado de su madre siendo aún pequeño, pero su primero y único maestro va a ser el ciego, quien le dice: "Yo oro ni plata no te lo puedo dar¡ mas avisos para vivir muchos te mostraré". Y Lázaro reconoce: "[. .. } des­pués de Dios, éste (el ciego) me dio la vida, y siendo ciego me alumbró y adestró en la carrera de vivir".


Los aprendizajes con el ciego

Con el ciego, Lázaro aprende a ser desconfiado. Este aprendizaje se inicia con el tremendo golpe en la cabeza que su amo le da contra el toro de piedra. Pero an­tes le advierte: "Necio, aprende que el mozo del ciego en un punto ha de saber más que el diablo". Es que el ciego pare­ce el mismo diablo por su astucia y descubre los ardides del niño, quien debe pagar muy caro por ello. Así lo muestra el episodio del jarro de vino: "Fue tal el golpe que me desatinó y sacó de sentido y el jarrazo tan grande que los pedazos dél se me metieron por la cara rompiéndomela por muchas parte, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy día me quedé".
Lecciones y golpes. Así se puede resumir el tiempo que vive Lázaro con su primer amo. Y el chico aprende la lección: así lo demuestra en el golpe final que le da al ciego, golpe con el cual se cierra el Tratado Primero. La venganza se ha consumado.


El camino hacia la adultez

El segundo amo de Lázaro es un clérigo más avaro aún que el anterior: "Escapé del trueno y di en el relámpago", dice Lázaro y urde tretas para salvarse, dado que la tacañería de! religioso lo mata de hambre. "A cabo de tres semanas que estuve con él vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre". Pero su amo lo echa al fin.
El único dueño hacia el que Lázaro siente alguna estima es el tercero, escudero orgulloso hasta el absurdo. El libro llama a ese orgullo "la negra hon­rilla porque sirve de poco. El escudero sale cada día a la calle, en vano, con la confianza de ser contratado por algún caballero. Es incapaz de trabajar con sus manos para sobrevivir pero disimula la miseria saliendo a la calle palillo de dientes para hacer creer a quien lo mire que ha comido. Es el muchacho quien busca de comer, robando o mendigando, para ambos.
Los siguientes amos marcan un camino descendente, si cabe, para Lázaro. Recién en el Tratado Séptimo, el pícaro consigue "un oficio real¡ vien­do que no hay nadie que medre que medre sino los que le tienen": lo nombran pregonero en Toledo. Un arcipreste lo favorece, lo hace casar con una criada de él, y hasta a ambos a almorzar los domingos y feriados en su casa. Es verdad que las malas lenguas que nunca faltaron" no los dejan vivir, sugiriendo que su mujer es la querida del sacerdote. Pero Lázaro, aferrándose a su cargo y desestimando los valores éticos, se niega a escuchar tales rumores. Y así termi­nan los tres. Lázaro, finalmente, ha llegado a tener cierto grado de prosperidad, por lo menos come dignamente y tiene paz en su casa.
Lázaro es contrario a las virtudes del caballero cortesano, ejemplo de buenos modales y conducta honorable. El pícaro, el antihéroe, en su conflictiva búsqueda de una casa y un plato de comida en ambientes miserables, y por medio de recursos poco dignos, fue una creación típicamente española. La aparición de este protagonista marginal en la literatura mostró que, en un ambiente de miseria y hambre, no hay lugar para la existencia de personajes virtuosos.

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