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11 de noviembre de 2008

Análisis de El limonero real de Juan José Saer


Análisis de El limonero real de Juan José Saer

Relato de tema campesino, El limonero real se divide en nueve partes que van organizando, en forma recursiva y recurrente, una anécdota muy breve, cuyo desarrollo abarca exactamente un día y cuyo episodio central lo constituye una fiesta de fin de año a la que Wenceslao, el personaje central, asiste, mientras que su mujer rechaza la invitación y decide permanecer sola en la casa.
Este eje temporal, a su vez, se extiende mediante la intercalación de numerosos racontos, en algunos de los cuales se narra la causa de esta negativa: la muerte accidental de un hijo, ocurrida en la ciudad y de la que ella no ha podido recuperarse.
Por debajo y como contexto, emerge el marco de una sociedad campesina, marginada y estática que reproduce, internamente, sin variantes, un modelo de organización ancestral.
Dentro de este esquema temático, se registra la presencia simultánea de todas las etapas de construcción del relato, presencia que entabla con el titulo de la novela una conexión metafórica: El limonero real se propone para la lectura como un texto sobre la eternidad y sobre el ciclo eterno, en la medida en que el árbol del que toma el nombre contiene todas las fases de su evolución: es un modelo natural y eterno, dador de un fruto perenne. El limonero condensa el ciclo y se convierte en cifra del texto, haciendo de la repetición su figura estructural básica.
Por otra parte, el proceso cíclico de la escritura está representado por la repetición del sintagma Amanece / y ya está con los ojos abiertos, sintagma que preside cada uno de los nueve segmentos narrativos que conforman el texto.
A su vez, cada segmento desarrolla una secuencia lineal progresiva, encabezada siempre por un resumen de las precedentes e interrumpido por unidades narrativas menores. Por lo tanto, la narración que se inicia en cada corte, siempre retorna al punto de partida: resume y vuelve a narrar.
El relato nace y muere nueve veces en el interior de su propio espacio textual, y estos nuevos “recuentos”, que determinan su organización formal, se constituyen en un objetivo autónomo de la narración. El texto funciona, por lo tanto, como un relato sobre el proceso de construcción de un relato, en el que quedan prolijamente descriptos todos los mecanismos de la escritura.

Fuente consultada: Historia de la literatura argentina, Bs,As, CEAL.

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