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2 de enero de 2013

Análisis y resumen de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra


ANÁLISIS- RESUMEN DE EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Alonso Quijano, hidalgo de la Mancha, apasionado lector de libros de caballería, entra en "la más extraña locura" y decide armarse caba­llero tomando el nombre de don Quijote. Para ello cumple supuesta­mente con todas las reglas de la caballería andante: vela las armas, con­trata un escudero -a quien, entre otras cosas promete el gobierno de una Ínsula-, busca un nombre adecuado para su caballo y se pone al servicio de una dama. Contra la voluntad de su sobrina, su ama, el cura y el barbero de la aldea, que tratan de disuadirlo, sale en busca de aven­turas con el objeto de "desfacer agravios" y "enderezar entuertos".

Los anhelos de este personaje se concretan en tres viajes (sus salidas) que realiza por el este de España. Don Quijote y Sancho, su escudero -que lo acompaña a partir de la segunda salida-, atraviesan por distintas alternativas que los llevan a conocer variados tipos humanos, tanto por su extracción social como por su actitud frente a la vida.
Don Quijote termina generalmente maltrecho de sus aventuras: la primera salida concluye con su regreso a la Mancha, malherido por mer­caderes toledanos; la segunda culmina con una tramoya urdida entre el barbero y el cura, quienes simulando un encantamiento, enjaulan al héroe y lo devuelven a su aldea; la tercera termina con la derrota definitiva de don Quijote en un duelo con el caballero de la Blanca Luna. Por último, el hidalgo, fracasado en su planteo vital, muere en su casa renegando de los libros de caballería, mientras Sancho trata de apaciguar su desa­zón con argumentos favorables a la vida aventurera.

El critico español Joaquín Casalduero señala que la estructura interna de El Quijote responde al esquema barroco, donde, en medio de un apa­rente desorden, se puede encontrar el Orden propuesto por el artista. El mismo Cervantes lo dice en el capitulo I de la primera parte: "Orden desordenada ... de manera que el arte, imitando a la Naturaleza, parece que allí la vence". El Quijote, como novela, responde al ideal estético de su autor, quien sostenía que la unidad compositiva era la base de todo desarrollo narrativo.


Los elementos que aparecen en la novela, a pesar de hallarse traba­dos en forma complicada, responden a una concepción estructural sen­cilla, apoyada en un movimiento circular:

a) salida de don Quijote de su casa;

b) búsqueda de aventuras y su realización;
c) vuelta al punto de partida.

Este movimiento circular se vincula con la idea del Destino y del ciclo vital (nacimiento-vida-muerte). Las tres salidas de don Quijote están concebidas de este modo, una en función de la otra: la primera presenta el destino del héroe y su nacimiento como caballero andante; la segunda, desarrolla sus aventuras en forma más compleja; la tercera, prepara los distintos acontecimientos que prefiguran el fin de ese tipo de vida. Por otra parte, los personajes más significativos que aparecen en cada una de estas salidas (Dulcinea, Sancho y el bachiller), parecerían corroborar este esquema.

Cervantes publica su novela en dos partes de 52 y 74 capítulos,respectivamente, organizadas en episodios sucesivos.

Primera parte. Incluye la primera y la segunda salida de don Quijote.
· Presentación de don Quijote y su locura (capitulo 1).
· Primera salida (capítulos II al VI; aparece Dulcinea del Toboso).
Se narran los siguientes episodios: don Quijote se arma caballero; aventura de Andrés y Juan Haldudo; aventura de los mercaderes toledanos; regreso del héroe a su aldea; escrutinio de la biblio­teca del hidalgo.

· Segunda salida (capítulos VII al LI; aparición de Sancho Panza): aventura de los molinos de viento; episodio del vizcaíno; encuentro con los cabreros; historia de Crisóstomo y Marcela; episodio de la venta y la criada Maritornes; aventura de los rebaños; episodio del muerto; encuentro con los batanes; aventura del yelmo de Mam­brino; liberación de los galeotes; historia de Cardenio; la novela del curioso impertinente; el relato del cautivo; fingido encantamiento de don Quijote; regreso a su pueblo.

Segunda parte. Incluye la tercera salida del héroe y su retorno de­finitivo.

Tercera salida (capítulos I al LXXIII; aparición del bachiller Sansón Carrasco). Episodio de los cómicos; encuentro con el caballero de los Espejos; aventura de los leones; las bodas de Camacho; alter­nativas en la cueva de Montesinos; aventura de los rebuznos y del retablo de maese Pedro; el barco encantado; episodio de los du­ques: aventura de Clavileño y supuesto gobierno de Sancho en la "ínsula Barataria"; encuentro con Roque Guinart y sus bando­leros catalanes; aventura del bergantín turco, enfrentamiento con el Caballero de la Blanca Luna
· Regreso definitivo a la Mancha y muerte de don Quijote (capítulo LXXIV).

·El personaje central del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es Alonso Quijano Quesada, Quijada o Quejena, variantes que el autor consigna para remedar la imprecisión con que en su época se registraban los apellidos; hidalgo de la Mancha, árida región de Castilla. Una vez armado caballero asume el nombre de don Quijote para llevar a cabo sus aventuras, con esto mantiene la raíz original de su nombre, añadiéndole el sufijo ote, de evidente matiz humo­rístico. Por otra parte, de acuerdo con una costumbre rastreable en las novelas de caballería, agrega a ese nombre su lugar de procedencia -la Mancha-, tal como Amadís, prototipo del caballero andante, habla agregado de Gaula.
La elección del nombre del hidalgo y el adjetivo ingenioso que lo califica evidencian la actitud irónica y divertida que adopta el autor para narrar las distintas situaciones por las que irán atravesando el personaje y sus acompañantes circunstanciales.


Género
·Narrativa. El Quijote es la primera novela de concepción moderna de la literatura universal. En esta obra las aventuras que se desarrollan no son meros episodios aislados, sino engarzadas, constituyendo una estructura orgánica. Has­ta este momento, la producción novelesca (de caballería, pastoril, picaresca) narraba hechos desvinculados entre sí, interrelacionados por un hilo conductor -generalmente el personaje central-, aunque sin llegar a constituir una unidad estructural.

·El mismo Cervantes, en la segunda parte de el Quijote, se critica el haber interpolado la novela corta El curioso impertinente en la edición de 1605, lo que, de acuerdo con su novedosa concepción de la trama novelesca, constituía una ruptura del hilo narrativo.

·Temas Principales. La misión caballeresca y el choque entre realidad y fantasía.
Estos temas se proyectan en dos dimensiones diferentes: 'el primero, emerge de la lectura en forma objetiva; el segundo, se muestra al lector como consecuencia del anterior, y evoluciona a lo largo de la novela. Tal como señala el crítico español Martín de Riquer, en su primera salida es don Quijote el que desfigura la realidad desdoblando su personalidad; ya en la segunda, el hidalgo y el caba­llero son una misma persona, aunque la confusión entre realidad y fantasía subsiste; en la tercera salida, en cambio, el héroe percibe la realidad tal cual es y son los que lo rodean quienes intentan retenerlo en el plano de la fantasía.


Temas secundarios:
·La vida aventurera.

·La burla y la malicia.
·El ridículo y la actitud grotesca·.
·La honra; la pureza en la mujer; la fidelidad y la infidelidad en la pareja.
·El amor idealizado: servicio del caballero hacia su dama; relaciones amorosas entre pastores.
·El encantamiento.
·La justicia y el poder.
·El escarmiento.
·El coraje y la valentía .
· La agresión.
·La libertad
·Las armas y las letras


Personajes:
·Los personajes de la novela comienzan siendo tipos, es decir que responden a determinadas características prefijadas. Sin embargo, en forma dinámica y paulatina se humanizan, convirtiéndose en individuos, ya que detrás de cada uno de ellos parece descubrirse una clara intención de ser lo que son. Esta nueva actitud de un autor frente a su creación se vincularía más tarde con la llamada teoría del personaje autónomo'.


Personajes principales:
·• _Don Quijote. Alonso Quijano es un hidalgo castellano de aproximadamente 50 años, sosegado y casto, de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, alto de cuerpo, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguileña y algo corva, de bigotes grandes, negros y caídos (primera parte, capítulo 1). Este personaje se sitúa en una doble perspectiva que muestra en un nivel estético la oscilación vital por la que atraviesan los individuos: el verdadero Quijote -jinete en su caballo Rocinante es, al mismo tiempo, el caballero de la Triste Figura y el humilde hidalgo de la Mancha. Es decir que en todo momento conlleva y asume ambas experiencias vitales.


Luis Cemuda, poeta español del siglo XX, recrea la personalidad Intima de don Quijote en su libro Poesía y literatura: "Ante don Quijote nos damos cuenta de que comenzamos a amarle cuando acabamos de reírnos de él . " A través de las flaquezas que reímos en don Quijote comenzamos a vislumbrar en el maduro hidalgo un alma juvenil, donde arde puro y vivo el fuego del entusiasmo apasionado. No le aburre nada, ni le cansa la vida; en todo halla alimento para su magnifica curiosidad, a diferencia de aquellas gentes que le rodean y vencen; y por eso le vencen, porque no tienen ni curiosidad ni pasión, y juegan en frío, mientras que don Quijote pone demasiado. Hay en él algo de niño y de poeta, y es uno de los caracteres más generosos que jamás existieron en ficción o en realidad."

·Sancho Panza. La aparición de este personaje en la novela ayuda a defi­nir la figura de don Quijote, tanto en el plano externo como en el interno: como caballero andante, precisaba de un escudero para serio; como indi­viduo, necesitaba un interlocutor con quien comentar la marcha de los acontecimientos. Sin embargo, también Sancho se transforma de tipo en individuo, trascendiendo los límites que el mismo don Quijote le impone: de mero interlocutor pasa a ser coprotagonista activo de los hechos.

Sancho es un labrador vecino del hidalgo, "hombre de bien -si es que este 'título' se puede dar al que es pobre-; pero de muy poca sal en la mollera (Primera parte, capítulo VII); gordo, de baja estatura, y de aspecto rústico, acompaña a Don Quijote montado siempre en su asno. Es codicioso y materialista, pero algunas veces adopta tiernas actitudes misericordiosas y de desprendimiento.

Cernuda habla también de Sancho: "No es sólo el móvil interesado, la ínsula prometida, lo que impulsa a Sancho a obrar así, sino que Sancho sabe cómo sólo en don Quijote hay fuerza capaz para convertir en realidad el sueño que también yace en su mente escuderil, oscurecido por la ignorancia y la rudeza de su condición. .. A veces tenemos al Sancho necio, el charlatán que atiende a su propio interés; y otras, al Sancho jui­cioso, bueno, que quiere a don Quijote y abandona el gobierno de la ínsula sin pensar en el propio medro."

Personajes secundarios:

·Dulcinea del Toboso:. Este personaje femenino, si bien no aparece nunca directamente en la novela, constituye el motor de la misión caballeresca de don Quijote. Dulcinea es "su dama , es' decir, aquélla mujer de en­cumbrada posición que los caballeros elegían como amante idealizada para ofrendarle todas sus hazañas. Sin embargo, Dulcinea es sólo una fantasía de don Quijote, ya que, en la vida real, es una rústica labradora llamada Aldonza Lorenzo. Sancho la ve así: ''Tira tan bien un bala como el más forzudo zagal de todo el pueblo; vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo á cualquier caballero andante, ó por andar. que la tuviera por señora", (Primera parte, capitulo XXV.)
·
·•EI cura, el barbero, el ama y la sobrina del hidalgo. Constituyen un bloque unitario dentro de la novela; son Ios que intentan encauzar a don Quijote por el camino de la cordura convencional. Son personajes característicos de la vida pueblerina: recatados, de espíritu mediocre y sin vuelo, aferrados a los valores tradicionales. Sin embargo, sienten por Alonso Quijano un cariño verdadero y bien intencionado.

·EI Bachiller Sansón Carrasco. Aparece por primera vez en la segunda parte de la obra; se acerca a don Quijote por curiosidad, ya que ha leído la primera parte de la novela; interesado vivamente en la personalidad de don Quijote, se disfraza dos veces de caballero andante para enfrentarse en duelos con él: una vez, como caballero de los Espejos, sale vencido por el héroe; más tarde, sus deseos de venganza lo llevan a convertirse en el caballero de la Blanca Luna, apodo con el que derrota definitiva­mente a don Quijote en su segundo encuentro. Este personaje asume la única actitud posible que permitiría hacer claudicar a don Quijote: no lo contradice ni trata de convencerlo de su locura, tal como lo venían haciendo el cura y el barbero; por el contrario, acepta el código del caballero, para destruirlo dentro de su propio sistema de valores.

·Los duques : El duque y la duquesa han leído también la primera parte de la novela. Conocen, por lo tanto, al protagonista pero, a diferencia del bachiller Sansón Carrasca, no se conmueven humanamente por él, sino que su atención se concentra en su aspecto ridículo: Sancho y don Quijote sólo les interesan como medio de diversión; para ello, crean en su palacio un universo ficticio, a la manera de los libros de caballería. Su actitud es cínica y desprovista de todo respeto por el prójimo.

·Roque Guinart. Es un personaje histórico contemporáneo de Cervantes; Guinart era un famoso bandolero catalán que asolaba con sus hombres las regiones vecinas a Barcelona. El autor no oculta su admiración ante el coraje de este líder, a quien pinta como justiciero y reivindicador. El propio don Quijote ve palidecida su figura, supuestamente heroica, frente a este aventurero de verdad.

·Marcos referenciales

·Geográfico. La mayor parte de las aventuras de don Quijote se desarrollan en la parte oriental de la Península : Castilla (la Mancha), Aragón y Cataluña.
·Histórico. Esta novela trascurre a principios del siglo XVII, momento en el cual la ruina de España -tanto en el aspecto político y económico como en el social y cultural, comienza a ser completa. Sucesivas guerras, gobiernos arbitrarios de favoritos y el creciente poder de la Inquisición, afirmado por la Con­trarreforma, estaban provocando el socavamiento de las instituciones tradicio­nales. Don Quijote desarrolla, entonces, sus aventuras en un mundo que no tiene cabida para ellas: los héroes, idealizados por el espíritu español, no cumplen ya ninguna función en este proceso. consecuentemente. aparece una nueva men­talidad que tratará de buscar otros valores que sustituyan a los que se están desmoronando.
También en el plano literario es rastreable este cambio: desde tiempo atrás se venia produciendo un paulatino pero creciente reemplazo del predominio de la poesía por la novela; El Quijote, según el critico español Dámaso Alonso representa "exactamente el momento del cambio"

·La novela de Cervantes es sumamente rica en la presentación de las diferen­tes perspectivas adoptadas por los hombres del siglo XVII para enfrentar este proceso: don Quijote niega el cambio enajenándose en una locura que, paradó­jicamente, alcanza los límites de la rebelión. Sancho, por su parte, es al mismo tiempo comentarista y partícipe de esta situación: El bachiller, el barbero y el cura son portavoces de la sociedad establecida del momento; todos ellos inten­tan destruir la actitud rebelde encamada por don ()uijote, aunque con intencio­nes diferentes: el bachiller representa el cambio hacia adelante; el cura y el barbero constituyen el freno para ese cambio.

·Como narrador, Cervantes asume también una postura frente a la caducidad de valores tradicionales: por una parte, propone una actitud vital diferente a través de la figura generosa de don Quijote; por la otra, sin embargo, la critica al mostrar su derrota final. Es posible que esta dualidad frente al cambio sea una concesión de Cervantes hacia su época, es decir, una manera de no adherirse por completo a la rebelión que él mismo postula.

·Social. Esta novela es un muestreo de los diferentes estratos sociales de España a principios del siglo XVII:

·La nobleza linajuda
· la nobleza advenediza (los hidalgos provincianos, pobres como Alonso Quijano)
·La burguesía en ascenso económico( el padre del cautivo, los mercaderes, algunos profesionales)
·La clase baja (campesinos como Sancho, venteros, servidores);
·Otros sectores (no llegan a constituir una clase ni se integran necesaria­mente con los anteriores): bachilleres , literatos. soldados, entre otros.


Idea central que surge de la obra:

EI humor es la tónica fundamental de esta novela, ya que logra crear un clima de diversión aparente, aunque con un trasfondo a veces lastimoso.

La complejidad de esta novela ha sido una de las dificultades con que se han enfrentado los criticos al intentar descubrir la idea central que la unifica. Por otra parte, estas interpretaciones han variado de acuerdo con la perspectiva de cada época aunque en su mayor parte pueden reducirse a las siguientes:

·El Quijote podría ser, en síntesis, una parodia de los libros de caballería, porque el ideal aparente del protagonista es cumplir su destino aventurero.
·la novela representa el enfrentamiento entre idealismo y realismo, corporizados en las figuras de don Quijote y Sancho, res­pectivamente.

·Esta obra sería el choque entre dos mundos: el de los ideales superiores (bondad, caridad, amistad, buen entendimiento entre los hombres) y el de los valores materiales. En el primer sector se ubicaría don Quijote; en el segundo, el bachiller Sansón Ca­rrasco, el barbero, el cura, y los personajes que ocasionalmente no comprenden a don Quijote. Sancho Panza no estarla inscripto definitivamente en uno de estos dos mundos, pues participa de ambos en forma alternada.

·Todo el libro presenta la dualidad conflictiva del ser humano, quien constantemente debe elegir entre sus necesidades espirituales y su condicionamiento material. Esta angustiosa dicotomía se ex­presa en el binomio don Quijote-Sancho. La "sanchificación" de don Quijote y la "quijotización" de Sancho, se va produciendo gra­dualmente a lo largo de la obra, tal como en la vida del hombre se suceden etapas de madurez creciente. El pensamiento medieval había radicalizado las actitudes humanas en las antinomias Bien­ -Mal, Espíritu-Materia; a pesar del franco Renacimiento por el que había atravesado España a partir del siglo XVI, perduraban en la Península resabios de esa mentalidad medieval. El Quijote repre­senta una ruptura definitiva de esos cánones, postulando una actitud vital diferente: el hombre con sus contradicciones internas es una síntesis totalizadora inserta en su contexto, viéndose obligado a elegir su camino frente a cada circunstancia.

· En El Quijote la lengua se transforma en un verdadero instrumento que permite al autor lograr efectos inusitados.

El aspecto cómico-grotesco, constante a lo largo de toda la novela, se apo­ya por una parte, en las situaciones de ese tipo y, por la otra, en sutiles juegos Lingüísticos. Si bien la variedad de artificios verbales es sumamente amplia, resulta significativo mencionar los siguientes:

·Confusión de nombres: Sancho, por ejemplo, confunde el nombre del fa­moso fabulista griego Esopo, lIamándolo "Guisopete". El ama tergiversa el nombre de Uganda, célebre maga de las novelas de caballería, y le dice "Urgada o Hurgada". Don Quijote, frente a estas confusiones, actúa como censor lingüístico, aportando el término justo, adecuado y normativo.

·Creación de neologismos: Sancho discute con don Quijote sobre la naturaleza del supuesto yelmo de Membrino que, según él, era simplemente una "bacia de barbero". Para no desautorizar a su amo, crea el término conciliador "baciyelmo".

·Mezcla de niveles de lengua: en la novela aparecen algunas veces delibe­radamente confundidos dos niveles de expresión: el oral y el literario. Por ejemplo, cuando los personajes creen vivir aventuras semejantes a las de los héroes de caballería, hablan con arcaísmos ("fugades"); cuando se mueven dentro del ámbito pastoril, surgen los adjetivos antepuestos ("las solíciitas y discretas abejas"); ambos son recursos corrientes de la lengua empleada en las novelas de ese tipo.

·Juegos de palabras: el bachiller Sansón Carrasco, derrotado por don Qui­jote, dice: "No sé cómo pueda ser eso de enderezar tuertos ... pues a mí de derecho me habéis vuelto tuerto".
·Cervantes no sólo maneja con soltura los distintos niveles expresivos, sino que cada personaje habla de acuerdo con su posición social y cultural: Sancho utiliza exclamaciones, refranes, palabras y construcciones sintácticas de origen popular; Sansón Carrasco habla de manera erudita, recurriendo, algunas veces, a citas latinas; los pastores idealizados se expresan con palabras afectadas; los galeotes tienen su jerga, propia de la gente del hampa: etcétera.

·Desde el punto de vista de la técnica novelesca, resulta significativo consig­nar los siguientes elementos:
·La obra considerada como un objeto exterior a ella misma: la primera parte de la novela, pasa a ser materia narrativa de la segunda. Por ejemplo, cuando don Quijote pregunta al bachiller Sansón Carrasco sobre la veraci­dad de la existencia de una obra de autor árabe que narra sus aventuras, éste responde: "Es tan verdad, señor, ... que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de tal historia".
·
·Alusión al lector como modo de comprometerlo con la narración: "Tú lec­tor, pues eres prudente, juzga lo que te pareciere …
·Descripciones dinámicas y concisas: " ... el cura daba voces; la ventera gritaba; su hija se afligía; Maritornes lloraba; Dorotea estaba confusa; Luscinda, suspensa; y doña Clara, desmayada".
·Situaciones vistas a través de gestos: se dice de Sancho, por ejemplo: "Dio dos zapatetas en el aire, con muestras de grandísimo contento".
·Diálogos vivaces: Retrato de los personajes: están hechos con precisión y habilidad para des­tacar los rasgos psicofísicos sobresalientes: "Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón, de color macilento, pero de muy buen entendimiento: tendría hasta veinti­cuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande".
:
·Digresiones en primera persona: Cervantes comenta con respecto a su personaje: "Digo, pues, que por estos y otros muchos respetos es digno nuestro gallardo Quijote de continuas y memorables alabanzas".
·Deformación deliberada del refranero. Por lo general, esta alteración aparece en boca de Sancho: "Porque quien tiene y mal escoge, por bien que se enoja no se venga", en lugar del refrán tradicional: "Quien bien tie­ne y mal escoge, por mal que se venga, no se enoje".
·Modificación del Romancero: en su primera salida, don Quijote se da a conocer valiéndose del romance tradicional de Lanzarote, célebre caballero bretón: "Nunca fuera caballero I de damas tan bien servido, I como fuera don Quijote I cuando de su aldea vino; I doncellas curaban dél, I prin­cesas de su rocino ... ".
·Alusiones irónicas a la poesía culta: Sancho, por ejemplo, al consolar a su derrotado amo, le dice: "Vuelva en sí y coja las riendas a Rocinante y avive y despierte, y muestre aquella gallarda que conviene que tengan los caballeros andantes"; ésta es una alusión evidente a las Coplas de Man­rique ("Recuerde el alma dormida I avive el seso y despierte").


Conclusión
Un héroe, principalmente caballeresco, se construye como tal mediante su valiente acción contra el mal. Pero, además, ya se encuentra condiciona­do por su historia natural y por sus circunstancias para convertirse en hé­roe. De alguna o de otra manera, el destino lo arroja a ello: héroe se nace.

El héroe cervantino, por el contrario, se construye a través de la imi­tación de los numerosos valientes que luchan en las páginas de los li­bros de caballerías. Se crea por medio de la literatura, emulando sus aven­turas. Sin embargo, lo que posibilita la creación del héroe -pues no tiene posición social, económica ni edad para serlo- es el haber enloquecido con la intrincada lectura de estos famosos libros. La locura del hidalgo movili­za la acción, ya que:
• permite la exteriorización de las fantasías que atraviesan su mente y el actuar de acuerdo con ellas,
• hace que los personajes salgan de su oscura condición (un pobre vie­jo y un cuidador de puercos) y se transformen en seres mejores, más humanos, y
• provoca un efecto dominó, pues arrastra a todos los personajes a repre­sentar continuamente una comedia en torno al héroe y para él, como hace el ventero cuando le sigue la corriente y lo arma caballero.
Cervantes escamotea cantidad de datos biográficos acerca de su héroe: no se sabe con exactitud de dónde es, ni cuál es su nombre preciso. Este in­determinismo le confiere al personaje gran libertad, pues lo hace única­mente hijo de sus circunstancias. Así, él mismo se auto bautiza; por eso va­ría su nombre cuando los acontecimientos lo requieren y se convierte en el Caballero de la Triste Figura por su aspecto, en el de los Leones por su te­meridad y en el pastor Quijotiz por su fracaso. El caballero, las armaduras y el amor de una bella dama también son requisitos necesarios para su enti­dad como héroe; sin embargo, las características de estos, tan en disonancia con las de los libros imitados, conforman uno de los elementos paródicos que más resaltan.
Provisto de todo, don Quijote emprende su primera salida, pero se da cuenta de que no ha sido armado caballero. Por un lado, el armarse caballe­ro es condición esencial para tener aventuras, es decir, para convertirse en héroe. Por otro, la parodia del acto solemne, constituida en la farsa del ven­tero y de las dos mozas (personas vulgares que el héroe, en su locura, trans­forma en nobles), anulan toda caballería posible. Además, conforme a la ley, jamás podría haber recibido la orden de caballería quien era loco, pobre y quien había sido víctima del escarnio, debido a las burlas de sujetos bajos. Por lo tanto, todas las acciones del hidalgo se sustentan en esta confu­sión inicial y las invalida como hazañas de caballero andante. De todos modos, caballero o no, la locura del hidalgo le permite tener cantidad de aventuras que integran el periplo heroico. Estas aventuras presentan dis­tintas características, en efecto, conforme el personaje va desarrollándose espiritualmente, deja de actuar por simple impulso imitativo y se afirma más en sus ideales

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