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14 de junio de 2008

Introducción al estudio de la literatura

Si consultamos el Diccionario de la lengua española, hay diferentes acepciones (significados) para la palabra literatura:
1-Arte bello que emplea como instrumento la palabra.
2-Teoría de las composiciones literarias.
3-Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género ( Literatura griega; Literatura del siglo XVI; Literatura épica).
4-Conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia( Literatura médica; Literatura jurídica).
5- Suma de conocimientos adquiridos con el estudio de las producciones literarias.

Como primera aproximación, podríamos decir que la literatura es un grupo de textos que, a través del tiempo, se produjeron y recibieron como literarios. También es posible definirla como un lenguaje, si entendemos por lenguaje un sistema que posibilita la representación artística del mundo.
Con ese material ( el lenguaje) , el escritor elabora una obra que es única, porque se aleja del uso cotidiano del lenguaje: aprovecha la sonoridad de los términos y su capacidad de evocar o de sugerir, no trabaja con el sentido literal de las palabras, sino con todos los sentidos que esa palabra es capaz de disparar en su imaginación y en la del lector. El escritor peruano Mario Vargas Llosa (n. 1936) dice: '[ ... ] si las palabras no tuvieran más que un sentido, el del diccionario, si una segunda lengua no viniera a turbar y a liberar 'las certidumbres del lenguaje', no habría literatura'.
Entonces, el lenguaje es el protagonista a través de una cuidada selección y combinación da las palabras que el escritor realiza y que responden a un sentido preciso que quiere transmitir. Cuando un poeta selecciona una palabra dentro del enorme campo de posibilidades que le da la lengua, lo hace porque sabe que es ese término y no otro el que le permite transmitir una idea, una sensación, un sentimiento.
Dentro de la gran variedad de textos que circulan en una sociedad, algunos tienen una finalidad práctica como, por ejemplo, los históricos, los científicos o los periodísticos. Su objetivo es el de transmitir información y, para lograrlo, evitan la ambigüedad y utilizan una lenguaje claro y preciso que da por resultado un texto transparente y unívoco. La literatura, en cambio, no se centra en el aspecto informativo, sino en el estético, no tanto en lo que se dice, sino en cómo se dice.
El propósito de los textos literarios no es mostrar la realidad tal cual es, sino de representar, por medio de la palabra, una percepción posible y peculiar del mundo. En este sentido, la ficción -propia de la literatura- equivale a una imagen de la realidad, pero no es la realidad, es ficción, que no es lo mismo que mentira.
Puede decirse que, por ejemplo, un libro de Historia trata sobre sucesos o procesos que han ocurrido efectivamente en un tiempo y en un espacio precisos en el que han vivido personas cuya existencia real es indiscutible. En estos textos, el acento está puesto en el referente, y su calidad depende del grado de fidelidad a él. Contrariamente, la literatura por ser un hecho artístico, transforma la realidad y la ficcionaliza. Los objetos a los que se refiere existen sólo en el texto, y en lugar de personas, la obra literaria presenta personajes, creaciones de ficción que pueden ser ( o no) parecidas a seres existentes, pero que nunca llegan a serlo. El valor de la literatura radica en el modo de representación de esa realidad y no en la fidelidad a lo representado, es decir que la literatura se aprecia no por la verdad de lo que se dice, sino por la calidad estética con que se lo hace.

El canon literario
Como surge de lo anterior, los textos literarios son productos humanos realizados mediante palabras que tienen una finalidad estética. Si bien esta idea parece definir la literatura, hay que tener en cuenta que no siempre a lo largo de la historia la concepción sobre lo que es literatura fue la misma. En este sentido, muchas obras literarias que, en la actualidad, son consideradas 'maestras' fueron rechazadas por sus contemporáneos, porque -según ellos- carecían de valor estético. Entonces, existe en cada época y para cada sociedad obras comprendidas en el canon literario (un conjunto de pautas variables con el tiempo y el que permiten considerar artístico o no un escrito). Las obras que no son incluidas dentro de este conjunto -o que son deliberadamente excluidas- pasan a formar parte de lo que se denomina 'literatura marginal", porque están al margen o fuera de las pautas aceptadas. Quienes determinan qué textos forman parte del canon son las instituciones, como las universidades, las editoriales, los críticos literarios y los grupos de escritores.
LOS GÉNEROS LITERARIOS
La palabra género (del latín genus: 'familia', 'clase', 'tipo') refiere, en literatura, a un conjunto de textos que tienen ciertas características comunes que los diferencian de otros.
Según el Diccionario de términos literarios, "se puede hablar de género cuando, de manera relativamente estable, una serie de obras presentan un esquema o conjunto de rasgos afines en cuanto a tema, molde formal y tono, lo que convierte dicho esquema en un 'modelo prestigioso' e imitable".
Es posible determinar tres géneros: el lírico, el narrativo y el dramático.
Las obras que conforman el género narrativo se caracterizan por la presencia de un narrador que cuenta hechos que les suceden a personajes en tiempos y espacios más o menos definidos. El narrador, la voz que el autor crea para que se haga cargo de contar la historia, puede conocer todos los hechos y presentarlos de manera objetiva (cuando así es, relata desde una tercera persona). Pero también puede presentar una visión parcial de la historia, en ese caso suele narrar en primera persona. Las formas más comunes de la narrativa son la novela y el cuento.
El género lírico se caracteriza por la marcada presencia de la función emotiva o expresiva del lenguaje. Quien expresa en el poema su emotividad (emociones, sentimientos y un modo particular de verse a sí mismo y al mundo que lo rodea) es el yo lírico.
Las obras pertenecientes al género dramático (del griego drama: 'acción) están destinadas a la representación escénica. En estos textos, se desarrolla una historia que se conoce mediante los diálogos y las actuaciones de los personajes. Pero, además, contienen las indicaciones del autor que orientan acerca de la puesta en escena. A diferencia del discurso narrativo, en el que la historia está mediatizada por la voz del narrador, en los textos dramáticos no hay intermediarios entre los espectadores y la vida que se hace presente en el desarrollo de la acción dramática.
LA INTERTEXTUALIDAD : Las obras literarias hacen permanentemente referencias a otros textos. Esa intertextualidad puede aparecer, por ejemplo, con la inclusión en novelas, cuentos o poemas de personajes o situaciones provenientes de otro texto, con distintos matices. Los textos “citados” en una obra literaria pueden ser de los más diversos autores, de cualquier tiempo y lugar. Debido a esto se dice que todos los textos “hablan con otros”, anteriores o contemporáneos. Por eso, se pueden analizar las múltiples formas en que aparece la intertextualidad en cada obra en particular. Así entendido, un texto resulta un acto de absorción de otros textos a los que, incluso, puede parodiar o criticar. Ningún texto literario resulta radicalmente original, siempre es el resultado de una lectura y de una apropiación generalizada de textos anteriores.

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