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3 de enero de 2017

Las fábulas y una contra-fábula



Las fábulas y una contra-fábula
Actividades- Guías de lectura- Marco teórico

El león enamorado de Jean de La Fontaine; El caballo y el jabalí de Fedro; El perro y el pedazo de carne de Esopo; El perro y el reflejo de Ambrose Bierce

Marco teórico

En la literatura, hay textos en los que predomina claramente una intención didáctica: textos que se proponen explícitamente dejarle una enseñanza al lector. Es el caso de los apólogos, los ejemplos y las fábulas.

Los apólogos son narraciones breves que brindan una enseñanza de vida, mostrando lo que les sucede a los personajes que actúan correcta o incorrectamente.

En las fábulas, los personajes son animales que tienen atributos propios de los seres humanos. Suelen concluir con una moraleja que hace explícita la enseñanza. Las fábulas son narraciones breves que buscan dejar una enseñanza moral a los lectores. Muchas veces están escritas en verso y tienen un tono humorístico. Los personajes son animales humanizados, es decir que hablan y se comportan como seres humanos, y reciben premios o castigos por sus actitudes. Así, el lector ve qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Cada animal representa una característica hu­mana; por ejemplo, es tradicional que el zorro represente la astucia; el cuervo, la vanidad; el león, el poder y la arrogancia.

Las fábulas presentan al lector un mundo en el que hay verdades que es nece­sario conocer. La moraleja es un breve comentario con el que el narrador cierra la fábula y expresa la enseñanza. Las fábulas, entonces, no permiten interpretar libre­mente la historia, porque la moraleja orienta la lectura para que se extraiga deter­minada lección moral.
Los ejemplos, por su parte, son relatos breves, incluidos en otro mayor que los enmarca y que, por medio de la ficción, ejemplifican conductas.

La literatura didáctica se encuentra a lo largo de la historia, en épocas y lugares muy variados, como por ejemplo, en la India y en Egipto. Durante la Edad Media, los géneros didácticos tuvieron un gran desarrollo.

En esta oportunidad, además de fábulas, se incluye una  moderna contrafábula. Se trata de narraciones que toman una fábula clásica como punto de partida y la imitan, pero para burlarse de sus enseñanzas. Así, el que en la fábula es recompensado por ser solidario, en la contrafábula es estafado en su buena voluntad. Estas narraciones humorísticas funcionan como contracara de la moral de las fábulas.

Ahora vas a leer tres fábulas y una contrafábula: El león enamorado; El caballo y el jabalí; El perro y el pedazo de carne; El perro y el reflejo. 

LECTURAS

EL LEÓN ENAMORADO

En los tiempos en que los animales hablaban, los leones, entre otros, pretendían nuestra amistad. ¿Y por qué no, ya que su raza entonces valía tanto como la nuestra, dotada como estaba de valor, de inteligencia y gallardía? Vean de qué manera sucedió la cosa.

Un león de alta estirpe, al pasar por cierto prado encontró a una pastora de la que se enamoró al instante. Así que la pidió en matrimonio. El padre hubiera deseado un yerno menos temible; entregársela le parecía muy doloroso; negársela, poco seguro. Hasta fuera posible que ante su negativa, una buena mañana se fugaran juntos sin su consentimiento, pues, además de que la muchacha se inclinaba por los arrogantes, una doncella se encapricha fácilmente con un enamorado de cabellera hermosa. Como no se atrevió, en fin, a echar sin más al pretendiente, le dijo precavidamente:

—Mi hija es muy delicada; con estas garras podríais herirla al acariciarla; permitid, pues, que os las corten. En cuanto a los dientes, que a su vez os los limen: vuestros besos serán más dulces.

El león estaba tan ciego, que a todo consintió. Finalmente, sin uñas y sin dientes, parecía una fortaleza desmantelada. Le soltaron entonces unos perros y el león, inválido, apenas pudo defenderse.

¡Amor, amor! Cuando nos subyugas, ya podemos decir: "¡Adiós prudencia!".

Jean de La Fontaine

EL CABALLO Y EL JABALÍ

Todos los días el caballo salvaje saciaba su sed en un río poco profundo. Allí también acudía un jabalí que, al remover el barro del fondo con la trompa y las patas, enturbiaba el agua.

El caballo le pidió que tuviera más cuidado, pero el jabalí se ofendió y lo trató de loco. Terminaron mirándose con odio, como los peores enemigos. Entonces, el caballo salvaje, lleno de ira, fue a buscar al hombre y le pidió ayuda. 

—Yo enfrentaré a esa bestia —dijo el hombre—, pero debes permitirme montar sobre tu lomo.

El caballo estuvo de acuerdo y allá fueron, en busca del enemigo. Lo encontraron cerca del bosque y, antes de que pudiera ocultarse en la espesura, el hombre lanzó su jabalina y le dio muerte.

Libre ya del jabalí, el caballo enfiló hacia el río para beber en sus aguas claras, seguro de que no volvería a ser molestado. Pero el hombre no pensaba desmontar. —

—Me alegro de haberte ayudado —le dijo—. No solo maté a esa bestia, sino que capturé a un espléndido caballo.

Aunque el animal se resistió, el hombre lo obligó a hacer su voluntad y le puso rienda y montura. Él, que siempre había sido libre como el viento, por primera vez en su vida tuvo que obedecer a un amo. Aunque su suerte estaba echada, desde entonces se lamentó noche y día:

—¡Tonto de mí! ¡Las molestias que me causaba el jabalí no eran nada comparadas con esto! ¡Por magnificar un asunto sin importancia, terminé siendo esclavo!

A veces, con el afán de castigar el daño que nos hacen, nos aliamos con quien solo tiene interés en dominarnos.

Fedro



El perro y el pedazo de carne

Pasando por la orilla de un río, cierto perro que llevaba en la boca un pedazo de carne vio el reflejo de este dentro del agua  y, pareciéndole más grande, soltó el que tenía en la boca para to­mar el otro, quedándose así sin el verdadero y sin el falso.
Esto sucede siempre al codicioso, que pierde lo propio queriendo apoderarse de lo ajeno.

Esopo

El perro y el reflejo

Al cruzar un pero un riachuelo por encima de un tablón, vio su reflejo en el agua.

—¡Bruto repugnante! —gritó—, ¿cómo te atreves a mirarme de tan insolente manera?

Dio una dentellada en el agua y, agarrando lo que supuso era el labio de otro perro, alzó un magnífico trozo de carne que el ayudante de un carnicero había arrojado a la corriente.

Ambrose Bierce


Sobre los autores:

Jean de La Fontaine fue un escritor francés que nació en 1621 y murió en 1695. Vivió siempre al amparo de algún noble, por lo que pudo dedicarse de lleno a escribir. Se lo conocía como un inconfor-mista, crítico de su sociedad, ocupado en vivir la vida lo más pla­centeramente posible. Si bien escribió otras obras, las fábulas lo hicieron famoso. Todas ellas, escritas en verso, son adaptaciones de antiguas fábulas grie­gas, romanas e hindúes.

Esopo fue un escritor griego que vivió a mediados del siglo VI a. C. Fue esclavo y, una vez liberado, se dedicó por completo a la actividad literaria, apoyado por un rey. Sus textos críticos lo hicieron ; famoso y también le valieron muchos detractores. Tanto fue así, que Esopo fue asesinado por un gru­po de habitantes de la ciudad de Delfos, quienes lo arrojaron desde una montaña. Muchas de las histo­rias que él narró provenían de la tradición popular; otras eran de su invención. Con el tiempo, sus fá­bulas se transformaron en clásicos: fueron retoma­das y recreadas a lo largo de la historia por distin­tos escritores.

Fedro fue un poeta romano que vivió en el siglo I, de quien se sa­be muy poco. Su fama trascendió, precisamente, por traducir al la­tín las fábulas de Esopo.

Ambrose Bierce fue un escritor y periodista estadounidense que na­ció en 1842 y murió en 1914. El carácter crítico y provocativo de sus columnas periodísticas le valió que lo retaran a duelo varias veces. Sus modernas fábulas no tienen moraleja, y la crítica se concentra en el humor y el tono burlón. "El perro y el reflejo", del libro Fábu­las fantásticas, está incluida en el capítulo "Esopo corregido". Allí, Bierce rescribe las fábulas de Esopo invirtiendo la suerte de los per­sonajes y riéndose de la intención moral de esos clásicos relatos.

ACTIVIDADES Y GUÍAS DE LECTURA

El león enamorado

El león es un animal tradicionalmente asociado con el poder, la fuerza y la belleza. En "El león enamorado", estos atributos no resultan suficientes para que este animal consiga lo que desea. La astucia de su oponente y los propios sentimientos del león hacen que los hechos se desencadenen de un modo imprevisto.

a) En las fábulas, cada animal está caracterizado de un modo particular. ¿Cómo se caracteriza al león? Transcri­ban expresiones que lo describan.

b) "Los leones, entre otros, pretendían nuestra amistad": ¿qué significado tiene la palabra pretendían? ¿Qué sinóni­mos podrían usarse para reemplazarla en la fábula?

c) En esta fábula, el amor y la prudencia aparecen como opuestos. Hagan listas de palabras y expresiones del tex­to que estén asociadas al amor y a la prudencia.

d) Subrayen qué función cumple la introducción que hace el narrador en "El león enamorado". Explicar la moraleja.

e) Ubicar los hechos particulares en un contexto general. Explicar los motivos que impulsan al león a actuar.

f) El narrador de esta fábula está en primera persona del plural. Subrayen las referencias al nosotros que aparecen. ¿A quiénes designa ese nosotros?

g) En "El león enamorado", no se conoce qué desea la muchacha. ¿Por qué les parece que sucede esto?

h) ¿En qué momento se presenta el conflicto en "El león enamorado"? Marquen con una cruz:

"Ved de qué manera sucedió la cosa."

"Así que la pidió en matrimonio. El padre hubiera deseado un yerno menos temible"

"—Mi hija es muy delicada; con estas garras podríais herirla al acariciarla"

"...el león, inválido, apenas pudo defenderse."


El caballo y el jabalí

1- En "El caballo y el jabalí", un caballo recurre al poder para enfrentar a un semejante y supone, equivocadamente, que así hallará su salvación. Discutan qué significan las siguientes palabras: escla­vo, amo y libertad. Luego, búsquenlas en el diccionario y anoten su significado en la carpeta.

2- Históricamente, la esclavitud no tiene que ver con la condición de una persona individual sino con la de un pue­blo. El origen de la palabra esclavo está vinculado con el destino que sufrieron los pueblos eslavos que habitaban el este de Europa en determinado momento histórico. Es­tos pueblos eran llamados slavus o sclavus, en latín. Ha­cia el siglo X de nuestra era, llegaron a Europa occidental gran cantidad de prisioneros que habían sido capturados en la región de los Balcanes (la región donde vivían los eslavos). Desde esa época, en español, la palabra eslavo se reservó para designar a esos pueblos, mientras que esclavo se usó para nombrar a las personas sometidas al dominio de un amo.

Hagan una lista de palabras y expresiones de la fábula que se relacionen con la esclavitud.

3- El Marquen la cita de "El caballo y el jabalí" en la que se presenta el conflicto de la fábula.

"Allí también acudía un jabalí que, al remover el barro del fondo

con la trompa y las patas, enturbiaba el agua." "Entonces, el caballo salvaje, lleno de ira, fue a buscar al hombre

y le pidió ayuda."

"Y, aunque el animal se resistió, el hombre lo obligó a hacer su voluntad y le puso rienda y montura."

"—¡Tonto de mí! ¡Las molestias que me causaba el jabalí no eran nada comparadas con esto!"


4- ¿Por qué se enfrentan el caballo y el jabalí? Fundamenten la elección.

· Por egoísmo.

· Por maldad.

· Por intolerancia. 

· Por necesidad.

5- ¿Qué característica del caballo lo impulsa a buscar la ayuda del hombre?

· La inteligencia. 

· El miedo.

· La ira.

· La locura.

6- Para dominarlo, el hombre engaña al caballo. Transcriban una cita textual en la que se ma­nifieste este engaño y expliquen con sus palabras en qué consiste.

7-¿Qué beneficios obtiene el hombre al ayudar al jabalí? Apoyen su respuesta con citas textuales.

8-¿Con qué compara el narrador la libertad del caballo? Expliquen esa comparación con sus palabras.

9-¿Qué es lo que el caballo comprende finalmente?

El perro y el pedazo de carne

En "El perro y el pedazo de carne", una fábula del siglo VI a. C, un perro es víctima de su propia codicia.  ¿Con qué palabra se designa la característica por la cual el perro pierde todo? ¿Conocen algunos sinónimos?

El perro y el reflejo 

En "El perro y el reflejo", contrafábula del siglo XX, otro perro consigue lo que el primero no pudo. Comparen las fábulas "El perro y el pedazo de carne", de Esopo, y "El perro y el reflejo", de Ambrose Bierce: 

a) ¿Qué motivo lleva a los perros a actuar en cada una de ellas (el orgullo, el mal carácter, la codicia, un error?

b) ¿Reciben castigo o recompensa?

Ahora, a imaginar y a escribir:

a) Imaginen que dos de los siguientes animales hablan acerca de los humanos: perro, canario, delfín, vaca, gato, hámster, salmón, toro, ratón, ballena, merluza, gallina, murciélago. ¿Qué opinarían de la gente, de cómo los tratan a ellos o de cómo se tratan entre sí? ¿Qué elogiarían de las personas, qué critica­rían? ¿Estarían los dos animales de acuerdo en todo? • Escriban el diálogo.

b) Imaginen cómo declararía su amor a la muchacha el león de la fábula "El león enamorado" y qué le respondería ella. Escriban el diálogo.

c) En "El caballo y el jabalí', se compara la libertad con el viento. Escriban distintas comparaciones para la libertad y la esclavitud. Pueden comenzar así:

Ser libre es como... La libertad es como...

La esclavitud es como... Ser esclavo es como...


Fuente: AA.VV: Lengua-Literatura 7- EGB 3; Ed. Estrada; Bs.As., 2004.

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