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21 de enero de 2015

Las mil y una noches: origen- estructura-marco histórico y geográfico. El hilo conductor

Las mil y una noches: origen- estructura-marco histórico y geográfico. El hilo conductor

Los viajes de Simbad el marino -al igual que "Alí Baba y los cuarenta ladrones", "Aladino y la lámpara mágica" y muchas otras historias- se encuentran narrados en Las mil y una noches. Este libro ha sido inves­tigado por los más destacados estudiosos, pero no se ha llegado a una conclusión definitiva sobre sus orígenes.
Existen varias teorías al respecto. Mientras algunos piensan que proviene de la India, otros sostienen que es de origen persa. Los arabistas se basan en un hecho muy concreto: el libro está escrito en árabe. Finalmente, hay quienes relacionan Las mil y una noches y el Libro de Ester, de la Biblia, lo que los lleva a hablar de un autor judío arabizado.

Ahora bien, todos coinciden en que el libro es una compilación de relatos folclóricos de diversa procedencia, como la India, Persia, Egip­to y la literatura judía. Como los árabes fueron quienes se encargaron de recopilarlos, al hacerlo, los modificaron según su religión y sus costumbres. Quienes transmitían oralmente estas historias, los rapsodas (de rapto, coser'), las "cosían", en buena medida, según su propio gusto. A estas modificaciones, hay que sumarles las que intro­ducían los copistas, que eran los encargados -antes de la invención de la imprenta— de copiar los textos a mano.

La vida escrita del libro comienza hacia el siglo IX d. C, pero la obra sufre modificaciones y añadidos hasta el siglo XVI. Hay tantas di­ferencias entre una edición y otra que, por ejemplo, nos encontramos con dos séptimos viajes de Simbad completamente diferentes entre sí.

Antes del siglo XVIII,  muchos de los cuentos de Las mil y una noches se conocían en Europa sin que se supiera su origen. Así, por ejemplo, "La ajorca de oro" constituye una versión de "La Cenicienta" distinta de la que publicó en Francia Charles Perrault (1628-1703), que la había tomado de otras fuentes populares. La fábula de la lechera, que se conoce en España gracias al Infante Juan Manuel( 1282-1348), tam­bién proviene del libro árabe, aunque se supone que es de origen indio.

Por fin, Antonio Galland publicó en París, en 1704, la primera traducción al francés y, con ella, las noches orientales llegaron a Occidente. El éxito fue rotundo, pese a que se criticaron algunas li­cencias del traductor''.
Durante el siglo XIX, se realizan otras traducciones. Para mencionar sólo algunas, citaremos las de Gustave Weil al alemán (1838), que fue retraducida al español por Bergnes (1841); y la del explorador y tra­ductor sir Richard Burton al inglés (1885). Esta última era la que leía con veneración el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), y fue la primera versión "sin cortes", lo cual le atrajo no pocas críticas en la rígida sociedad victoriana de su época. Recién en 1958, con el trabajo de Rafael Cansinos Asséns, aparece la primera versión castellana tomada :tamente del árabe.

El hilo conductor
¿Cómo se hace, en Las mil y una noches, para dar coherencia y unidad datos tan diversos? Con un recurso propio de todas las colecciones cuentos medievales: el empleo de un marco narrativo, es decir, un suceso o un personaje que sirve de pretexto para presentar cuentos que no tienen relación alguna entre sí, fuera de ese hecho o de ese narrador común. Por ejemplo, en el libro del infante Juan Manuel, el sabio Petronio cuenta "ejemplos" a su alumno, el conde Lucanor, para enseñarle el arte de gobernar. El escritor inglés Geoffrey Chaucer (1340-1400) imaginará una peregrinación religiosa; y el italiano Giovanni Boccaccio 3-1375), una peste terrible; ambas como situaciones propicias para que diversos personajes cuenten, a su turno, una historia.

El hilo conductor de Las mil y una noches es bastante más elaborado y original : en la antigua Bagdad, floreciente bajo el gobierno del imaginario sultán Schahriar, ocurrió que su esposa lo ofendió gravemente. Furioso, la mandó matar y, a partir de entonces, desposó cada día una muchacha distinta, a la que hacía ejecutar en el amanecer siguiente. Ante estas circunstancias, los nobles que tenían hijas solteras comenzaron a huir del reino, hasta que el visir (es decir, el primer ministro) que era el encargado de elegir a las infortunadas novias— no encontró muchacha casadera que no fuera su propia hija, Scherezada, famosa por su  habilidad como narradora. Esta acudió al palacio junto con su hermana menor, Donihzada y, durante la noche de sus nupcias, le suplicó al sultán que le concediera un último deseo: despedirse de su hermana antes de morir. Tal como habían arreglado, Donihzada le pidió que le contara una de sus historias, deseo que cumplió Scherezada frente a su hermana y el sultán. Pero llegó la madrugada y el cuento no había aca­bado, por lo que el sultán, intrigado por el final, le perdonó la vida hasta el día siguiente.

Así, durante mil y una noches, la muchacha mantuvo fascinado al monarca con relatos como el de los viajes de Simbad, hasta que, fi­nalmente, Shahriar, enamorado de ella y de su habilidad, le perdonó la vida. De este modo, a través de la literatura, la hija de la luna no só­lo se salvó a sí misma y a las jóvenes de su reino, sino que transformó al violento sultán en un gobernante magnánimo y justo.

La milenaria Bagdad
Las mil y una noches se ambienta en el período de mayor esplendor político y cultural de los árabes, en el momento inmediatamente anterior a la desintegración política del Islam. Durante parte del siglo II de la hégira (nuestro siglo VIII), este gran imperio fue gobernado, desde su corte de Bagdad, por Harum al Raschid.
Los relatos evocan la fundación de Bagdad (terminada en el 766), cuya posición estratégica la convirtió en el centro del comercio oriental. En esta edad dorada, se mueve la figura del omnipresente califa.
Los hechos históricos posteriores, de enorme magnitud, como la desmembración del califato, el fin del dominio árabe en España, el descu­brimiento de América... no se mencionan en los relatos de Las mil y una noches (salvo alguna alusión incidental a la tercera Cruzada), pese a que su redacción se remonta hasta el siglo XVI. El libro ha mantenido intacto para sus lectores esa Bagdad floreciente, propicia para el ensueño.

El marco geográfico
Algo parecido sucede con la Geografía, ciencia que estaba avanzada en el siglo XVI gracias a los datos de viajeros árabes.
Sin embargo, los viajes de Simbad recorren un espacio mítico, que alberga genios y animales fabulosos, junto con algunos ríos e islas que los geógrafos pueden ubicar hoy con alguna precisión.
El lector encontrará costumbres antiguas de pueblos actuales, hechos imaginarios de personajes históricos, aven­turas ficticias en lugares reales y una enorme cantidad de seres fantásticos, naufragios peligrosísimos y banquetes fastuosos... Todo gracias a un comerciante musulmán protegido por Alá.

Fuente: Simbad, el marino
Ed.Cántaros, Bs.as.,2003




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