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15 de noviembre de 2008

El Lazarillo de Tormes y la cultura del carnaval
por Ana M.R.Gulino

PALABRAS CLAVES: El Lazarillo de Tormes y la cultura del carnaval: la parodia, la inversión de reglas, el mundo al revés, la exaltación de valores antitéticos, lo ambivalente, la convivencia
de lo "alto " y lo "bajo", la risa ambigua del carnaval , alegre y sarcástica al mismo
tiempo, la oposición a la cultura oficial, al tono serio y religioso del Estado y de la
Iglesia.
INTRODUCCIÓN
La obra El Lazarillo de Tormes ha suscitado diversas lecturas a lo largo del tiempo.
Resaltando la general atribución de la crítica sobre su naturaleza polisémica, es el
propósito de este trabajo desarrollar una línea de investigación que tendrá como eje
la relación del texto con las manifestaciones específicas de la cultura del carnaval.
Si bien en el Lazarillo no se puede hablar de un tiempo carnavalesco en el sentido
estricto del término, muchos de los componentes característicos de esta cultura están
presentes en la narración y en las técnicas narrativas: la parodia, la inversión de
reglas, el mundo al revés, la exaltación de valores antitéticos, lo ambivalente, la
convivencia de lo "alto " y lo "bajo", la risa ambigua del carnaval , alegre y
sarcástica al mismo tiempo, la oposición a la cultura oficial, al tono serio y religioso
del Estado y de la Iglesia.
Nuestra posición teórico-metodológica tendrá en cuenta que la relación entre ficción
literaria y contexto histórico no se configura como interrelación entre dos sistemas
semióticos distintos : el contexto actúa en el texto asignándole ciertas estructuras
formales, de la misma manera que el texto puede intervenir en el contexto
originando, a su vez, estructuras formales nuevas.
Por lo tanto, desarrollaremos nuestro análisis del Lazarillo investigando qué
manifestaciones específicas de la cultura carnavalesca actúan en el nivel del texto,
interrelacionándolo con los datos necesarios para comprender los componentes
básicos de dicha expresión cultural.
LA PARODIA
Para Bajtín, de la misma manera que durante el carnaval (la segunda vida, el
segundo mundo de la cultura popular) se construye una parodia de la vida
ordinaria, como un mundo al revés, la parodia literaria utiliza sus fórmulas y
símbolos al valerse de la inversión en su dispositivo estructural.
Acerca de la parodia, en el año 1561, el teórico Julio César Escaligero,
expresaba:
Del mismo modo que la sátira ha nacido de la tragedia, y el mimo de la comedia, así la
parodia ha nacido de la rapsodia. Cuando los rapsodas interrumpían sus recitales, se
presentaban cómicos que, para alegrar los ánimos, invertían todo lo que se acababa de
escuchar. A éstos los llamaban parodistas, porque al lado del tema serio propuesto,
introducían subrepticiamente otros temas ridículos. (Citado por Ana Silvia Galán (1999) en Literatura para una nueva escuela, Ed. Cantaros, Buenos Aires)
De manera que si en la antigüedad, la parodia resultaba de la distorsión de los
poemas épicos, en la actualidad es paródico el discurso que invierte la
orientación del original que le sirvió de referencia. En la parodia literaria "el
autor realiza una especie de superposición estructural de los textos ajustando lo
viejo a lo nuevo y llevando a cabo una síntesis bitextual" (Linda Hutcheon (1981)
Ironía, sátira y parodia. Una aproximación pragmática, Poetique, N° 46, París.)
Este procedimiento encuentra, en el Lazarillo, un primer espacio operativo en lo
que se refiere al proceso de generación del texto, si tenemos en cuenta que, como
especifica Claudio Guillén con respecto al género en el que se encuadra, se trata
de una carta, "epístola hablada dirigida a una personalidad de rango superior".
(Citado por Víctor García de la Concha (1994) en Introducción al Lazarillo de Tormes,
Espasa Calpe, Buenos Aires)
Durante el Renacimiento se había producido un incremento del cultivo del
género epistolar. Se escribían cartas de tema "severos o serios", que solían ser
utilizadas por los humanistas y de una manera general por los letrados del siglo
XVI para ejemplificar determinada actitud o situación de vida.
Si analizamos el componente estructural que permite encuadrar el Lazarillo
dentro de la tradición retórica de la carta, observamos que, efectivamente, se trata
de la mitad de un diálogo: está escrita por un "yo”: (Yo por bien tengo cosas tan
señaladas) dirigida a un único destinatario: "Vuestra Merced" (Y pues Vuestra
Merced escribe se le escriba...). Sin embargo, al incorporar toda una literatura
preexistente de historietas humorísticas y festivas, el texto se convierte en una
manifestación discursiva de tono jocoso que se basa en la degradación cómica o
burlesca de una estructura utilizada en un género o código serio, sirviendo como
"telón de fondo" al texto parodiante.
Así lo habían leído los lectores de entonces, como un texto jocoso, donde
un supuesto humilde portavoz de la España pobre del siglo XVI relata con cierto
aire burlón la historia de su vida al servicio de muchos amos y sobre su situación
matrimonial puesta en entredicho al sospecharse que es él un marido engañado.
Según Lázaro Carreter, durante el siglo XVI , entre las cartas coloquio y las
cartas ensayo, existían epístolas no destinadas a la imprenta, escritas para ser
leídas en círculos amistosos “donde el chisme, la noticia y el ingenio del
corresponsal hallaban amplio eco (. . .) pero nuestro autor impuso una novedad
radical: la de sacar a luz pública una carta destinada a regocijar a un caballero
amigo de chanzas " (1972: 44)
Para el crítico Víctor García de la Concha, "en la España del XVI la
situación de un matrimonio sobre el que, según las malas lenguas, planea la
sombra de un clérigo, era socialmente irrelevante y literariamente tópica .Con
respecto a esto, Lázaro Carreter menciona el texto de Diego Sánchez de
Badajoz , Farsa del matrimonio, donde un fraile propone a su criado Marín
que se case con una moza, diciéndole : " ¿ Sabes qué hemos de hacer?, tú
de comer y beber; yo, servirla en la cama" ( Op. Cit, p. 70)
Por lo tanto Lázaro cuenta su vida no para acallar los rumores acerca del posible
triángulo amoroso en el que está implicado, sino para conseguir los que todos en
ese tiempo persiguen : honra.
Celina Sabor de Cortazar realiza una distinción entre honra y honor, por
medio de los estudios que sobre el tema ha realizado Américo Castro.
Esta distinción entre conceptos "es muy importante para entender la
literatura de la época : el honor es intrínseco y subjetivo, pertenece al
individuo; la honra es la consideración que la sociedad presta al
individuo y se basa en convenciones, diferencias y opiniones. Por eso
honra y opinión eran sinónimos". (p. 51)
Para Víctor García de la Concha lo que Lázaro ostenta es "una parodia de los
medios predicados para conseguirla", explicitadas en un texto de Erasmo,
Coloquios familiares, donde pueden leerse las siguientes instrucciones:
" Ya, para que la opinión de los demás te sea definitivamente favorable,
finge que los grandes te envían cartas en las que te traten de Caballero preclaro
y se haga mención de tus hazañas, de tus posesiones y riquezas ... de tu opulento
matrimonio. Y envíales tú, a tu vez, cartas ... Lázaro hace todo lo contrario:
cuenta que es un mozo pobre (no un caballero preclaro) que tras muchos
esfuerzos alcanza el oficio de pregonero y que está muy conforme con haberse
casado con una mujer toledana, ignorando la tradicional mala fama que el
discurso folklórico de entonces atribuía a las mujeres de Toledo.Tanto Gonzales
Correas como Pedro Vallés o Hemán Nuñez repiten los mismos refranes: En
Toledo, no te cases compañero // En Toledo, no te darán casa ni viña, mas darte
mujer preñada o parida. // Quien lejos se va a casar, o va engañado o a
engañar.!/ Cada año por los ramos enviuda y por los reyes pare, la criada de mi
compadre.( Citado por Víctor García de la Concha (1984) en Nueva lectura del
Lazarillo. El deleite de la perspectiva, Castalia, Madrid.)
El mencionado crítico sostiene, además, que Lázaro narrador intenta ridiculizar
el modelo paródico erasmiano, impresión que se ajusta a lo expresado por
Marcel Bataillón cuando sostiene que" la sátira religiosa del Lazarillo no ofrece
nada típicamente erasmista”.( Marcel Bataillón ( 1973) Novedad y fecundidad
del Lazarillo de Tormes, Anaya, París, p. 17 . )
Durante el carnaval, una de las maneras de negar la cultura "alta" era
mediante la degradación de todo lo considerado ideal, abstracto, espiritual. EL
Lazarillo exhibe esta manifestación a través de los que se conoce con el nombre
de "parodias sagradas " : parodias de las lecturas evangélicas, de las plegarias, de
las letanías , himnos religiosos, de los salmos, las sentencias evangélicas, etc.
Este género literario estaba consagrado por la tradición y tolerado en cierta
medida por la Iglesia " La burla carnavalesca contiene los mismo temas que
el género serio. No solo no exceptúa lo considerado superior, sino que se
dirige principalmente contra él (...) (Bajtin, Op.Cit, p.83)
En el Lazarillo son varios los ejemplos que ilustran este tema, por lo que
transcribimos solo algunos:
" ( ... ) por lo cual fue preso, y confesó y no negó, y padeció persecución por
justicia" ( Tratado 1, p.48) . Parodia del Evangelio de San Juan 1,20 :
"Confesó y no negó, sino confesó: Yo no soy el cristo
"Espero en Dios que está en la gloria, pues el Evangelio los llama
bienaventurados" (Tratado L p.48) : Parodia del Evangelio de San Mateo 5: 10
"Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es
el reino de los cielos". ( El padre de Lázaro es perseguido por el poder judicial a
causa de los robos que ha efectuado)
"Yo oro ni plata te lo puedo dar, más avisos para vivir, muchos te mostraré" (
Tratado 1, p.52) Parodia de la palabra de San Pedro en Hechos de los Apóstoles
3: 6 "Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy ... "
Los textos evangélicos , que suelen ser expresados en un tono serio y elevado, son
trasladados a un tono jocoso, pedestre, acercándolos así al plano material y vulgar,
típico del carnaval.
EL AUTOR ANÓNIMO
Sobre quién es y por qué se esconde el anónimo autor del Lazarillo se han barajado
diversas hipótesis que atribuyen la paternidad del texto a una diversidad de autores:
al general de la orden Fray Juan de Ortega; a Diego Hurtado de Mendoza; al
pregonero toledano Lope de Rueda; al humanista y maestro Pedro de La Rhúa; al
comendador Griego Hemán Núñez de Toledo; a Sebastián de Orozco; a los
hermanos Juan y Alfonso de Valdés; al filósofo y moralista Alejo de Venegas; a una
cofradía de pícaros; a un grupo de obispos españoles en viaje al concilio de Trento;
al secretario de la Chancillería Imperial de Carlos V , Gonzalo Pérez.( Ver Aldo
Ruffinatto ( 2000) Las dos caras del Lazarillo, Castalia, Madrid.)
El tema sobre la identidad del autor sigue siendo un enigma, pero desde la óptica del
mundo carnavalesco, podemos pensar en un escritor que con un propósito burlesco y
sarcástico, contempla la sociedad española desde sus márgenes: " es que la risa
carnavalesca es (...) ambivalente: alegre y llena de alborozo, pero al mismo tiempo
burlona y sarcástica. En su estudio sobre la cultura del carnaval, Mijail Bajtin afirma
que "La influencia de la cosmovisión carnavalesca sobre la concepción y el
pensamiento de los hombres era radical: los obligaba a renegar de su condición
oficial (como monje, clérigo o sabio) y a contemplar el mundo desde un punto de
vista cómico y carnavalesco. No solo los escolares y los clérigos, sino también los
eclesiásticos de alta jerarquía y los doctos teólogos se permitían alegres
distracciones durante las cuales se desprendían de su piadosa gravedad (...) en sus
celdas de sabio escribían tratados más o menos paródicos y obras cómicas en latín.
( 1989: 17)
El autor, a través del anonimato, se confunde con la muchedumbre, con el grupo,
con lo indiferenciado, formando parte de un modo de vida colectivo, actitud que
también se pone de manifiesto en la intención del escritor al presentar una
autobiografía de autor anónimo: hay aquí una paradoja, un absurdo, un
contrasentido, porque vocación auto biográfica y ocultación en el anonimato no
pueden coexistir.
Con respecto a la forma autobiográfica, el Lazarillo pertenece a la categoría que
Philippe Lejeune considera "imposible": si el autor anónimo se esconde bajo el
nombre de cobertura de Lázaro de Tormes, se rompe el "pacto
autobiográfico"indispensable para que exista una autobiografia: "para que haya
autobiografía es necesario que coincidan la identidad del autor, la del narrador y la
del personaje. (...) el autor se define como una persona real cuya existencia está
atestiguada por su estado civil y es verificable. Ciertamente, el lector no verifica, y
tal vez no sabe, quién es esa persona, pero su existencia queda fuera de duda.
((1975: 46)
El relato es, pues, ficción y podemos leer esta contradicción como un guiño al lector
para que perciba que detrás de los artificios realistas que el texto despliega, como el
uso de la primera persona (la forma auto biográfica es por sí misma factor de
realismo), su ambientación, las actividades de las clases bajas, los nombres, la
realidad contemporánea más palpable, hay una absurdo o contra sentido : lo que más
realista parece, es lo menos real. Lo que parece real, es una vana ilusión y lo que
parecen vanas ilusiones (el poder, la codicia, la persuasión, las impresiones y
opiniones de las personas) son la verdadera realidad de la vida: es el mundo al revés.
Emest Curtius señala que el tópico "del mundo al revés"( que tiene como principio
formal básico la enumeración de imposibles) es de origen antiguo: hacia el año 648
el motivo aparece por primera vez, mencionado por Arquíloco, en razón de que un
eclipse solar hace pensar que nada en adelante será imposible, puesto que Zeus ha
oscurecido el sol. Estos contrasentidos o paradojas que, según Curtius , llevan el
sello de la cultura popular, eran bien conocidos en la Edad Media: los ciegos
conducen a los ciegos, precipitándose todos al abismo; las aves vuelan antes de
criar alas; el asno toca el laúd; los bueyes danzan; los labradores se hacen
militares, los padres de la Iglesia están en la taberna (...) el mundo está
descarrilado. (1975: 144).
EL MUNDO AL REVÉS
En el Lazarillo , la lucha por la existencia y la lógica del interés crean los cimientos
de la conducta moral de Lázaro, productor de un mundo al revés, recibiendo de su
madre el primer ejemplo, porque ella decide arrimarse a los buenos para ser uno de
ellos. (Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese, determinó arrimarse
a los buenos para ser uno de ellos -Lazarillo, p.48)
Lázaro, cuando es pregonero, también decide arrimarse a los buenos, (-Señor-le dijeyo
determiné de arrimarme a los buenos - Lazarillo, p.136) ) pero cabe destacar que
los "buenos " son los que proporcionan qué comer: el mal clérigo que le consigue
"todo favor y ayuda".:(. . .) tengo en mi señor arcipreste todo favor y ayuda. Y
siempre en año le da , en veces, al pie de una carga de trigo; por las Pascuas, su
carne, y cuando el par de bodigos, las calzas viejas que deja. (Lazarillo, p.135)
Sobre este punto, podemos señalar que toda la tesis que expone Lázaro sobre su
decencia matrimonial y la decencia del señor arcipreste, está construido como un
mundo al revés : Lázaro se ha arrimado a los buenos, que en realidad son malos. Ser
hombre de bien es haber perdido el honor conyugal y conformarse con ello. Y ser
una buena mujer es ser, finalmente, una mujer de la mala vida : todos los valores
tradicionales, sometidos a un proceso de degradación cómica o burlesca, son
subvertidos.
Para Lázaro, lo bueno es lo seguro, lo que conviene. Por eso Lázaro está convencido
de la bondad de su mujer, porque en ella reside su tranquilidad. "Que yo juraré
sobre la hostia consagrada que es tan buena mujer como vive de las puertas de
Toledo ... ". Lázaro defiende su felicidad más que su honor conyugal y esto "es la
más graciosa antítesis que nos ofrece la literatura española".
Otras inversiones, características del mundo al revés, pueden leerse en el hecho de
que su primer amo, el ciego, el hombre con quien Lázaro sale del hogar para
"servirlo y adestrarlo" es sin embargo, quien lo adiestra a él: "siendo ciego, me
alumbro y adestró en la carrera del vivir". (p. 52)
Por otra parte, el ciego, que no ve, sin embargo, profetiza ( "ve" ) y Lázaro, que
"ve", en realidad estaba ciego. El amo ciego realiza una predicción en el momento
en que, después de haberle prácticamente roto la cabeza contra un toro de piedra ( y
dice Lázaro : .. y ahí me di cuenta de cuan ciego estaba), se la está lavando con vino
: Yo te digo que si hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, que
serás tú (65) Esta profecía se cumplirá cuando Lázaro accede a su profesión de
pregonero de vinos del arcipreste y se casa con su sirvienta, accediendo, desde su
óptica, a la felicidad conyugal.
La crítica ha señalado que el hambre que padece Lázaro es el vector semántico
principal de los módulos I al III. Si tenemos en cuenta que, al salir de su casa y al ir
cambiando progresivamente de amos, Lázaro debería ir subiendo en la amplitud de
la escala social, integrándose al mundo, en realidad, las posibilidades de Lázaro van
decreciendo ( va " al revés") : con el ciego, si bien come, muere de sed; con el
segundo amo, se muere de sed y de hambre y con el tercer amo, se mueren de
hambre los dos y él es quien debe sustentar y conseguir el alimento para él y para la
persona que supuestamente sería la encargada de alimentado.
LO "ALTO" Y LO "BAJO" . ABOLICIÓN DE JERARQUÍAS.
Durante la fiesta de carnaval, se producía una abolición de jerarquías:
" ( ... ) el carnaval estaba hecho para todo el pueblo(... )durante el carnaval todos
eran iguales y reinaba una forma especial de contacto libre y familiar entre
individuos normalmente separados en la vida cotidiana por las barreras
infranqueables de su condición, su fortuna, su empleo, su edad y su situación
familiar" (...) para tal fin, "durante los días de Carnaval, se abolían reglas y
ordenanzas que regían durante la vida cotidiana, lo que creaba un clima de
comunicación propicio entre todo tipo de clases sociales, que no era posible
durante la vida normal: la fiesta o celebración marcaba, de alguna manera, una
interrupción provisional de todo el sistema oficial con sus prohibiciones y barreras
jerárquicas, al mismo tiempo que propiciaba las relaciones entre gentes de distinta
extracción social. (Mijail Bajtín Op.cit)
Como manifestación de esta cancelación de jerarquías, podemos leer, en el prólogo,
de qué manera lo "alto" y lo "bajo" conviven en un mismo espacio. Con una
intención que podríamos llamar carnavalesca ( por lo cómica, irrespetuosa e
irreverente) los cánones retórico s convencionales son puestos en boca no de un
escritor culto, sino de un humilde pregonero quien no solo cita a Plinio y Cicerón ,
sino que además declara su pretensión de ser escritor para alcanzar la honra que cría
las artes, es decir, reconocimiento y consideración por parte de los demás.
El texto comienza con una exhibición de los convencionalismos de los prólogos, a
los que Ernst Curtius denomina "Tópica del Exordio", "que sirve para exponer los
motivos que han determinado la creación de una obra" y el ''Tópico de la falsa
modestia" donde "el autor se presenta en una actitud humilde y suplicante, con
objeto de captar la benevolencia del auditorio, excusándose unas veces de su
incapacidad en general, otras de su lenguaje inculto y grosero". (Op. Cit. p. 122-
137)
LA AMBIVALENCIA
El tono peculiar de ambivalencia con que está escrito la mayor parte del relato no es
accidental. Con un uso magistral de los múltiples y divergentes puntos de vista,
Lázaro narrador logra provocar en el lector reacciones diversas hacia su persona ,
pudiendo ser "celebrado o escarnecido": para algunos Lázaro puede ser percibido
como un joven, frágil e inocente ; para otros como mentiroso, ladrón, hipócrita,
cínico , conformista o como víctima inocente de las circunstancias por la que ha
atravesado en su "carrera del vivir". El carnaval (...) creaba una especie de
dualidad del mundo y creemos que sin tomar esto en consideración no se podría
comprender ni la conciencia cultural de la Edad Media ni la civilización renacentista. La
dualidad en la percepción del mundo y la vida humana ya existían en el estadio anterior de la
civilización primitiva y (...) en la Roma antigua , durante la ceremonia del triunfo , se celebraba
y escarnecia al vencedor en igual proporción (Bajtin, Op. Cit, p 12)
Esta ambivalencia, producto del desajuste entre esencia y apariencia ( la verdad y
la máscara), da lugar a la ambigüedad. Lázaro logra sacar los valores vigentes de
la sociedad del armazón dogmático en el que se hallaban envueltos para
someterlos a una ideología de tipo relativista, una especie de anticipación del
"todo puede ser" cervantino .
OPOSICIÓN AL MUNDO OFICIAL
Para Bajtin, " el carnaval construye un mundo propio opuesto al mundo oficial,
una iglesia opuesta a los oficial, un estado opuesto al oficial. " 23
Desde el prólogo, Lázaro comienza a colocarse en una relación de oposición a la
autoridad, ya que Vuestra Merced 24 le ha pedido que relate un hecho puntual, "el
caso", a lo que él responde con su autobiografía (" las noticias enteras" y escuda (
o enmascara) su personalidad tras las "noticias enteras" no solo de sí mismo, sino
de otras personas: ciegos, curasavarientos e hidalgos empobrecidos, entre otros.
Se niega , también, a comenzar el relato "in media res(y pues vuestra merced
escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parecióme no
tomarlo por el medio, sino del principio) , tal como lo establecía la
convención literaria de la época, ya que expone su vida desde su infancia y se
dirige, en principio, no a Vuestra Merced sino a una multitud de lectores.( ... desta
nonada que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayen parte y se huelguen con ello todos los que en ella
algún gusto hallaren y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades. (Lazarillo, p.44) )
En el ámbito de la ficción, nunca queda claro quién es Vuestra Merced,
pero podemos deducir que es un personaje de categoría, un hombre con
autoridad suficiente para pedir explicaciones a los demás, amigo y superior
del arcipreste de San Salvador. La deducción surge al relacionar la figura
con la fórmula de falsa modestia mencionada por Curtius , la que se vincula
con la afirmación de que el autor solo se atreve a tomar la pluma porque un
amigo, protector o superior se lo ha sugerido, pedido o mandado.
El prólogo termina con una provocación" a los que heredaron nobles estados" ( ...
y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les
debe ... - Lazarillo, p.45) y con una alabanza de sí mismo como presunto héroe.:
(" o, y cuanto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña
remando, salieron a buen puerto": Utilizamos el término héroe en el mismo
sentido que Lázaro Carreter: " como protagonista del mito y del folklore,
sin tener en cuenta para nada la connotación heroica de la palabra, de la
que tanto se ha abusado al llamar antihéroes a los personajes centrales de
nuestras novelas picarescas". ( Op. Cit,p. 82)
Con una actitud que podríamos llamar de anticlerical, Lázaro pone de relieve los
defectos de los ministros de la religión católica: el cura de Maqueda es avariento
y despiadado; el buldero estafa a los fieles con falsos milagros y falsas bulas; el
fraile de la Merced, a quien Lázaro abandona por esas "cosillas que no digo"; el
arcipreste de San Salvador que es un cura que supuestamente comete adulterio y
que compra el silencio de Lázaro, marido consentido.
El texto exhibe, además, varios de los problemas que afectaban al orden social
establecido como el de qué hacer con los pobres, y el de la honra por sangre o
linaje o por mérito propio.
Al ser tratados desde un punto de vista burlesco, el Lazarillo comenzó a ser visto
como un texto peligroso, porque la burla permite decir muchas verdades y la risa
al ser liberadora, es sospechosa: da la posibilidad de echar una mirada crítica sobre
las normas y valores en uso y puede suscitar la rebelión contra el principio de
autoridad.

Lic.Ana M.R.Gulino

Bibliografía:
Bajtin, Mijail ( 1989) La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento,
Alianza, Buenos Aires
Bataillon, Marcel (1973) Novedad y fecundidad del "Lazarilo de Tormes" ,
Anaya, Paris.
Curtius, Ernest (1975) Literatura Europea y Edad Media Latina, FCE , Buenos
Aires
De la Concha, Víctor García ( 1994) Introducción al Lazarillo de Tormes, Espasa
Calpe, Buenos Aires
(1984) Nueva lectura del Lazarillo,. El deleite de la perspectiva, Castalia, Madrid.
Galán Ana Silvia ( 1999) , Literatura para una nueva escuela, Cantaros, Buenos
Aires.
Hutcheon Linda ( 1981) Ironía, Sátira y parodia. Una aproximación pragmática.
Poetique, N° 46, París.
Lazarillo de Tormes ( 1994) Espasa Calpe, Buenos Aires. Introducción y notas a
cargo de Víctor García de la Concha
Lázaro Carreter, Fernando ( 1972) Lazarillo de Tormes en la picaresca, Ariel,
Madrid, 1972

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