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18 de diciembre de 2011

Análisis del cuento El dragón de Ray Bradbury

Análisis del cuento El dragón de Ray Bradbury

Tema del cuento: Uno de los grandes temas de la literatura fantástica es el de las especulaciones acerca del tiempo. En este cuento se trata del entrecruzamiento de momentos muy distantes entre sí. El hombre percibe el tiempo como una sucesión de instantes únicos e irrepetibles, sin embargo,  el tema del cuento parecería querer decimos que todos los instantes que integran la Historia de la humanidad coexisten en alguna dimensión desconocida, y que en algún lugar especial (en este cuento, el páramo) pueden encontrarse dos minutos entre los cuales median mil años.
 La eternidad, un concepto abstracto para el hombre, se materializa en el cuento a través de una ubicación espacial: el páramo. Y el hombre, que vive en el tiempo y puebla el espacio, cuando por azar atraviesa el páramo entra en el vértigo y el absurdo: para dos hombres del siglo X, un familiar y cotidiano tren del siglo XX sólo puede ser interpretado a la luz de sus propias estructuras mentales y por ello se convierte en un horrendo dragón.

Elementos que sitúan al lector en un ambiente irreal y presagiante:
- El tiempo: la hora del día en que se ubica la acción es la noche, con su carga de temores y misterio.

- La ausencia total de vida, expresada a través de múltiples signos: la índole del lugar: un páramo; el pasto escaso; la quietud; la ausencia de pájaros en el cielo, desde hacía años; la ruina y la desintegración, manifestadas en los pedruscos que tiempo atrás se convirtieron en polvo.

- La caracterización del cielo: inmenso y tenebroso.

La presentación de los personajes debe indicar, a través de algún rasgo, que se trata de seres que se verán sometidos a un orden distinto del natural y que vivirán acontecimientos extraordinarios. En este cuento, existe una sumatoria de notas sombrías con que se alude a ellos, buscan­do no la descripción individualizadora de sus rasgos físicos, morales, psicológicos, sino la plasmación de un estado de ánimo común a ambos: el terror. Estas notas son:

- la noche no sólo reina en el páramo, sino en el alma de los dos hombres;
- el agobio de quién sabe qué pesadumbre, qué los lleva a aparecer "encorvados en el desierto";
- la soledad, implícita en el "desierto" y en la "hoguera solitaria";
- la oscuridad, que les late en las venas, en las muñecas y en las sienes;
- los rostros despavoridos;
- la respiración débil y fría;
- los parpadeos de lagarto.

El dragón: La alusión al dragón,  se convierte en el eje y tema aparente del relato, -hasta el
 desen­lace. Los seres mitológicos son tema frecuente de los cuentos fantásticos, pero en este caso el verdadero tema es el1iempo y el dragón no es más que la materialización de la distancia mental que hay entre un hombre del siglo X y uno del siglo XX. Además, es una pista falsa que el narrador proporciona al lector para luego sorprenderlo con el desenlace.

El procedimiento empleado para plasmar al dragón es la hipérbole:
"Devora a los hombres ( .. .) tiene ojos de fuego y un aliento de gas blanquecino; se lo ve arder a través de los páramos oscuros. Corre echando rayos y azufre, quemando el pasto. Las ovejas aterradas, enloquecen y mueren. Las mujeres dan a luz criaturas monstruosas. La furia del dragón es tan inmensa que los muros de las torres se conmueven y vuelven al polvo. Las víctimas, a la salida del sol, aparecen dispersas aquí y allá, sobre los cerros."
La exageración del poder destructivo del monstruo, que parece ir creciendo a medida que la acción avanza, acentúa paulatinamente la pesada atmósfera de trampa mortal que domina el relato.

Indicios sobre la verdadera índole del páramo. Por medio del diálogo se revelan indicios inquietantes acerca del páramo:
- en él no existe el tiempo; por lo tanto es el reino de la Eternidad;
- quien lo atraviesa, pierde el presente:
"Pienso a veces que si volviéramos atrás el pueblo habría desaparecido ( ... ) los castillos no tallados aún en las rocas ... "
- el páramo, por medio de una personificación perturbadora, parece tener conciencia de su extraña temporalidad: "el páramo lo sabe y él me lo dice."

Anticipación del tema central del cuento: el momentáneo entrecruzamiento de pasado y futuro. Se insinúa, por medio de una compleja metáfora, que la ráfaga que sopla en el corazón mismo del páramo no es de viento sino de tiempo: arrastra el polvo de los relojes de arena, las hojas que pueden caer de los árboles durante mil años, la sucesión de cambiantes paisajes y el tránsito de generaciones enteras. Si releemos el párrafo que describe la ráfaga, podemos advertir que cada uno de los elementos insinúa el paso de vastos períodos. La extraña ráfaga, el verde cristal del relámpago, la súbita lluvia, pasando como sin ser vistos por encima de los dos hombres, ubicados cada vez más claramente fuera de las dimensiones reales del tiempo, "y el sitio no era sitio para el hombre y no había año ni hora sino sólo dos hombres en un vacio sin rostro ... ",  todo ello lleva a un punto de máxima tensión la expectativa creada por el cuento.

La súbita irrupción del dragón y el combate llevan al lector a creer en un desenlace, aquel que se fue preparando, sugiriendo, anticipando a lo largo de todo el relato: la derrota de los dos caballeros, ya vencidos por su terror, aun antes de pelear y la victoria del monstruo, infinitamente más poderoso.

Desenlace : El desenlace es  un elemento decisivo para determinar el valor literario de un cuento fantás­tico: debe ser rápido, sorpresivo y lo más inesperado posible. El desenlace real de El dragón posee en grado sumo esas cualidades:
Por medio de un diálogo breve se introducen en el ámbito del cuento unas voces, no identifi­cadas aún, que parecen salir de ese  “humo enceguecedor" dejado a su paso por el dragón. De inmediato la revelación, simple, concisa, enunciada con la mayor naturalidad por una de las voces:     "El tren silbó un buen rato ... "

En el comienzo, la alusión de los dos hombres al dragón instaló al lector en una de las dimensiones de lo fantástico: la ya familiar y conocida para el hombre del siglo XX de los mons­truos mitológicos, a través de los cuales civilizaciones antiguas trataron de explicarse el mun­do circundante y el universo interior. Ahora, en el desenlace, el descubrimiento de que el terrible dragón no es más que un tren, ubica al lector en otra dimensión de lo fantástico, menos explorada, más inquietante y perturbadora para la mente moderna: la de la verdadera natura­leza del tiempo. Por eso decimos que en el desenlace se concentra el mayor valor literario del cuento: porque ahonda el carácter fantástico, dándole resonancias inesperadas y plenas de sugerencias.

El paralelismo, procedimiento empleado con frecuencia en la literatura fantástica para insi­nuar ambiguas correspondencias y simetrías, es utilizado para ubicar en el desenlace a dos hombres, los maquinistas, que se corresponden con los caballeros medievales, sobre todo en el nivel de desconcierto y estupefacción ante un misterio que los trasciende a los cuatro.
Develado ya el enigma del dragón-tren y planteado claramente el cruce temporal, el desen­lace agrega otra nota más alucinante aún que las anteriores:

"El tren nocturno, de fuego y furia, entró en un barranco, trepó por una ladera y se perdió a lo lejos sobre la tierra helada, hacia el Norte, despareciendo para siempre ... "

La expresión "desapareciendo para siempre"! plantea enigmas  aun dentro de los supuestos fantásticos creados por la ficción narrativa: ¿cuál es la verdadera época en que transcurre la acción?; ¿el pasado de los caba­lleros, invadido de pronto por el futuro de las máquinas?; ¿el presente, en el cual el tren es una realidad cotidiana, chocándose de pronto con un minuto remoto de la Historia?; ¿en ambos tiempos sucesivamente?; ¿ese cruce de siglos en el páramo, es habitual?; ¿es posible que el presente de la narración sea un futuro tan lejano del tren como éste lo es del dragón?; ¿o acaso la voz del narrador cuente esos extraordinarios sucesos desde fuera del tiempo, desde una dimensión en la que la sucesión de los días, el pasado, el presente y el futuro sean ilusorios?
Esta ambigüedad que abre un abanico de posibilidades de interpretación, permitiendo el despliegue de la imaginación, es la inmensa riqueza que nos brinda la literatura fantástica.


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