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22 de agosto de 2017

VIDA DE DANTE ALIGHIERI

VIDA DE DANTE ALIGHIERI
Cronología de hechos culturales y políticos ocurridos en vida de Dante. Un rasgo de su personalidad.


Dante Alighieri nació en Florencia en­tre la segunda mitad de mayo y la primera de junio de 1265, en el seno de una familia que pertenecía a la pequeña nobleza ciudadana. Se carece de noticias precisas acerca de su for­mación, que se supone autodidacta. A la edad de nueve años conoció y admiró —según narra él mismo— a una niña de ocho años  llamada Beatriz, a quien volvió a ver nueve años después, y que se convertiría en la figura feme­nina central de su obra poética. La indiscreción de los eruditos ha querido identificar en la lírica imagen de Beatriz a una Bice di Folco di Ricovero Portinari, casada alrededor de 1288 con Simone dei Bardi, y muerta dos años después a los veinticuatro. En 1289 Dante combatió —de a ca­ballo, como todo noble— en la cam­paña emprendida por la Comuna flo­rentina contra los gibelinos de Arezzo.
El 11 de junio de ese año tomó parte en la batalla de Campaldino, que constituyó el triunfo definitivo de los güelfos de Florencia, y dos meses des­pués, en la expugnación del castillo pisano de Caprona. Dante era probablemente aún joven cuando se casó con Gemma di Manetto Donati, de la cual tuvo tres hijos. A partir de 1295 tuvo parte activa en la vida política de Floren­cia. Una "provisión" de julio de ese año establecía, en efecto, que todos los ciudadanos —y por lo tanto tam­bién los nobles, que habían sido ex­cluidos de los Ordenamientos de Jus­ticia, emanados en 1293— podían as­pirar a los cargos públicos, si sus nombres figuraban en la matrícula de una de las Corporaciones o Artes. Estas reunían a todos los ciudada­nos, desde los simples artesanos a los poderosos banqueros, que desarro­llaban una actividad productiva. Dante se inscribió en la sexta de las Artes mayores, la de los médicos y drogue­ros (en esos tiempos había, entre los médicos, muchos cultores de la filo­sofía, a la cual Dante se había dedi­cado tras la muerte de Beatriz), y fue sucesivamente, desde noviembre de 1295 a setiembre de 1296, miem­bro del Consejo especial del Capitán del Pueblo, del Consejo de los Sa­bios para la elección de los Priores, y del Consejo de los Cien.
En mayo de 1300 fue enviado como embajador a San Gimignano, y a su regreso, el 15 de junio, fue elegido Prior. Los nuevos Priores —eran dos en el cargo de gobierno— hubieron de afrontar una situación extremadamente conflictiva, tanto en el interior de la Comuna como en las relaciones con el pontí­fice.
Bonifacio VIII había decidido enviar a Florencia a su legado, el cardenal Mateo d'Acquasparta, para componer las diferencias entre güelfos blancos y güelfos negros, capitaneados por las familias rivales de los Cerchi y de los Donati. En realidad, el papa proyec­taba extender su hegemonía sobre Toscana, como vicario imperial (el trono del Imperio estaba vacante desde la muerte de Federico II de Hohenstaufen —1250— y la fracasada coronación de Alberto I de Austria), y fundándose en el principio de la plenitudo potestatis. La misión del cardenal d'Acquasparta había concluido en la nada, y el le­gado pontificio había vuelto a Roma tras haber sancionado la interdicción de la ciudad.
Dante formó parte de una embajada que la Comuna envió en noviembre de 1300 a Roma, para suplicar al Papa el levantamiento de la interdicción. En octubre de 1301 otro representante de Bonifacio fue enviado a Florencia: Carlos de Valois, nombrado oficialmente "pacifica­dor" de Toscana. Nuevamente la Co­muna despachó una embajada al Papa, para intentar  que desistiera en sus proyectos de expansión, y Dante fue uno de los tres ciudadanos elegidos para esta misión. Carlos de Valois, llegado a Florencia, no tardó en aliarse con el partido de los Negros, confiando a Corso Donati y a otros cabecillas el gobierno de la ciudad. Desde este momento, Dante, que siempre había hostilizado la política de Bonifacio respecto a su ciudad, nunca más pudo volver a Florencia.
Se hallaba en Sie­na cuando se enteró de que había sido condenado en contumacia, el 27 de enero de 1302, a una multa de cinco mil florines pequeños, pagade­ra dentro de los tres días, a dos años de exilio y a la exclusión perpetua de los cargos públicos, bajo la im­putación de fraude, oposición al pon­tífice y a su "pacificador", y de acti­vidades contrarias a la paz. Como no se presentó a pagar la multa, el 10 de marzo del mismo año fue conde­nado a morir en la hoguera. En los primeros años del destierro, Dante se unió a los demás Blancos expatriados en sus tentativas de re­gresar a Florencia por la fuerza de las armas. Pero muy pronto, antes de que sus compañeros fueran derrota­dos en la batalla de Lastra (1304), abandonó su "malvada y torpe com­pañía". Siempre se había mantenido por encima de las facciones, y la po­lítica que había defendido y propug­nado era la de las libertades comu­nales. Sólo la condena al exilio y el deseo de regresar a Florencia lo ha­bían impelido a acercarse a los Cerchi, para con los cuales no había ocultado nunca su escasa simpatía.
Comenzó así el largo período de su vida en que anduvo "por casi todas las partes en que esta lengua (la italiana) se extiende, peregrino, casi mendigan­do... mostrando contra mis deseos la llaga de la fortuna, que muchas veces suele injustamente imputarse al propio llagado", como "una nave sin vela ni gobierno llevada a distintos puertos, ríos y playas por el seco viento que sopla la dolorosa pobre­za".
Entre 1304 y 1308, aproximada­mente, compuso dos tratados: el De vulgari eloquentia y el Convivio. La composición de la Comedia se remon­ta, tal vez, a 1307, pero la obra será llevada a término sólo en 1321, año de la muerte del poeta. En 1310, en ocasión de la campaña del emperador Enrique VII en Italia, lo conmovió la idea de un próximo y justo acuer­do entre Papado e Imperio, y se ilu­sionó con poder regresar a una Flo­rencia pacificada y concorde.
Pero la oposición de los italianos al empe­rador, fomentada doquiera por Flo­rencia y las demás comunas güelfas, así como por el papa, Clemente V, y por el rey de Nápoles, Roberto d'Anjou, impidió que las ideas acariciadas por Dante se hicieran realidad. Son estos los años de la epístola política dirigida por el exiliado a los príncipes y a las gentes de Italia, para que acojan con digno homenaje al "nuevo Moisés", al "Cordero de Dios"; aque­lla a los "muy perversos florentinos" que se oponen a su soberano y se preparan para guerrear con él, y una tercera, dirigida al propio emperador, para incitarlo a vengarse pronto de quienes se le oponen.
En el tratado De Monarchia, escrito probablemente poco después de la muerte de Enri­que VII (1313), se hallan expuestas en forma sistemática las ideas de Dante acerca de la suprema autoridad política del Imperio. En 1315, bajo las amenazas del jefe gibelino Uguccione della Faggiuola, el gobierno de Florencia concedió una amplia amnistía a los exiliados, pero Dante no quiso aprovecharla porque hubiera tenido que reconocer, por lo menos en parte, su culpabilidad. Des­pués de haber sido huésped de varios señores gibelinos de Italia central y septentrional (entre otros, Cangrande della Scala, señor de Verona), halló un tranquilo refugio en Rávena, en el palacio de Guido Novello da Polenta, descendiente de esa Francesca, que constituye una de las figuras más vivas y conmovedoras de la Divina Comedia. Y en Rávena murió, la no­che del 13 al 14 de setiembre de 1321. Un vivo retrato del poeta ha sido en­tregado a la posteridad por Boccacio: "Fue nuestro poeta de mediocre estatura, tenía la cara larga y la nariz aguileña, grande la quijada y el labio inferior bastante pronunciado, tanto que se adelantaba mucho al superior; más bien cargados los hombros y los ojos más grandes que pequeños, la piel morena y el cabello y la barba rizados y negros; casi siempre estaba melancólico y pensativo. Sus vestimen­tas fueron siempre honestísimas, sus modos como los que convienen a la madurez, su andar grave y tranquilo, y tanto en las costumbres domésticas como en las públicas fue admirable­mente compuesto y civil".

Cronología de hechos culturales y políticos ocurridos en vida de Dante

1265: Brunetto Latini, El libro del Te­soro.
1266: Carlos de Anjou, rey de Nápoles. Roger Bacon, Opus maius.
1267: Santo Tomás inicia la Suma teológica.
1270: Octava cruzada dirigida por San Luis; muerte de ést'e. Florece Jacopo-ne da Todi
1271: Marco Polo inicia su viaje a Oriente.
1274: Concilio de Lyon; efímera unión de las Iglesias de Oriente y Occidente. 1275: Segunda parte del Román de la Rose, de Jean de Meung. Adam de la Halle, El juego de la enramada.
1277: Tempier, obispó de París, con­dena las tesis averroísta y tomista.
1278: Construcción de la iglesia de Santa María la Nueva en Florencia.
1282: Andrónico II Paleólogo rompe la unión de las Iglesias cristianas. Vísperas sicilianas: expulsión de los franceses y establecimiento de loi aragoneses en Sicilia.
1284: Los pisanos son derrotados por los genoveses en la batalla de Melolia: comienza la decadencia del po­derío marítimo de Pisa.
1285: Felipe IV el Hermoso, rey de Francia.
1200: Juan Pisano: esculturas de la fachada de la catedral de Siena.
1291: Confederación de las comunida­des de la Suiza central. San Juan de Acre, última posesión de los cruza­dos en Siria, cae en manos de los mamelucos. Primeras misiones fran­ciscanas en la India.
1294: Bonifacio VIII papa.
1896: Separación de los reinos de Nápoles y Sicilia. Comienza el conflic­to de Felipe el Hermoso con la Iglesia. Arnolfo di Cambio inicia la construc­ción de la catedral de Santa María de las Flores en Florencia.
1298: Marco Polo dicta la crónica de sus viajes (II Milione).
1301: Bula Ausculta fili contra Feli­pe IV.
1302: Felipe IV consulta en París a los representantes del reino para es­tablecer su política frente al papado.
1303: Prisión de Bonifacio VIII en Agnani. Muerte de éste.
1304: Giotto: frescos de la Capilla de los Scrovegni (Padua). 1309: Los papas en Aviñón.
1310: Enrique VII de Luxemburgo en Italia. Construcción del palacio de los Dux en Venecia.
1311: Duccio da Buoninsegna: La ma­jestad (Catedral de Siena).
1312: Enrique VII coronado empera­dor en Roma. El Concilio de Vienne suprime la Orden de los Templarios.
1313: Muerte de Enrique VII. –
1314: Muerte de Felipe el Hermoso y de Clemente V.
1315: Hambre y epidemias en toda Europa Simone Martini: Majestad (Sala del Consejo de Siena).
 1316: Se inicia la construcción del palacio de los papas en Aviñón.
1321: Giotto concluye los frescos de Santa Croce (Florencia).

Un rasgo de la personalidad de Dante
A modo de ejemplo de la altivez y dignidad del autor de la Comedia, se ofrece la traducción de una de sus epístolas latinas, en la que el poeta rechaza un ignominioso ofrecimiento de repatriación:
"Por vuestras cartas, acogidas con de­bido respeto y cariño, he compren­dido con ánimo agradecido y diligen­te consideración hasta qué punto os preocupa mi regreso; por ello os quedo muy fuertemente obligado, y más aún porque es raro que los pros­criptos hallen amigos. He aquí, pues, mi respuesta al contenido de aque­llas; y, lejos de lo que quisiera la cobardía de muchos, os ruego afec­tuosamente que, antes de juzgar, que­ráis considerarla con maduro consejo. Según vuestras cartas, las de mi so­brino y de otros muchos amigos, esto se me informa acerca de la delibe­ración recientemente tomada en Flo­rencia sobre la absolución de los desterrados: que si quisiera pagar cierta multa y sufrir la vergüenza de la oblación, podría ser absuelto y re­gresar en seguida. En lo cual, oh padre, dos cosas son bastante dignas de risa y mal ponderadas, digo mal ponderadas por quien manifestó tales condiciones, ya que vuestras cartas, concebidas con mayor discreción y madurez, nada de ello contenían. ¿Es pues ésta la manera gloriosa con que Dante Alighieri es llamado a la patria, después de sufrir un exilio de casi tres lustros? ¿Es que tal vez lo mereció así una inocencia manifiesta a cualquiera? ¿El sudor y los traba­jos de continuos estudios? ¡Lejos de un hombre amigo de la filosofía se­mejante bajeza de corazón, por la cual él, como un Ciólo cualquiera [malhechor indultado en 1295] y otros infames, debería soportar cual delin­cuente la oblación de sí mismo! ¡Lejos de un hombre que predica justicia y ha sufrido injuria el pagar tributo a sus ofensores, como si fueran sus be­nefactores!
No es éste, padre mío, el camino que ha de volverme a la patria; pero sí otro, por vosotros o más adelante por otros, será hallado que no vitupere la fama y el honor de Dante, ese to­maré con paso ligero. Pero, si por nin­guno como ése se entra en Florencia, en Florencia jamás entraré. ¿Y qué? ¿No veré acaso la luz del sol y de los astros desde cualquier parte? ¿No podré acaso, bajo cualquier penali­dad, meditar dulcísima verdades, si antes no me torno ruin, y más aún ignominioso frente al pueblo y a la comuna de Florencia? Y, ciertamente, no habrá de faltarme el pan."
Fuente
El informe para este fascículo de CEAL, Capítulo Universal- La Historia de la Literatura Mundial Nº 8 /101,  ha sido preparado y escrito por el profesor Sergio T. F. Giusti. La redacción final estuvo a cargo del departamento "Capítulo Universal" del Cen­tro Editor de América Latina. El profesor Jaime Rest realizó la supervisión técnica. Buenos Aires, 1970.

BIBLIOGRAFÍA
Estudios críticos Sobre la Vida nueva:
Biondolillo, P., Il problema critico della Vita nuova,- Palermo, 1932; Cossio, A., Sulla Vita nuova, Florencia, 1908, Ma­ngo, A., Mistica e scienza nella Vita nuova, Padua, 1914; Norton, C. E., The "New Life" of Dante, Cambridge, 1859; Schiaffini, A,, Tradizione e poesia nella prosa d'arte italiana, Genova, 1943; Shaw, J. E., Essays on the Vita nuova, Princeton, 1929.
Sobre las Rimas:
Barbi, M., Studi sul Canzoniere di Dan­te, Florencia, 1925; Momigliano, A., "La prima delle canzoni pietrose", en Bu-lletino della Società Dantesca Italiana, XV, 1908; Sapegno, N., "Le rime di Dan­te", en La Cultura, oct. de 1930; Zonta, G., "La lirica di Dante", en Giornale Storico della Letteratura Italiana, su-plem. 19-21, 1922,
Sobre el Convivio:
Flamini, F., en Lectura Dantis, Le ope­re minori di Dante Alighieri, Florencia, 1906; Pellegrini, F., en el volumen mis­celáneo, Dante: la vita e le opere, le grandi città dantesche, Dante e l'Euro­pa, Milán, 1921.
Sobre De vulgari eloquentia:
Casella, M., Il volgare illustre di Dante, Florencia, 1925; Monteleone, G., Disser­tazioni sul De vulgari eloquentia, Ña­póles, 1902.
Sobre De Monarchia:
Battaglia, F., Impero, chiesa e stati particolari nel pensiero di Dante, Bolo­nia, 1944; De Lagarde, G., La naissance de l'esprit laique au declin du moyen age, París, 1948; Ercole, F., Il pensiero politico di Dante, Milán, 1927-29; Nardi, B., Saggi di filosofia dantesca, Milán, 1930; Solmi, A., Il pensiero politico di Dante, Florencia, 1921.
Sobre las Epístolas:
Novati, F., en Lectura Dantis, Le op. min., cit.; Torraca, F., en Studi dantes­chi, Ñapóles, 1912 y en Nuovi studi danteschi, Ñapóles, 1921.

Sobre la Divina Comedia:
Cernili, E., Il "Libro della Scala" e la questione delle fonti arabo-spagnole della Divina Commedia, Ciudad del Va­ticano, 1949; de Sanctis, Francesco, Grandes figuras de la Divina Comedia, Buenos Aires, Emecé; D'Ovidio, F., Studi sulla Divina Commedia, Palermo. 1901; Ferreti, G., / due tempi della composizione della Divina Commedia, Bari, 1935; Nardi, B., Dante e la cultura medievale, Bari, 1942; Parodi, E. G., Storia e poesia nella Divina Commedia, Ñapóles, 1920; Pezard, A., Dante sous la pluie de feu, Paris, 1950; Renucci, P., Dante disiple et juge du monde gre­co-latin, Paris, 1954; Vossler, K., La Divina Commedia nella sua genesi, Bari, 1927.

Estudios sobre la vida, obra y tiempos de Dante en general:
Boccaccio, G., La vida de Dante, Bue­nos Aires, Argos, 1947; de Sanctis, F., Historia de la literatura italiana, Bue­nos Aires, Americalee; Croce, B., La poesia di Dante, Bari, 1921; Gentile, G., "La filosofia di Dante", en Dante e Manzoni, Florencia, 1923; Toynbee, P.s Dante Alighieri, Londres, 1900; Zinga-relli, N., La vita, i tempi e le opere di Dante, Milán, 1931.

Ediciones
Existe una infinidad de ediciones de las obras de Dante en su idioma origi­nal, pero la mejor y más segura es aquella de la "Società Dantesca Italia­na", Le opere di Dante, texto crítico al cuidado de M. Barbi, E. G. Parodi, F. Pellegrini, E. Pistelli, P. Rajna, E. Ros-tagno y G. Vandelli, Florencia, 1921. Entre las ediciones en español pueden consultarse las siguientes: La Divina Comedia, México, Ateneo; id., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos; id., traducción de B. Mitre revisada por G. Marone, Buenos Aires, Estrada; La Di­vina Comedia y Vida nueva, Madrid, Aguilar; El Convivio, Madrid, Espasa-Calpe; Tratado de la Monarquía, Ma­drid, Instituto de Estudios Políticos.


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