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19 de febrero de 2012

La prosa didáctico-religiosa en lengua mayance: los Libros del Chilam-Balam


La prosa didáctico-religiosa en lengua mayance: los Libros del Chilam-Balam

Hacia 1859, los eruditos descubrieron antiguos códices que contienen los titulados Libros del Chilam-Balam.
Escrita en lengua maya, pero con caracteres arábigos, esta obra anónima y colectiva parece haber sido redactada a lo largo de cuatro siglos -del XVI al XIX-, es decir, después de la conquista, con el fin de preservar textos, mitos, costumbres y tradiciones de origen yucateco.

Este libro es el primer libro pintado antaño: Pero su faz está oculta: el Popol Vuh
Estas palabras crípticas inician el Popal Vuh (de "popol" comunidad, consejo- y "vuh" -libro) o Libro del Consejo, o Libro del Común o Libro nacional de los quichés. Las expresiones arriba transcriptas parecen indicar que, en un principio, sus autores utilizaron el sistema pictográfico para fijarlo. Sin embargo, el manuscrito que lo conser­va es posterior a la conquista, ya que data de 1550. Fue alrededor de esta fecha que un indio lo escribió en lengua quiché, pero con caracteres latinos.
Debieron pasar casi tres siglos para que el padre Francisco Ximénez lo descubriera en Chichicastenango (Guatemala) y realizara su primera versión castellana. Se lo con­sidera anónimo y, tal vez, de redacción colectiva .

La estructura del Popal Vuh
Esta obra, considerada una suerte de biblia maya-quiché, resume las creencias de esos pueblos.
Su asunto puede dividirse en un preámbulo y cuatro grandes secciones.
En el preámbulo, el recopilador indígena manifiesta su intención de contar la historia del pueblo quiché tal como la reseñaba el libro original, perdido u oculto desde la llegada de los conquistadores:
Esto lo escribiremos ya dentro de la ley de Dios, en el Cristianismo; la sacaremos a la luz porque ya no se ve el "Popol Vuh" [ ... j. Exisa el libro original, escrito antiguamente, pero su vista está oculta al investigador y al pensador.

La primera sección resume las creencias quichés respecto del origen y formación del mundo, así como lo referente a la aparición definitiva del hombre sobre la Tierra, después de varios intentos infructuosos de creación por parte de los dioses.

La segunda sección incluye una serie de narraciones míticas y de leyendas religio­sas, y las últimas dos partes contienen la historia del pueblo quiché y de sus cuatro primeros caudillos, así como de sus desplazamientos y conquistas hasta lograr la con­solidación de su podeo.


El cuadro precedente demuestra que en las dos primeras secciones del cuerpo del libro prevalece el elemento mitológico, enraizado en creencias, ritos y costumbres de antiquísimo origen, mientras que, en las dos últimas, predomina lo histórico en relación con el logro de la hegemonía maya-quiché *.

La obra comienza con la enumeración de los seres divinos y de sus varias deno­minaciones. Ellos engendran el cielo, la tierra, el agua, las plantas y los animales. Finalmente, crean los astros. No necesitan crear la luz, que existió -según el Popol Vuh- desde siempre. Pero sí necesitan hacerlo con la oscuridad, para lograr su propio descanso.

Terminadas estas primeras creaciones, desean oír alabanzas por la tarea realizada.
Como nada de lo hasta entonces existente puede ofrecérselas, deciden formar al hombre, al que hacen de tierra. Esta primera creación humana, incapaz de articular voces de alabanza para la obra divina, es destruida por el agua:
Entonces fue la creación y la formación. De tierra, de lodo hicieron la carne [del hombre). Pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tea un cuello muy grande, no poa ver para atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener. Primera parte, Cap. 1I.

Los dioses echan suertes con granos de maíz y éstos indican que deben utilizar la madera para formar al hombre. Con esta nueva creación tampoco logran su objetivo: los seres así constituidos hablan, pero lo hacen sin ingenio ni sabiduría. Sus mani­festaciones no incluyen el agradecimiento ni la alabanza a sus creadores, quienes deciden destruirlos mediante un diluvio que cubre la Tierra:
... al instante fueron hechos los muñecos labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la superficie de la tierra. [, .. ) pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su creador. En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo; [ ... ) un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.  Primera parte, Cap. II y 1Il.

El hombre definitivo será creado mucho después cuando, superadas las rencillas, las divinidades -dioses y semidioses- se abocan nuevamente a la tarea. Pero esta vez la materia prima será el maíz, fundamento de las economías de todos estos pueblos que, por esa razón, han sido llamados "culturas de maíz".
A continuación entraron en pláticas [los Creadores) acerca de la creación y formación de nuestra primera madre y padre; de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros primeros padres, los cuatro hombres que fueron creados. Tercera parte, Cap. II
 y como tean la apariencia de hombres, hombres fueron. [ ... ] Grande era su sabiduría. [ ... ] y en seguida acabaron de ver cuanto había en el mundo. Luego dieron las gracias al Creador y al Formador.
Tercera parte, Cap. II.

De estos cuatro primeros hombres, descienden los cuatro grupos distintos del pueblo quiché, cuyas historias ocupan las dos últimas secciones de la obra.
Sin embargo, la secuencia que corresponde a la aparición del hombre sobre la Tierra se ofrece continuamente escindida -como hemos visto- por episodios de difícil com­prensión, que relatan peripecias vividas por héroes míticos.

Así, el libro describe las secuencias del célebre juego de pelota entre magos y dioses que luchan por la supremacía, o pruebas iniciáticas que el héroe afronta para vencer el mal. También se insertan cuentos etiológicos(que explica las causas de las enfermedades ) que recogen antiguas recetas, sobre la base de hierbas y de conjuros, fábulas y costumbres ancestrales, cuyo origen sólo encuentra una explicación mítica.

Entre los antiguos mayas, el juego de pelota era una confrontación entre dos equipos rivales representantes de pue­blos enemigos. Se jugaba en canchas preparadas especialmente, con pelotas grandes, hechas de una cierta resina que las hacía livianas. Los jugadores no de­an tocar la pelota con las manos, sino imprimirle movimiento con las nalgas. Se -cree que su resultado dirimía contiendas épicas, aunque se desconocen aún sus reglamentos.

Por todo lo expuesto, puede afirmarse que el Popal Vuh narra desde los sucesos legendarios, protagonizados por dioses y héroes gigantescos, propios de la edad mitaca, hasta los hechos que conforman la historia del pueblo quiché, y resume las luchas de sus diferentes tribus para alcanzar la dominación de territorios con climas más propicios para el desarrollo de su cultura.


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