BUSCAR EN ESTE BLOG

Cargando...

24 de febrero de 2009

Análisis de El matadero de Esteban Echeverría


Análisis-resumen de El matadero de Esteban Echeverría
Matadero de Buenos Aires-(litogr.de Dulin,1860)

Considerado el primer cuento de la literatura argentina, “El matadero” circunscribe las acciones a un espacio geográfico ubicado en la zona intermedia o fronteriza entre la ciudad y el campo. La dicotomía “civilización y barbarie”, que recorrió la literatura argentina del siglo XIX, ya aparece en la elección de este ambiente, porque el matadero era el lugar por donde lo rural —la barbarie, según la visión de algunos intelectuales de la época— penetraba en la ciudad: las reses eran traídas desde el campo para servir de alimento a la gente de la ciudad. 
En ese mundo vivían los pialadores, los matarifes, los descuartizadores, las achuradoras, las mulatas, que estaban en contacto con las vísceras y la carroña, con la grasa y con la sangre.

Lo que desencadena la anécdota inicial del relato es la falta de reses en el matadero de la Convalecencia, debida a las intensas lluvias. Luego de una descripción minuciosa del ambiente, el relato se detiene en el día en que se reinicia la faena: un toro se escapa y huyepor las calles de la ciudad, un lazo le cercena la cabeza a un niño, un unitario se acerca al lugar y es torturado y asesinado por los mazorqueros.
Leído desde la perspectiva del Romanticismo, “El matadero” es un relato de denuncia política y social que muestra hasta qué punto, en esa época, la superación del enfrentamiento entre unitarios y federales era impensable. Los jóvenes del matadero, entrenados en
el cuchillo y en la pelea, difícilmente podrían ser la cabeza pensante de una nación.
Esta representación del conflicto político propio de la época enfrenta dos mundos: el del joven unitario y el de la Mazorca, el de la civilización y el de la barbarie, el de la ciudad y el del campo, el del espíritu y el del materialismo. Esta brutal oposición sólo pudo producir violencia y muerte.

Escrito entre 1838 y 1840, Juan María Gutiérrez lo da a conocer en 1871, en la Revista del Río de la Plata, precedido de un juicio crítico. "La Refalosa", composición poética de Hi­lario Ascasubi que aparece en su Paulino Lu­cero, puede considerarse antecedente de El Matadero. En ella, un mazorquero y degollador amenaza al gaucho Jacinto Cielo con el mar­tirio que padecen los unitarios, si no se convierte en adepto del Restaurador. Echeverría escribe en El Matadero: "Un hombre, soldado en apariencia, [ ... ] cantaba al son de la gui­tarra la resbalosa, tonada de inmensa populari­dad entre los federales ... ".

Tema : El tema de la obra es el vejamen que los matarifes, secuaces de Rosas, le hacen a un joven unitario, víctima de su régimen. Su contenido muestra un aspecto de la vida porteña en 1839, desde el punto de vista de un enemigo de la Federación. Ángel José Battistessa ha precisado el año en que se desarrolla la acción -la Cua­resma de 1839--, de acuerdo con las referen­cias al luto que guardan por la muerte de doña Encarnación Ezcurra de Rosas, esposa del Restaurador, acaecida el 19 de octubre de 1838, y por las noticias de los periódicos acer­ca del estado del tiempo.

Afirma Gutiérrez: "El Matadero fue el campo de ensayo, la cuna y de aquellos gendarmes de cuchillo que sembraban de miedo y de luto todos los lugares hasta donde llegaba la influencia del mandatario irresponsable…Su escrito es una página histórica, un cuadro de costumbres y una protesta que nos honra."

El realismo: El realismo de Echeverría tiene caracte­rísticas románticas; éstas se advierten en ese juego de oposiciones o claroscuros que pre­senta la obra: el unitario es el bien que cae bajo la garra del mal, representado por ese pueblo sometido a los designios de Rosas. Además, el unitario lucha por un ideal. Dice Gutiérrez:"El artista contribuye al estudio de la sociedad cuando estampa en el lienzo una escena característica, que transportándonos al lugar y a la época en que pasó, nos hace creer que asistimos a ella y que vivimos con la vida de sus actores


El ambiente: El Matadero tiene rasgos naturalistas: la descripción del lugar; los animales y las per­sonas que se disputan las achuras; el degüe­llo del niño. La descripción de las costumbres muestra en qué situación económico-social viven funcio­narios, mazorqueros, gringos, mulatos y negros. Afirma Gutiérrez que "La casualidad y la desgracia pusieron ante los ojos de Echeverría aquel lugar sui generis de nuestros suburbios donde se mataban las reses para el consumo del mercado, y a manera del anatómico que domina su sensibilidad delante del cadáver, se detuvo a contemplar las escenas que allí se representaban.”

·El personaje: Para Gutiérrez: "La escena del «salvaje unitario» [ ... ] no es una invención sino una realidad que más de una vez se repitió en aquella época aciaga.



Respecto al género narrativo al que pertenece, hay diversas opiniones: se lo considera "cuadro realista", "cuadro de costumbres nacionales", "cuento, varios cuentos en uno", "boceto descriptivo", "truculento cuadro", "vigoroso apunte naturalista" , "obra dramática en tres actos" . La tesis más defendida caracteriza El Matadero como "cuento" y como "cuadro de costumbres"

Para los críticos El Matadero no es cuento, porque en su trama predomina la descripción; no es sólo cuadro de costumbres, porque éste sirve para presentar la realidad y se advierte un intento de interpretarla y de censurarla; por lo tanto, es también costumbres. La crítica actual prefiere hablar de una obra de transición: descripción, pero, hacia el final, prevalece lo narrativo.

Respecto de la estructura de la obra, podemos dividirla en tres partes y una reflexión , cuyo contenido es el siguiente:


PRIMERA PARTE
· Ubicación temporal de los hechos. Estado del tiempo. Inconvenientes que sufre la población.

Lo que hace principalmente a mi historia es que por causa de la inunda­ción estuvo quince días el Matadero de la Convalecencia sin ver una sola cabeza vacuna, y que en uno o dos, todos los bueyes de quinteros y agua­teros se consumieron en el abasto de la ciudad. [ ... ] La abstinencia de carne era general en el pueblo ..


· Decisión del Restaurador de llevar ganado a los corrales. Referencia a las primeras actividades del Matadero.

En efecto, el decimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a vado por el paso de Burgos al Matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos [ ... ]. El primer novillo que se mató fue todo en­tero de regalo al Restaurador, hombre muy amigo del asado. [ ... ] Siguió la matanza, y en un cuarto de hora cuarenta y nueve novillos se hallaban tendidos en la plaza del Matadero, desollados unos, los otros por de­sollar.



SEGUNDA PARTE

· Ubicación geográfica del Matadero. Presentación del personaje máximo y del lugar desde donde actúa: la casilla.

El Matadero de la Convalecencia o del Alto, sito en las quintas al sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular, colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí termina y la otra se prolonga hasta el este. [ ... ] En la junción del ángulo recto, hacia el oeste, está lo que llaman la casilla [ ... ]. En la casilla se hace la recaudación del impuesto de corrales, se cobran las multas por violación de reglamentos y se sienta el juez del Matadero, personaje importante, caudillo de los carniceros y que ejerce la suma del poder en aquella pequeña república, por delegación del Restaurador.


· Visión panorámica del Matadero. Presentación y movimiento de otros personajes.

La perspectiva del Matadero a la distancia era grotesca, llena de anima­ción. [ ... ] En tomo de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distinta. La figura más prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pechos desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado de sangre. A sus espalda se rebullían, caracoleando y siguiendo los movimientos, una comparsa de mu­chachos, de negras y mulatas achuradoras, cuya fealdad trasuntaba las har­pías de la fábula, y entremezclados con ellas algunos enormes mastines, olfateaban, gruñían o se daban de tarascones por la presa .

· Episodio del toro y degüello del niño. Descripción naturalista de las tareas.
-El matambre a Matasiete, degollador de unitarios. ¡Viva Matasiete.! [ ... ] ¡Allá va el toro! [ ... ] el animal acosado por los gritos y sobre todo por dos picanas agudas que le espoleaban la cola [ ... ] arremetió bufando a la puerta, lanzando a entrambos lados una rojiza y fosfórica mirada. Diole el tirón el enlazador sentando su caballo, desprendió el lazo del asta, crujió por el aire un áspero zumbido y al mismo tiempo se vio rodar desde lo alto de una horqueta del corral, como si un golpe de hacha la hubiese dividido a cercén, una cabeza de niño ...


Aparición y caída del gringo por la fuga del animal. Matanza del toro.

Cierto inglés, de vuelta de su saladero, vadeaba este pantano a la sazón, paso a paso, en un caballo algo arisco, y sin duda, iba tan absorto en sus en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro arremetía al pantano. Azorose de repente su caballo dando un brinco al sesgo y echó a correr dejando al pobre hombre hundido media vara en el fango. Este accidente, sin embargo, no detuvo ni refrenó la carrera de los perseguidores del toro, antes al contrario, soltando carcajadas sarcásticas: -Se amoló el gringo; levántate, gringo -exclamaron, y cruzando el pantano amasando con barro bajo las patas de sus caballos, su miserable cuerpo. Salió el gringo, como pudo, después a la orilla, más con la apariencia de un demonio tostado por las llamas del infierno que de un hombre blanco pelirrubio.



TERCERA PARTE

Episodio del unitario y de Matasiete. Vejamen y muerte del unitario.


Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó: -¡Allí viene un unitario!, y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo como herida de una impresión subitánea.

-¿No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero.
-Perro unitario.
-Es un cajetilla.
-Monta en silla como los gringos.
-La mazorca con él.
-¡La tijera!
-Es preciso sobarlo.
-Trae pistoleras por pintar.
-Todos estos cajetillas unitarios son pintores como el diablo.
-¿A que no te le animas, Matasiete?
-¿A que no?
-A que sí.
Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba. Lo habían picado: prendió la espuela a su caballo y se lanzó a brida suelta al encuentro del unitario.
(…)
A la casilla con él, a la casilla. Preparen la mashorca y las tijeras. ¡Mueran los salvajes unitarios! ¡Viva el Restaurador de las leyes!
(…)
El joven, en efecto, estaba fuera de sí de cólera. Todo su cuerpo parecía estar en convulsión: su pálido y amoratado rostro, su voz, su labio trémulo, mostraban el movimiento convulsivo de su corazón, la agitación de sus nervios. Sus ojos de fuego parecían salirse de la órbita, su negro y lacio cabello se levantaba erizado. Su cuello desnudo y la pechera de su camisa dejaban entrever el latido violento de sus arterias y la respiración anhelante de sus pulmones.
-¿Tiemblas? -le dijo el Juez.
-De rabia, por que no puedo sofocarte entre mis brazos.
(…)
Sus fuerzas se habían agotado; inmediatamente quedó atado en cruz y empezaron la obra de desnudarlo. Entonces un torrente de sangre brotó borbolloneando de la boca y las narices del joven y extendiéndose empezó a caer a chorros por entrambos lados de la mesa. Los sayones quedaron inmobles y los espectadores estupefactos.


Finalmente, la lectura detenida de El Matadero revela la existencia de símbolos. Echeverría censura el régimen político a través de ese lugar y de su gente:

·El Matadero es el país
·la casilla es Buenos Aires
·el juez es Juan Manuel de Rosas
·los matarifes son la Mazorca
·el unitario simboliza a la joven generación argentina


Análisis de El matadero de Esteban Echeverría 
por Seymour Menton

“El matadero”, uno de los primeros cuentos hispanoamericanos, es una verdadera obra de arte. A pesar de haber sido escrito en plena época romántica por el propagador del romanticismo en América y sobre el tema romántico de la lucha contra la tiranía, este cuento no es exclusivamente romántico. Mientras su espíritu mordaz y su anticlericalismo lo ligan al enciclopedismo del siglo xviii, sus descripciones minuciosas, sus detalles obscenos, sus cuadros multisensoriales y su diálogo anónimo lleno de formas dialectales anuncian desde lejos los futuros movimientos literarios del realismo, del naturalismo, del modernismo y del criollismo. Lo que sí lo identifica con el romanticismo es el tono exaltado.
Aunque la representación de una dictadura sanguinolenta por un matadero parece bastante obvia, el cuento se eleva por encima de otras obras antirrosistas por la articulación ingeniosa de un relato dinámico con una introducción intelectual. En el primer párrafo, Echeverría adopta una actitud volteriana para introducir el tema de la carne en cuaresma y para indicar la complicidad de la Iglesia en los sufrimientos del pueblo argentino. Inmediatamente después establece los nexos entre la Iglesia, el matadero y el Gobierno. La descripción de los aguaceros, que parece una desviación en el cuento, hace eco de la primera oración y sirve de entrada a la descripción del hambre que asolaba la ciudad.
Una vez en el matadero, el cuento cobra más vida porque el autor se limita a narrar con exactitud la acción de una sola escena. Las condiciones generales de la tiranía llegan a precisarse en la matanza de las reses. El nombre de la mujer difunta de Rosas, doña Encarnación, aunque es histórico, refuerza la insistencia en lo carnal. Los federales son representados por la chusma que actúa como un solo personaje. El croquis del matadero coloca al lector dentro del “circo romano”. Asiste a la matanza de los animales fijándose en cada detalle. El espectáculo le choca por los cinco sentidos: la sangre y el sebo de las reses descuartizadas, los gruñidos de los mastines, los graznidos de las gaviotas, el niño degollado y los gritos de la chusma embrutecida. Son doscientas o cuatrocientas fieras acosando a cuarenta y nueve reses. Aunque el autor distingue a individuos —”dos africanas”, “dos muchachos”, “un niño”— insiste en la anonimidad de sus personajes para no romper la imagen de la chusma unida. Además de una sola alusión a un tal ño Juan, el único actor que lleva nombre es Matasiete, degollador de toros y de unitarios.
El espíritu dinámico de la escena se refleja en el estilo del autor. Emplea varios adjetivos de fuerza verbal y una serie de oraciones compuestas de frases separadas por comas. La insistencia en el imperfecto prolonga la pesadilla hasta el enfoque en la persecución del toro donde se usa más el pretérito. Ese episodio, donde sobresale Matasiete, efectúa la transición del “circo romano” con sus proporciones épicas a la tortura del unitario, también llevada a cabo principalmente por Matasiete.
El episodio del unitario arrastrado por las calles, desnudado y atado a los cuatro pies de la mesa parece restar fuerza a la escena del matadero. Sin embargo, se justifica artísticamente por el paralelismo con la muerte del toro y por transcurrir la víspera del Viernes de Dolores. La muerte violenta del unitario evoca claramente la pasión de Cristo y hace resaltar aún más la alianza anómala entre la Iglesia y el federalismo, alianza criticada severamente por el autor desde la primera página del cuento.
Por la falta de una tradición narrativa en Hispanoamérica, sorprende la maestría del autor tanto en el concepto de la unidad del cuento como en la riqueza del idioma.
Para el gusto moderno, el simbolismo puede ser demasiado obvio y la intervención moralizante del autor importuna, pero esos defectos se olvidan ante lo genial, lo dinámico y lo conmovedor de la narración.

(...) 

SI NECESITAS DESCARGAR EL CUENTO PINCHA AQUÍ
Biblioteca El matadero de Esteban Echeverría (1)

FUENTE: SEYMOUR MENTON
El Cuento Hispanoamericano
ANTOLOGÍA CRÍTICO-HISTÓRICA-
COLECCIÓN POPULAR
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO

Seguidores

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

+GOOGLE

Add to Google Reader or Homepage

PÁGINA PRINCIPAL