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13 de enero de 2013

Los poemas épicos- Los mitos- La Eneida (Dido y Eneas)



En el aula: 

Los poemas épicos- Los mitos- La Eneida (Dido y Eneas)

Recordemos que: los poemas épicos eran extensas narraciones en verso, muchas veces anónimas, en torno de las hazañas de un héroe, real o ficticio, que representaba los valores tradicionales de un pueblo o una nación. En los poemas épicos intervenían también otros personajes que podían ser dioses (inmortales) u hombres (mortales).


La Eneida: La Eneida es un extenso poema épico de origen latino, escrito por Virgilio con la intención de dar mayor gloria a Roma, por pedido del emperador Augusto.

 A continuación aparece reproducido un fragmento adaptado de La Eneida. Antes de leerlo, comenten en forma oral a partir de las siguientes preguntas.

¿Quiénes fueron los fenicios? ¿Conocen la historia de Dido y Eneas? ¿Qué saben acerca de los orígenes del Imperio Romano? ¿Quiénes se enfrentaron en las guerras púnicas? ¿De dónde proviene el nombre “Eneida"?

Dido y Eneas

La guerra de Troya había terminado. Eneas, príncipe troyano, hijo del mortal Anquises y de la diosa Venus, navegaba desde hacía siete años en busca de una nueva tierra; los dioses le habían encomendado la funda­ción de la nueva Troya: Roma. Sin embargo, en su travesía había enfren­tado constantes obstáculos que hacían temer la concreción de tal desig­nio-. Por ese entonces, la diosa Juno, esposa del dios Júpiter, y Venus, hija del dios, estaban enemistadas. Juno defendía a la opulenta y pode­rosa Cartago, antigua ciudad al norte de África, sobre la que pesaba una sentencia de los hados*: sería derrotada por un nuevo imperio. Por su parte, Venus estaba decidida a que el vaticinio* sobre la caída de Cartago se cumpliera y que su hijo alcanzara su destino al fundar un imperio de linaje troyano que dominaría el mundo.
Siguiendo sus propósitos, Juno pidió la intervención de Eolo, dios de los vientos:
—Eneas y su flota son mis enemigos. ¡Infunde a tus vientos el deseo de hundirlos en el mar!
—Si por complacerte a ti puedo complacer a Júpiter, ¡así será!
Apenas dicho esto, Eolo movió su cetro y, como caballos desbocados, los vientos salieron formando remolinos que envolvieron al valeroso Eneas y a sus naves en una negrura de relámpagos y truenos.
—¡Mísero de mí! —exclamó Eneas—. ¡Cuánto más venturoso hubie­ra sido morir en el campo de batalla a manos de un héroe griego!
Indignado por la soberbia que significaba la invasión a sus dominios, Neptuno, el dios de los mares, intervino para que el sosiego* volviera a las aguas. Tan sólo siete de las veinte naves de Eneas lograron amarrar en las costas de Cartago, hacia donde habían sido desviadas por la feroz tormenta. Allí pronto encontraron reparo y alimento para recuperarse.
Entretanto, Júpiter oía los reclamos de Venus.
—Padre, ¿en qué pudieron ofenderte tanto los troyanos y mi querido Eneas para que el camino hacia Italia se les cierre de tal manera? ¿Acaso los deseos de Juno te harán olvidar tus promesas?
—No, hija. El destino de Eneas es tan alto como las estrellas y así sucederá.
En forma inmediata, Júpiter envió a su mensajero Mercurio* para predisponer a Dido, la legendaria reina de Cartago, en favor de Eneas. Venus, por su lado, partió veloz en busca de Eneas y ante él se presentó con la apariencia de una doncella cazadora.
—Quienquiera que seas, diosa o mortal, aclara mi ignorancia y dime dónde nos encontramos —le suplicó Eneas en cuanto la vio.
—Muy cerca de Cartago, donde rige la reina Dido, viuda del riquísi­mo fenicio* Siqueo. ¿Y tú quién eres?
—El famoso Eneas, aborrecido por los dioses y convertido casi en un menesteroso*.
—Jamás repitas eso. Sigue tu camino y pide ayuda a la reina Dido. No serás abandonado por los dioses, lo prometo.
Y Venus se desvaneció en el aire resplandeciendo como una estrella. Eneas reanudó su camino, entró en Cartago y, envuelto en una espesa niebla que lo volvía invisible a los ojos de los demás, llegó hasta el tem­ió de Juno, protectora de la ciudad. En ese momento hacía su aparición, silos de seda y figura esbelta, la reina Dido, y ante ella se presentaban ; capitanes de doce de las naves extraviadas de la flota de Eneas.

 -Tememos que el piadoso Eneas haya muerto.
 -Aquí podrán reparar sus naves y partir, si así lo desean. Enviaré lloradores a buscar a Eneas en los bosques, por si vaga allí sin rumbo.
 -No será necesario. Eneas soy yo —exclamó reciamente el héroe troyano, ya libre de la niebla que lo ocultaba.
—Comprendo tus desgracias, valeroso Eneas. ¡Eres bienvenido!

 Sin embargo, no conforme con la intervención de Júpiter, Venus envió  a Cupido* para que infundiera en la reina un amor irrefrenable por Eneas. Y esa noche, durante la cena en el palacio, Dido quedó hechizada por el héroe mientras él narraba sus aventuras de siete años de andanzas por tierras y mares.


Al día siguiente, Dido confió a su hermana sus sentimientos.
 —Ana, deseo que se abran para mí los abismos de la tierra pues siento que flaquea el juramento que hice a la muerte de mi desventurado esposo.
 -Querida  hermana, ¿acaso te resignarás a no tener hijos, a dejar que la soledad consuma cada uno de tus días?
Y los días pasaban y la reina Dido se abandonaba a los momentos compartidos con Eneas.
Un día, las diosas largamente enemistadas se confabularon. Resul­taba oportuno para Juno que Eneas permaneciera en África y no lograra llegar a Italia; y Venus estaba deseosa de que su hijo descansara antes de retomar su viaje. Con la aprobación de su enemiga, Juno provocó durante una excursión de caza una violenta tormenta que obligó a Dido y a Eneas a refugiarse en una cueva, donde fue posible la unión de los amantes.
La noticia llegó hasta Júpiter.
—¿Cómo es posible que Eneas olvide aquello que se ha dispuesto para él y para los troyanos? —bramó el dios del Olimpo*, y envió a su mensajero a recordárselo.
—¿Por qué motivo permaneces aquí, entregado a una mujer, cuando tu destino te espera? ¡No desatiendas el deber que te imponen los dio­ses! —le advirtió Mercurio.
Atribulado por la aparición, Eneas dispuso que sus hombres prepara­sen las naves. Zarparían lo antes posible.
—¿Qué están haciendo tus troyanos en las sombras? ¿Qué es lo que ocurre, amado mío? —dijo, con el corazón estremecido, la reina.
—No es fácil lo que debo decirte. Un dios me ha recordado el propó­sito que me hizo salir de Troya.
—¿Por qué debes huir de mí? ¿Acaso fue mi ejército el que asedió* tu ciudad?
—Aunque cautivo del dolor que me provoca, no puedo dejar de obe­decer a Júpiter, que me ordena...
 —¡Basta! ¡Basta ya de explicaciones!
Iracunda, Dido se retiró a su palacio y clamó a los dioses por desgracias para Eneas y sus hombres. El amanecer encontró a los troyanos cargando sus barcos, prestos* a partir y ajenos a su desesperación. Pronto la escua­dra zarpó y Dido comprendió que no podría retener al hombre que ama­ba. Como sacrificio a los dioses, ordenó entonces la preparación de una pira* para que las armas del fugitivo ardieran en ella. Cuando las llamas comenzaban a elevarse y sin que nadie pudiera impedirlo, la reina clavó la espada de Eneas en su pecho arrojándose al fuego. En ese momento, las llamas se hicieron tan altas que el héroe troyano, entristecido, pudo verlas desde la cubierta de su barco, que lentamente se alejaba mar adentro.

Virgilio: La Eneida, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1964 (versión de Pamela Archanco).

Biografía:

Publio Virgilio Marón : nació en Ancles, hoy Pietole, actual Italia, en el año 70 antes de Cristo y murió en Brindisi, en el año 19 antes de Cristo. Fue un reconocido poeta latino, autor de La Eneida y las Bucólicas, entre otras obras. Hijo de padres modestos, Virgilio estudió retórica y lengua y filosofía griegas. Si bien no intervino de modo directo en la vida política, disfrutó del apoyo de protectores y amigos influyentes.

¿Qué significa...? Vocabulario:

Designio: idea o intención de realizar algo,
Hado: (a veces en plural) el destino, lo que hace que las cosas ocurran de cierta manera.
Vaticinio: predicción, revelación,
 Sosiego: reposo.
Mercurio: dios romano hijo de Júpiter, a quien le servía de mensajero.
Fenicio: de Fenicia, antigua región del actual litoral sirio-palestino; conjunto de ciudades Estado en el que se destacaban Biblo, Tiro y Sidón.
Menesteroso: indigente.
Cupido: dios del amor, hijo de Venus.
Olimpo: macizo montañoso, el más alto de Grecia; era morada de los dioses, según los antiguos,
asediar: rodear una fortaleza para lograr su rendición.
presto: dispuesto para hacer algo.
pira: hoguera en la que se quemaba a las víctimas de los sacrificios.


Respondan a las preguntas en la carpeta y luego compartan las respuestas con sus compañeros.

¿Hacia dónde se dirigía Eneas y con qué finalidad?
¿Por qué Juno y Venus estaban enemistadas?
¿Cómo llegó Eneas a las costas de Cartago?
¿Qué hace Venus para ayudar a su hijo?
¿Qué siente Dido por Eneas? ¿Cómo logran unirse los enamorados?
¿Por qué Eneas abandona Cartago? ¿Qué consecuencias tiene su partida?

Lean estas afirmaciones referidas al texto. ¿Están de acuerdo con ellas? ¿Por qué? Explíquenlo en forma oral y fundamenten lo que piensan con citas extraí­das del texto.

1.     Eneas está condenado a fracasar en su propósito de fundar una nueva Troya.
2.     Eolo desata una tormenta porque quiere complacer a Júpiter.
3.     Júpiter no quiere contrariar los deseos de Juno y por eso envía a su mensajero Mercurio a ver a Dido.
4.     Venus le aconseja a Eneas que no reniegue nunca de los dioses.
5.     Dido se siente atraída hacia Eneas por su valor y fortaleza.
6.     Venus y Juno se ponen de acuerdo porque desean la felicidad de Dido y Eneas.
7.     Eneas antepone sus sentimientos por Dido al mandato de los dioses.
8.     El abandono de Eneas despierta en Dido sentimientos de venganza.


Lean este fragmento del relato:

Ana, deseo que se abran para mí los abismos de la tierra pues sien­to que flaquea el juramento que hice a la muerte de mi desventurado esposo.
—Querida hermana, ¿acaso te resignarás a no tener hijos, a dejar que la soledad consuma cada uno de tus días?

¿Por qué Dido se resiste a sus sentimientos de amor por Eneas? ¿Qué habrá prometido luego de la muerte de su esposo? Compartan con sus compañeros lo que imaginaron.

Reescriban estas frases en la carpeta reemplazando las palabras destaca­das por expresiones equivalentes.

1)    Júpiter envió a su mensajero Mercurio para predisponer a Dido, la legendaria reina de Cartago, en favor de Eneas.

2)    Un día, las diosas largamente enemistadas se confabularon.


3)    Venus envió a Cupido para que infundiera en la reina un amor irre­frenable por Eneas.

4)    Y los días pasaban y la reina Dido se abandonaba a los momentos compartidos con Eneas.


5)    Aunque cautivo del dolor que me provoca, no puedo dejar de obede­cer a Júpiter, que me ordena...


 ¿Cuál es el significado de estos fragmentos extraídos del texto? Marquen en cada caso la opción que les parezca apropiada y expliquen por qué eligieron una y descartaron las otras.

Sin embargo, en su travesía había enfrentado constantes obstáculos que hacían temer la concreción de tal designio.

(   ) Sentía temor de que se cumplieran sus propósitos.
(   ) Tuvo tantos contratiempos que parecía que alcanzaría su objetivo.
(   ) La cantidad de obstáculos impedía que lograra su empresa.

—¡Mísero de mí! —exclamó Eneas—. ¡Cuánto más venturoso hubie­ra sido morir en el campo de batalla a manos de un héroe griego!

(   ) Eneas teme morir luchando contra los griegos y se siente miserable.
(  ) Eneas lamenta no haber muerto peleando contra los griegos.
(   ) Eneas considera más afortunado morir en el campo de batalla que víctima de una tormenta.

No, hija. El destino de Eneas es tan alto como las estrellas y así sucederá.

(   ) Eneas tiene una misión muy importante que cumplir y lo logrará.
(   ) Eneas debe llegar tan alto como las estrellas.
(   ] La hija no duda porque el destino de Eneas es incierto.

 ¿Qué actitud muestran los personajes en los siguientes fragmentos? Designen las intervenciones de cada uno con las  siguientes palabras: malestar-temor-enojo

—¿Cómo es posible que Eneas olvide aquello que se ha dispuesto para él y para los troyanos? —bramó el dios del Olimpo...
—¿Qué están haciendo tus troyanos en las sombras? ¿Qué es lo que ocurre, amado mío? —dijo, con el corazón estremecido, la reina.
—No es fácil lo que debo decirte. Un dios me ha recordado el propó­sito que me hizo salir de Troya.
Eneas es desviado por una "feroz tormenta". Localicen en el texto la descrip­ción de la tormenta que justifica esa calificación.

El uso del diccionario

·        Busquen la palabra "destino" en el diccionario. ¿Con qué acepción se la emplea en el relato de Dido y Eneas? Coméntenlo entre todos.

·        Indiquen con cuál de estas palabras: legión -  leyenda – legado-  se relaciona por su significado la palabra "legendaria" y expliquen oralmente la elección.

·        ¿Qué significa que Dido fuera "la legendaria reina de Cartago"?


Verifiquen si los enunciados son correctos o no, buscando en el diccionario las palabras destacadas.

• Cartago era una ciudad opulenta porque contaba con muchas riquezas.
• Un caballo desbocado galopa obedeciendo la acción del freno.
• Eneas es recio porque se muestra astuto en la lucha.

Completen las afirmaciones con la definición de la palabra destacada.
• Eneas está atribulado porque...................................................................
• Eneas está cautivo del dolor porque.........................................................
• Los hombres de Eneas están ajenos a la desesperación de Dido porque....


La secuencia narrativa y el marco del relato

Recordemos que: los núcleos narrativos son las acciones principales de un relato, que se relacionan entre sí por medio de lazos temporales o causales. Se denomina secuencia narrativa el encadenamiento de núcleos que hacen avanzar un relato. El marco del relato son las referencias al tiempo y al lugar en que ocurren los hechos y a la situación en que están los personajes al comienzo de la historia.

¿Cuáles son los núcleos narrativos del relato que leyeron? Completen la secuencia narrativa en la carpeta.

• Juno pide a Eolo que desvíe a Eneas de su camino.
• Eolo desata una tormenta que dispersa la flota de Eneas.
• Neptuno interviene y calma las aguas.

¿Cuál es el marco de esta historia? ¿Qué les sucede a los personajes? ¿Qué referencias permiten ubicar espacial y temporalmente los hechos? Señálenlas.

 ¿Quién cuenta la historia? ¿Qué clase de narrador tiene el texto? ¿Cuánto sabe este narrador acerca de los personajes? Lean el siguiente fragmento y marquen las opciones correctas.
Sin embargo, no conforme con la intervención de Júpiter, Venus envió a Cupido para que infundiera en la reina un amor irrefrenable por Eneas. Y esa noche, durante la cena en el palacio, Dido quedó hechizada por el héroe mientras él narraba sus aventuras de siete años de andan­zas por tierras y mares.

1.     Narrador en 1ra  persona   
2.     Narrador en 3a persona
3.     Narrador protagonista      
4.     Narrador testigo       
5.     Narrador omnisciente 


Los epítetos

Recordemos que: el uso de epítetos es un recurso para caracterizar a los personajes. Se trata de adjetivos o construcciones sustantivas que se agregan a un nombre propio. En los poemas épicos, el epíteto se repite cada vez que aparece el personaje, y suelen alternarse dos o tres a lo largo del texto.

 ¿Quién es y cómo es el protagonista de este relato? Busquen citas que per­mitan caracterizar a Eneas. Reparen en las palabras y construcciones que se emplean para nombrarlo y piensen qué cualidades destacan esas expresiones. ¿Qué motiva las acciones del personaje? ¿Por qué les parece que es un héroe?


Lean estas citas y justifiquen en forma oral su opinión.

—¡Cuánto más venturoso hubiera sido morir en el campo de batalla a manos de un héroe griego!
—Aunque cautivo del dolor que me provoca, no puedo dejar de obe­decer a Júpiter, que me ordena...


El mito
Los mitos son relatos muy antiguos, de carácter sagrado. Esto significa que para el pueblo que los creó expresan una verdad revelada por los dioses. Los mitos, presentes en todas las culturas, referían el origen del mundo y de los dioses, las hazañas de los héroes, las causas de los fenómenos naturales. Estos relatos, trasmitidos en forma oral hasta que algunos autores los recrearon en sus obras, muestran la identidad y las creencias de los pueblos antiguos.
Aunque en la actualidad el significado más usual de la palabra mito es "fábu­la", "invención"o "ficción", en la Antigüedad los mitos se consideraban historias verdaderas, apreciadas por su valor sagrado. A través de los mitos era posible conocer el origen de las cosas y hallar una explicación para aquello que inquie­taba a los seres humanos.
Es por eso que todos los pueblos tienen mitologías. La mayoría de los mitos griegos fueron contados por Hesíodo y Homero alrededor del siglo VIII antes de Cristo. Estos poetas fijaron en forma escrita textos transmitidos por largo tiem­po en forma oral y desarrollaron un género literario denominado poesía épica. Los poemas épicos se caracterizan por la narración de hazañas y sucesos béli­cos, la presencia de abundantes diálogos y un lenguaje de tono elevado.
Los personajes que animan estos relatos son dioses, semidioses o mortales. Los sucesos narrados giran en torno de la figura del héroe, personaje destacado por sus virtudes y su fortaleza para sortear las vicisitudes o cumplir con el deber que el destino le impone. De esta manera se constituye en un símbolo popular ya que encarna los valores considerados como positivos por una sociedad en determinado momento.
Un ejemplo de relatos de este género es La ¡liada, extenso poema épico de Homero, que narra la caída de la ciudad de Troya (Ilion) a manos de los grie­gos. Tomando como modelo este tipo de obras griegas, el poeta romano Virgi­lio compuso el poema épico La Eneida, que relata las hazañas de Eneas, héroe troyano, en su búsqueda del lugar señalado por los dioses para la fundación de Roma. A través de esta historia, Virgilio logra emparentar el origen del Imperio Romano con la estirpe y la tradición griegas.




"Dido y Eneas"es un relato mítico. Indiquen cuáles de estas características de los mitos se reconocen en él y proporcionen ejemplos extraídos del texto.

( ) Intervención de los dioses en la vida de los hombres.
( ) Hijos nacidos de la unión de un dios y un mortal.
( ) Hechos sobrenaturales.
( ) Transformaciones mágicas.
( ) Luchas y enfrentamientos de guerra.
( ) Vaticinios o predicciones.

¿Qué dioses aparecen mencionados en el texto? Enumérenlos. ¿Qué sim­boliza cada uno? ¿Cómo es la relación que mantienen con los mortales? Explíquenlo en forma oral.

La idea de predestinación está presente en el relato. Lean estos fragmentos.

—¿Por qué motivo permaneces aquí, entregado a una mujer, cuando tu destino te espera? ¡No desatiendas el deber que te imponen los dioses!

—Aunque cautivo del dolor que me provoca, no puedo dejar de obe­decer a Júpiter, que me ordena...

¿Quiénes se encargan de recordarle al héroe su destino? ¿Cómo reacciona? ¿Qué piensan ustedes de su actitud? Coméntenlo entre todos.

 Lean esta información sobre la Eneida y sobre su autor, Virgilio.

En su trayectoria como escritor, el poeta romano Virgilio también escribió relatos épicos: compuso La Eneida en respuesta a un pedido del emperador Augusto. En esta obra, Virgilio deseaba combinar la belleza griega y el espíritu nacional romano, sumergirse en los tiempos de Homero y servir a la gloria del emperador romano. El establecimiento del troyano Eneas en Italia le pareció adecuado a su proyecto. Para realizarlo se inspiró en una vaga leyenda que se remontaba a los siglos VII a VI antes de Cristo. La atracción y la posterior ruptura entre Dido y Eneas que aparecen en esa historia prefiguraban, de alguna manera, la futura rivalidad entre Roma y Cartago.

Jean Bayet: Literatura latina, Barcelona, Ariel, 1975 (fragmento adaptado).

¿Por qué La Eneida se vincula con las obras de Homero? ¿Qué impulsa a Virgilio a escribirla? ¿Qué situaciones históricas se proyectan en el fragmento leído?



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