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2 de noviembre de 2011

BUENOS AIRES Y LA CONFEDERACIÓN. CONFLICTOS ENTRE BUENOS AIRES Y LAS PROVINCIAS

RESUMEN : BUENOS AIRES Y LA CONFEDERACIÓN. CONFLICTOS ENTRE BUENOS AIRES Y LAS PROVINCIAS
Don Juan Manuel de Rosas, caudillo federal, había sido el gobernador de la provincia más rica e importante del país: Buenos Aires. Desde allí había controlado el puerto, los in­gresos aduaneros y había logrado mantener la unificación de todo el territorio ante los intentos de invasión de Fran­cia e Inglaterra.
Para las provincias del interior no resultaba sencillo salir del estancamiento económico mientras Buenos Aires si­guiera teniendo el control de la Aduana.
Las provincias reclamaban a Buenos Aires dos cosas:
• La libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay, per­mitiendo a los barcos extranjeros desembarcar, además de Buenos Aires, en otros puertos, donde pagarían im­puestos;
• La nacionalización de la Aduana; es decir, que los im­puestos que Buenos Aires cobraba fueran repartidos entre todas las provincias.
Frente a estas demandas, Buenos Aires sostenía que mien­tras fuera una provincia autónoma no tenía por qué distri­buir sus ingresos.
Luego de muchos años de conflicto, varios caudillos, sobre to­do los del Litoral, que esperaban una mayor apertura comer­cial para sus provincias, decidieron enfrentar a Rosas, con quien discutían el control monopólico de la Aduana. Justo José de Ur­quiza, caudillo federal entrerriano, formó el Ejército Grande y venció a Rosas en la Batalla de Caseros, en 1852. Esta derrota marcó el fin de una etapa y el comienzo de otra.
Los gobernadores de las provincias, excepto Buenos Aires, se reunieron en San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires, en mayo de 1852. Allí decidieron enviar representantes al Congreso Constituyente que se realizaría en Santa Fe. Por fin, después de tantos años, el país parecía decidido a tener una constitución que representase a todos.
El objetivo principal de las provincias era lograr compartir los re­cursos aduaneros de Buenos Aires y la libre navegación de los ríos, como también la ratificación del sistema federal para todo el país. La firme postura de las provincias no fue bien recibida en Buenos Aires, ya que el acuerdo les daba mucho poder, especialmente a Urquiza y además rompía con el centralismo porteño.
UN PROBLEMA PARA EL ACUERDO
Después de sancionar la Constitución de 1853,  Urquiza fue nombrado presidente de la Confederación Argentina. Cuando los representantes de las pro­vincias se reunieron en San Nicolás, se encontraron con un inconvenien­te: ¿cómo el Congreso podría tomar decisiones en nombre de la Nación Argentina si ésta aún no existía, las provincias eran independientes y los diputados eran representantes que obedecían sus órdenes? Para solucio­nar este problema se declaró a la Ar­gentina como una nación y a los representantes, diputados de ella. De esta manera quedaron en condiciones de tomar decisiones en el Congreso sin la obligación de con­sultarlas con sus provincias.
Los siguientes artículos pertenecen al Acuerdo de San Nicolás y muestran cómo los diputados solucionaron el problema:
Art. 6: “...sería un embarazo insuperable que los Diputados trajeran instrucciones especiales que restrin­jan sus poderes; queda convenido que la elección se hará sin elección ni res­tricción ninguna... "
Art. 7: ... que los Diputados estén penetrados de sentimientos pura­mente nacionales...que estimen la calidad de ciudadanos argentinos antes que la de provincianos...”
UN PAÍS PARTIDO EN DOS
En 1853 se reunió, en Santa Fe, el Congreso Constituyente que sancionó una Constitución Nacional que no fue aceptada por la provincia de Buenos Aires y por lo tanto decidió separarse del resto. De esta forma, el país quedó dividido en dos: por un la­do, el Estado de Buenos Aires, y por el otro, las provincias nu­c1eadas en la Confederación.
La Confederación Argentina
Urquiza fue el presidente de la Confederación, cuya capital se estableció en la ciudad de Paraná. Intentó realizar alianzas con caudillos de otras provincias con el objeto de fomen­tar actividades económicas en común, además de crear un ejército propio y construir escuelas. Sin embargo, la falta de dinero y los conflictos entre las provincias impidieron que la Confederación se consolidara como un Estado fuerte.
El Estado de Buenos Aires
En 1854, la provincia de Buenos Aires dictó su propia Cons­titución, organizándose así como un Estado independiente. A diferencia de la Confederación, Buenos Aires se caracteriza­ba por su prosperidad económica gracias al control del puer­to a través del cual comercializaba y obtenía importantes rentas aduaneras. Esta diferencia de ingresos a favor de Buenos Ai­res permitió la rápida modernización de la provincia.
HACIA LA ORGANIZACIÓN NACIONAL :La Confederación necesitaba del puerto de Buenos Aires y de sus relaciones comerciales con Europa. Por su parte, Buenos Aires requería la producción de materias primas del el interior.
Después de años de antagonismos, el conflicto se dirimió en la Batalla de Cepeda, en 1859, donde la Confederación venció a Buenos Aires. Con el pacto de San José de Flores, esta provincia ingresó en la Confederación, previa revisión de la Constitución Nacional.
Así, en 1860 una Convención Constituyente debía aprobar las reformas que Buenos Aires presentara a la Constitución. Una vez más, el tema que provocó desacuerdos fue la nacio­nalización de la Aduana. En consecuencia, las fuerzas de la Confederación y las de Buenos Aires volvieron a enfrentarse, en 1861, en la Batalla de Pavón, Urquiza fue derrotado, y las tropas del General Bartolomé Mitre se proclamaron ven­cedoras.
Con el triunfo de Mitre sobre Urquiza, se disolvió el go­bierno de la Confederación, Buenos Aires volvió a centra­lizar el poder y se unió a las provincias para encabezar el llamado período de Organización nacional.
¿QUIÉN FUE EL PRIMER PRESIDENTE DE LA ARGENTINA?
 A esta pregunta podemos encontrarle diferentes respuestas: Rivadavia, Ur­quiza y Mitre. ¿Cómo es esto? ¿Cuál respuesta es la correcta?
El problema está en qué quere­mos decir cuando decimos Argen­tina. Porque Rivadavia fue el primer presidente de las Provin­cias Unidas del Río de la Plata, pero las provincias se regían por sus propias instituciones ya que aún no se había sancionado una Constitución. Urquiza fue el pri­mer presidente constitucional de la Confederación Argentina, pero Buenos Aires no formaba parte de ella. y Mitre fue el primer presi­dente de la República Argentina cuando Buenos Aires se integró con el resto de las provincias.

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