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10 de mayo de 2008

El relato policial.Instrumentos para el análisis

El género policial
En el siglo XIX el auge de los estudios científicos y la desconfianza en los hechos fantásticos o maravillosos produjeron un cambio paulatino en la mentalidad de los hombres. Hacia mediados del siglo, esa tendencia racionalista se manifestó en la literatura con la creación de ficciones que planteaban misterios y enigmas resueltos, finalmente, mediante una explicación racional. Paulatinamente, se construyó sobre estas bases lo que en la actualidad conocemos como relato policial.
Distintos autores del género policial han establecido algunas pautas que sirven como sugerencia para escribir buenos relatos policiales. El listado es enorme y difícilmente se encuentren textos que respeten cada uno de los "consejos" en su elaboración. Las siguientes son las pautas más importantes y que mejor garantizan la eficacia de los relatos:
• En todo relato policial debe haber un investigador que reúna los indicios y las huellas que se necesitan para llegar a la justa develación del culpable. Este debe ser descubierto por medio de una serie de deducciones no accidentales ni producto de la casualidad o la confesión debiendo ser, además, uno de los personajes centrales del relato.
• Para la solución del enigma es indispensable apelar a recursos verosímiles.
• Los indicios o las pistas que conducen a la develación del enigma deben estar a la vista, pues el valor del juego reside en la lealtad del autor para con el lector, a cuya perspicacia debe apelar en todo momento.
• Los móviles del crimen, es decir las causas que tiene el culpable para cometerlo, deben ser personales y verosímiles.
Instrumentos para analizar un relato policial
El investigador
: el personaje que cumple la función de realizar la investigación en los relatos policiales es generalmente un policía o un detective que se caracteriza por su inteligencia y por su capacidad de deducción. En algunos casos, aparecen ambos y compiten en la resolución del caso, siendo casi siempre el detective quien alcanza la verdad. En ciertas ocasiones puede ser un personaje cualquiera de la historia el que, por azar, se enfrenta con un enigma y se dedica a resolverlo.
La víctima: Puede haber una o más víctimas.
Los sospechosos y el culpable : Para que la trama sea más compleja, el número de sospechosos es amplio aunque, casi siempre, sólo uno de ellos es el culpable. Por lo general, cada uno de los sospechosos tiene un móvil, es decir un motivo personal para cometer el crimen; de este modo, el interés por develar el enigma aumenta. En general, los sospechosos presentan coartadas que demuestran que en el preciso momento en que se cometió el hecho no se encontraba en la escena del crimen. La sagacidad del investigador radica en descubrir cuál de los sospechosos tiene una coartada falsa para dar más rápidamente con el verdadero culpable.
El enigma: En los relatos policiales aparecen formulados dos enigmas fundamentales: quién cometió el crimen y cómo lo hizo. Para poder resolverlos, el investigador reconoce la escena del hecho, interroga a los sospechosos, sigue las pistas y busca indicios o huellas que lo orienten en sus tareas. Pero, además, es preciso que utilice su capacidad de deducción, su inteligencia y los saberes que posee para llegar a la conclusión. Por último, se produce la reconstrucción del hecho que finaliza con el develamiento del enigma.
La historia del crimen y la historia de la investigación: en los cuentos policiales, las acciones se desarrollan alrededor de dos historias: una que sucede primero (la del crimen) y otra que ocurre después (la de la investigación) . Pero en este tipo de relatos se produce una ruptura de la temporalidad puesto que no se presentan los hechos en el orden en que realmente ocurrieron. La historia del crimen aparece al final, cuando el investigador reconstruye los hechos y expone la reconstrucción del enigma.

Los orígenes de la narrativa policial

El surgimiento del género policial moderno tiene lugar a mediados del si­glo XIX, ya que el escritor inglés Edgar Allan Poe escribió cuentos que fundaron las reglas de la narración de enigma. Sus relatos "Los crímenes de la calle Morgue", "La carta robada" y "El misterio de Marie Roget" contienen las características esenciales del género: un crimen inexplicable y un detec­tive que es el encargado de resolver el caso. Auguste Dupin, el personaje creado por Poe, es el primero de una larga lista de detectives, investigadores o policías de la ficción literaria.
La modernización de los métodos policiales, el crecimiento de las ciuda­des y el auge de la prensa colaboraron para el desarrollo del género y esto dio lugar a la aparición de otros escritores, entre ellos Wilkie Collins (1824­1889) considerado uno de los padres de la novela policíaca.
El escritor más reconocido del siglo XIX es, sin duda, el inglés Arthur Conan Doyle (1859-1930) quien creó a Sherlock Holmes; el personaje se convirtió en el referente obligado del género por su gran capacidad de deducción y su inteligencia superior.
Otro escritor que sigue la línea narrativa trazada por Conan Doyle es el británico Gilbert K. Chesterton (1874-1936), creador de un detective atípico, el Padre Brown, que utiliza un método hipotético deductivo para la resolución de sus casos.

La tipología del género policial
Dentro del género policial puede establecerse una tipología:
1. de enigma: es la primera manifestación del género policial ya que entre sus representantes se encuentran Poe, Conan Doy­le y Chesterton. La estructura de este relato gira en torno a la fi­gura del detective que es un razonador puro, un gran racionalista y un defensor de la ley. En estos relatos se valora primordialmente la omnipotencia del pensamiento y la lógica imbatible;
2. relato problema: fue cultivado por los representantes más clásicos del género, como S. S. Van Dine (1888-1939) y Agatha Christie (1891­1976) Y se caracteriza por plantear un enigma y describir un proceso de in­vestigación que permite develar la incógnita. El misterio es descubierto por un detective mediante el examen de los hechos materiales y psicológicos y la estricta aplicación de la vía inductiva. Sus distintivos son un ámbito ce­rrado donde sucede el crimen y un número reducido de sospechosos;
3. de suspenso o "thrilIer": es un relato que intenta estremecer al lec­tor ya que introduce al protagonista en una situación angustiosa (una per­secución, un error judicial, una conspiración, una agresión inminente, etc.). El enigma es aquí secundario ya que su finalidad principal es mantener ac­tiva y en constante sobresalto la emocionalidad del lector;
4. "duro" o "negro": produce un quiebre con el policial clásico, ya que se introduce en el relato el mundo de la marginalidad y de los negocios turbios. Además, el detective es un profesional que hace su trabajo por un sueldo y el criterio de verdad que emplea se basa en la experiencia y no en la deducción y la lógica. Los escritores más conocidos de! policial negro son los estadouni­denses Dashiell Hammett (1894-1961) y Raymond Chandler (1888-1959).

La estructura y los procedimientos del policial
Los relatos policiales presentan una estructura básica que consta de tres elementos principales:
1. un delito o crimen que se transforma en un enigma a resolver;
2uno o varios sospechosos de culpabilidad;
3.la investigación de este enigma a cargo de un detective profesional o aficionado.
El procedimiento más frecuentemente empleado en estos relatos tiene etapas: se inicia con el análisis -a veces científico- de todos los indicios que aparecen en la escena del crimen, como huellas digitales, pisadas, documen­tos (cartas, notas, etc.). A partir de la recolección de estos datos, el investi­gador aplica el método inductivo-deductivo, esboza las hipótesis prelimina­res y se determinan los primeros sospechosos.
Una serie de indagaciones posteriores -análisis detallado de los lugares, declaraciones de testigos- per­miten al investigador constituir las pruebas condenatorias que revela frente a los implicados. Por lo general, el detective obtiene la confesión del culpa­ble, que se siente abrumado por la rigurosa exposición del investigador.
El héroe de los relatos policiales es el investigador que, gracias a sus con­diciones intelectuales y analíticas, puede deducir la verdad a partir de sim­ples indicios dejados por el criminal. La literatura brinda una larga lista de detectives famosos, entre los que se cuentan los ya nombrados Auguste Dupin y Sherlock Holmes y además, Hercules Poirot creado por Agatha Chris­tie y el inspector Maigret del belga Georges Simenon (1903-1989). Estos detectives se caracterizan por su rígida moral y por su aversión a las manifestaciones criminales.
Por otra parte, como la presencia de estos investigadores se repite en varios relatos, las características que los definen (sus intereses, sus gustos, etc.) son mantenidos por los autores en la diferentes obras para otorgarles coherencia y continuidad.
Por lo general, los detectives están acompañados por un ayudante ( el Doctor Watson en el caso de Sherlock Holmes y el capitán Hastings para Hércules Poirot) que pregunta, se cuestiona pero entiende poco del proceso investigativo. El ayudante suele estar a cargo de la narración de los acontecimientos en primera persona, por lo que el lector se identifica con él.
Debido a sus antecedentes realistas, el cuento policial se deleita en la
descripción objetiva de escenarios cotidianos para el lector. Casas, universidades, clubes deportivos o pueblos se convierten en lugares propicios para delito. Hay una minuciosa descripción de esos ambientes, de sus usos, de costumbres y hábitos de sus dueños; esto permite señalar cambios en la escena del crimen y, de esta manera, presen­tar los indicios reveladores.

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