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1 de febrero de 2014

El Quijote de la Mancha y El Lazarillo de Tormes: contexto histórico. La novela picaresca: rasgos distintivos

El Quijote de la Mancha y El Lazarillo de Tormes: contexto histórico.
La novela picaresca: rasgos distintivos

El transcurso del siglo XVI al XVII , minado de conflictos políticos y militares, es pa­radójicamente conocido como el Siglo de Oro Español, debido al esplendor cultural obtenido en las artes y humanidades. Ochenta y dos años transcurrieron entre la primera impresión de El Lazarillo de Tormes (1533) y la publicación de la segunda parte de El Quijote de la Mancha (1615). Durante ese período, la situación política, económica y social de España sufrió cambios radicales.
La crisis social
Si bien durante esa época se mantiene la división medieval en estamentos -nobleza, clero y Estado llano-, aparecen cambios como consecuencia del movimiento de ascenso de la burguesía. En el terreno de la nobleza, se distinguen entre grandes títulos, caballe­ros e hidalgos. El hidalgo empobrecido (como lo es don Quijote) goza todavía de ciertos privilegios de su clase, pero al no poseer dinero no tiene poder.
En toda Europa, la expropiación de tierras a los grandes feudos y la liberación del vasa­llo dejan al campesinado sin la protección del señor. Una parte importante de este sector social se convierte en "marginal". En España, las condiciones adversas en que viven los campesinos traen como consecuencia que los campos se despueblen y que grandes masas se trasladen a las ciudades. Desde fines del siglo xv y durante todo el siglo XVI, la legislación europea evidencia la necesidad de protegerse de estos vagabundos, picaros y bandoleros.
Sumado a esto, en el siglo XVII, la sociedad española sufre una grave crisis demográfica como consecuencia de la expulsión de los moriscos (musulmanes españoles bautizados) y la mortalidad originada por las guerras continuas, las hambrunas y las pestes.
Esta época de ruptura del modelo medieval y nacimiento de la sociedad de clases y la economía capitalista provocó la aparición en el arte de una mirada de desengaño. Esta mirada construyó obras que presentan diferentes versiones (de nostalgia, de denuncia, de renovación) acerca de la realidad circundante.
La picaresca, antesala del realismo
Con la publicación de La vida de Lazarillo de Tormes, en 1533, surge en España la pica­resca. Este género de carácter realista se aparta de las novelas de caballería y las pastoriles (muy populares en la época) en las que los personajes y sus acciones son idealizados.
La novela se estructura en tres partes:
a) un prólogo, en el que siendo adulto, el prota­gonista expone la intención de relatar las vicisitudes de su vida a un destinatario de gran jerarquía;
 b) seis tratados o capítulos que reconstruyen el tránsito de la infancia a la adul­tez al servicio de inescrupulosos amos.
 c) un último tratado a modo de cierre, en el que Lázaro justifica la aceptación del adulterio de su mujer como una concesión necesaria para conservar su presente bienestar económico.
Por primera vez en la literatura española, se oye la voz de personajes marginales (mendigos, ladrones, estafadores), quienes se burlan de la doble moral de sus señores (nobles, hidalgos y clérigos), y denuncian los mecanismos sociales que perpetúan su condición de desheredados.
Las claves del género
En La vida de Lazarillo de Tormes, en Guzmán deAlfarache, de Mateo Alemán (1599), y en El Buscón, de Quevedo (1626), referentes del género, pueden observarse los rasgos que definen a la picaresca:
1-Un narrador en primera persona que, obligado por las circunstancias, justifica su deshonrosa condición a partir de la narración retrospectiva de sus desventuras.
2-El carácter marginal del protagonista, a quien su humilde genealogía y la necesidad extrema lo inclinan a adoptar una vida inescrupulosa.
3-El formato de carta (género epistolar), habitual en el siglo xvi para el relato de sucesos, que admite la presencia de un personaje de alto rango que oficia de lector interno.
4-La estructura episódica que muestra la transformación de un niño inocente en pícaro, a medida que toma contacto con distintos tipos sociales, de moralidad discutible.
5-La comicidad de la historia, producto del distanciamiento y del tono burlón e irónico que adopta el narrador al contar duros sucesos de su vida.
6-La mirada crítica, con que se ofrece una visión descarnada del conjunto social y de la caída de los valores medievales (honor, hidalguía, religiosidad) ante el peso del dinero.

7-La construcción de un mundo ficcional verosímil a partir de la caracterización precisa de eventos históricos, lugares y tipos sociales reconocibles por el lector en el mundo real.

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