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2 de agosto de 2011

LOS GRANDES GÉNEROS TEATRALES

LOS GRANDES GÉNEROS TEATRALES: . - Toda acción re­presentada es teatro, pero sus distintos caracteres pueden dar lugar a diversos géneros dramáticos entre los que destacamos por su importancia y extensión (de tres a cinco actos):

LA TRAGEDIA. — Se denomina tragedia a una obra extensa, de tono solemne y de final desgraciado. La palabra tragedia deriva del vocablo griego tragos, que significa "macho cabrío" (porque los actores del primitivo teatro de Grecia salían adornados con las pieles de dicho animal), y ode, que quiere decir canto.

LA COMEDIA. — La comedia posee también una extensión consi­derable, pero carece de solemnidad y el desenlace es grato. La palabra comedia procede del griego comos, que significa festín, y ode, o sea canto.

OS GÉNEROS MENORES. - Se llaman así las obras dramáticas generalmente en un acto como el entremés, así llamado por intercalarse en los entreactos de las obras extensas; el sainete, o cuadro de costumbres populares; el paso, pieza corta de carácter cómico.

EL TEATRO MUSICAL.— La intervención de la música en el teatro, introduce los llamados géneros líricos del teatro (no confundirlos con la poesía lírica) y en los que los actores cantan la partitura o música que se compone sobre el libreto o letra de la misma, bien totalmente (ópera), bien parcialmente (opereta, zarzuela, revista).

Se llama aria, el fragmento que entona un solo cantante, dúo, el que cantan dos; concertante, el que se expresa por la voz de tres o cuatro (a veces con letra distinta) y coro, el que se produce con la voz de un grupo numeroso de cantantes (coristas) que representan la voz de una muchedumbre o colectividad.

EL TEATRO EN LA ANTIGÜEDAD: LAS REGLAS

LA TRAGEDIA CLÁSICA. - La antigüedad grecolatina y todas las épocas que han seguido sus preceptos, como el Renacimiento y el Neoclasicismo, se apoyan en las reglas dramáticas, formuladas en las obras del griego Aristóteles (Poética) y del romano Horacio (Arte poética o Epístola a los Pisones).

Para Aristóteles, la tragedia debe educar y "operar, por medio de la compasión o del tenor, la purificación de nuestras pasiones". En la comedia el autor nos educa destacando el aspecto ridículo de los seres innobles.

Horacio señala aspectos más concretos: cree que los personajes no deben pasar de cuatro y que los actos deben ser "ni más ni menos que cinco"; pide que el lenguaje de cada personaje se acomode a su condición social.

Las tres unidades. — De los textos de Aristóteles y de Horacio, surge la famosa teoría de las tres unidades. Estas reglas se basan en que siendo considerado el teatro como una escuela pública de educación, convenía presentar la acción de las obras como un suceso verosímil, para que fueran comprendidas y aprovechadas por todos.

Por la unidad de acción, se ordenaba que el argumento de la obra teatral no se diluyese en episodios secundarios que hiciesen olvidar el tema principal; tampoco se admitía que lo trágico se mezclase a lo cómico; por la unidad de lugar se establecía que la acción se desarrollase en el mismo sitio o, a lo máximo, que las distintas escenas se produjesen dentro de la misma ciudad; finalmente, por la unidad de tiempo, se debía procurar que el plazo que se supone duraba la acción en la escena no fuese mayor que el período de tiempo que se tardaba en representarla. Es decir, que la acción de una obra teatral debía suceder en un plazo de horas o todo lo más de un día. Así, por ejemplo, el primer acto debía figurar por la mañana, y el segundo y el tercero en la tarde o en la noche del mismo día.

EL TEATRO GRIEGO. — El teatro griego es el origen del teatro universal.

Las primeras obras de teatro griego se remontan al siglo v antes de J.C. Anteriormente se sabe que, en los pueblecitos griegos, se cele­braban, cuando la vendimia, cantos rústicos en honor del dios Diónisos (Baco). Solía haber un cantor y un coro que repetía el estribillo.

LOS GRANDES TRÁGICOS griegos son: Esquilo, Sófocles y Eurípides.

Esquilo, fundador de la tragedia griega, nació en Eleusis y vivió en­tre los siglos vi y v antes de J. C. Nos han llegado de él siete tragedias. Religiosidad. — Esquilo fue un alma temerosa de Zeus, padre de los dioses. Los personajes de sus obras se mueven según su designio y por una especie de fatalidad.Así en la trilogía la Orestiada (conjunto de tres obras: Agame­nón, Las Coéforas y Las Euménides) su protagonista, Orestes, hijo del rey Agamenón, asesinado por su adúltera esposa Clitemnestra el día en que regresaba de la conquista de Troya, debe castigar el crimen, matando a su madre, y ser castigado a la vez por las terribles Coéforas, transformadas al fin, por Palas Atenea, en bienhechoras Euménides. En Los siete contra Tebas nos presenta a dos hermanos, Eteocles y Polinice, que se dan muerte entre sí, en cumplimiento de un terri­ble designio de los dioses. Finalmente su tragedia Prometeo encadenado nos presenta al titán Prometeo, condenado por Zeus a morir devorado por un águila, por haber robado fuego del cielo para entregarlo a los hombres.

Patriotismo. — Esquilo, que luchó contra los persas en las batallas de Maratón y Salamina, une sus ideales religiosos a su fervor patriótico. En su tragedia Los Persas, evoca noblemente el terrible dolor de la llegada, a su palacio, de Jerjes, caudillo persa, después de ser derrotado por los griegos. En Las Suplicantes explica cómo Grecia dio generosa acogida a las hijas del rey Danao, perseguidas por los egipcios.

Sófocles. — Sucesor, rival y, finalmente, vencedor de Esquilo, de cuyas obras toma muchos personajes. Vivió en el siglo v antes de J. C. e intervino en la gobernación de Atenas. Conservamos de él siete obras:

El peso de la fatalidad. — Sófocles hereda de Esquilo el tema del des­tino que pesa implacablemente sobre los hombres.

Así en Edipo Rey y Edipo en Colono presenta el terrible destino de Edipo obligado por los oráculos a matar a su padre, por lo que horrorizado se arranca los ojos.

La fuerza del espíritu humano. — Pero Sófocles, escapa al tema de la Fatalidad creando por primera vez el protagonista que se mueve por su impulso, en dos figuras femeninas de energía admirable: Electra y Antígona.

Electra, es la hermana de Orestes, a quien ayuda en su terrible venganza contra Clitemnestra.

Antígona, hermana de Polinice, muerto ante Tebas, quiere enterrarlo, para que su espíritu (según creencia de la época) no vague atormentado. Pero lo prohíbe el rey Creonte, por considerar a Poli­nice traidor a la patria. Antígona, rebelde, se hace castigar con la muerte en defensa de su abnegada idea.

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