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17 de mayo de 2008

Psicoanálisis del cuento de hadas

El psiquiatra y psicólogo infantil Bruno Bettelheim (1903-1990) demuestra, mediante el análisis de los distintos cuentos maravillosos, que este tipo de relatos representan, en forma imaginaria, la esencia del proceso del desarrollo humano normal. Este proceso incluye:
  • Resistencia hacia los padres.
  • Temor a la madurez.
  • Búsqueda de la propia identidad.
  • Independencia psicológica.
  • Madurez moral.
  • Capacidad de relacionarse positivamente y sin temor con el otro sexo.

En "La Bella Durmiente", se su­braya la necesidad de una prolongada e intensa concentración, un acopio de energías para producir cambios internos y para efectuar acciones dirigidas al exterior.
El largo sueño de la princesa no debe interpretarse como pasividad, sino como un periodo de calma que precede a la actividad. La llegada del príncipe a través del bosque y el beso que rompe el hechizo señalan el fin de esta etapa.

Pero no deben adjudicarse papeles opuestos (pasivos y activos) a los protagonistas. Los héroes masculinos y femeninos son proyecciones, en dos personajes distintos, de dos aspectos artificial­mente separados de un único proceso. Simbolizan, a la vez, las dos maneras diferentes de conseguir la propia identidad: aprendiendo a comprender y a dominar tanto el mundo interno como el externo.
Algunos de los sucesos de este cuento representan símbolos de hitos en el desarrollo. Estos son ejemplos:
  • Hadas buenas y malas: aspectos disociados.
  • Pincharse con el huso: hemorragia que marca el pa­so de niña a mujer.
  • Esfuerzos del rey por prevenir la "maldición": afán por impedirelflorecimiento sexual de la hija.
  • Sueño de cien años: retraso necesario para la maduración.
  • Espera prolongada seguida de beneficios y capacidad de rela­cionarse con otro: sólo cuando se ha obtenido la paz interna, se accede a un nivel superior.
El siguiente es otro aporte teórico para el análisis de este tipo de relatos:


PROPP, Vladimir : Morfología del cuento. Madrid, Fundamentos, 1987 (Primera edición, 1928)
Los cuentos maravillosos empiezan con la exposición de una situación inicial que incluye la enumeración de los miembros de la familia, la presentación del protagonista por su nombre o condición (soldado, príncipe, etcétera).
Las funciones -equivalentes a las acciones de los per­sonajes-, que aparecen a continuación, se designan por medio de un sustantivo y se definen desde el punto de vista de su significación en el desarrollo de la intriga. Estas son algunas de las que enumera el especialista en folclore de origen ruso Vladimir Propp:
§ Alejamiento (de una parte de los miembros de la familia).
§ Prohibición.
§ Trasgresión.
§ Interrogación.
§ Información.
§ Engaño.
§ Complicidad.
§ Fechoría (el agresor daña a al­guno de los miembros de la familia o les causa perjuicios).
§ Reconocimiento de una carencia.
§ Transición (el héroe se va de su casa).
§ Reacción del héroe.
§ Victoria (el agresor es vencido).
§ Reparación (la fechoría inicial es reparada).
§ Persecución.
§ Socorro (el héroe es auxiliado).
§ Tarea cumplida.
§ Castigo.

Al definir las funciones, no deben tenerse en cuenta ni la identidad del que las realiza ni la forma en que ellas se rellenan.
. El número de funciones que incluye el cuento maravilloso es limitado, y su sucesión (el orden en que se las, desempeña) es siempre idéntica. Por ejemplo, no puede haber una trasgresión sin una prohibición anterior.
Desde este punto de vista, el cuento ma­ravilloso es un desarrollo que, partiendo de una fechoría o de una carencia y, pasando por las funciones inter­mediarias, culmina generalmente en el matrimonio, función utilizada como desenlace.

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