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1 de mayo de 2010

Análisis de Fire and Ice de Menéndez Leal


Análisis Fire and Ice de ÁLVARO MENÉNDEZ LEAL[1931-2000]

Desde el estreno de las piezas de Samuel Beckett (1906) y de Eugène Ionesco (1912) en la década del 50 se ha hablado mucho del teatro del absurdo. En Hipanoamérica ya hay bastantes cuentistas que comparten la misma actitud filosófica y artística para justificar el empleo del término “cuento del absurdo”. Aunque la mayor parte de los afiliados a esta tendencia no pertenecen a las nuevas promociones —Julio Cortázar (1914), Juan José Arreola (1918), Virgilio Piñera (1912), Augusto Monterroso (1921)— sus obras absurdistas se publicaron tanto en la década de los 50 como en la de los 60: Historias de cronopios y de famas (1962); Confabulario (1952), Confabulado total (1941-1961) (1962); Cuentos fríos (1956), Cuentos (1964); Obras completas y otros cuentos (1960), La oveja negra y demás fábulas (1970).
Menéndez Leal (1931) comparte con sus contemporáneos neorrealistas el concepto del arte comprometido pero su visión del mundo coincide con la de los maestros absurdistas. Cuando firma su nombre Menén Desleal, no se trata exclusivamente de un juego de silabificación sino de las diferencias imperceptibles que a veces existen entre el bien y el mal, la lealtad y la deslealtad, en un mundo donde los valores tradicionales ya no cuentan. En el minicuento “El hacedor de lluvia” —“En cierto pueblo había un hombre que hacía llover a voluntad. Un día, borracho, desató una tormenta y murió ahogado.”— la primera reacción del lector es la risa pero unos momentos de reflexión revelan el intento del autor de captar el suicidio actual de la raza humana, igual que Arreola en “Topos”.
Si en el plano realista “Fire and Ice” narra el choque de un avión en la cordillera andina, en un plano más profundo simboliza la destrucción de la sociedad tecnológica por haber cometido el pecado capital de considerarse superior a la obra de Dios: “subir subir subir como un endemoniado la Cordillera queda abajo —pequeña— de juguete”.
Esta interpretación concuerda no sólo con los versos de “Fire and Ice” sino también con la filosofía de Robert Frost en general.
Para despistar al lector desprevenido, el autor absurdista emplea un lenguaje muy sencillo y un tono antidramático en la descripción de los detalles más horripilantes: el niño aplastado que sangra, la señora del sombrero extravagante que se quema, el argentino a quien se le ha saltado un ojo. En efecto, la repetición de la frase “no tiene importancia” con todas sus variantes es la manera absurdista de realzar la importancia del relato.Esta contradicción es una de las muchas del cuento que en su conjunto logran producir cierto ambiente fantástico. Los pasajeros mueren carbonizados... en medio de la nieve (“Fire and Ice”).

El narrador no puede sentir lástima por el niño aplastado. Nadie grita. La muerte del narrador debe ser casi instantánea y sin embargo, hay tiempo para los recuerdos del colegio y de sus días en Santiago, y el ritmo a veces llega a ser lento.
Otros elementos que contribuyen a lo fantástico son: la crueldad grotesca del ojo que “le cuelga lejos a varios kilómetros de su voluntad”; la casualidad humorística de que todas las mujeres perdieron los zapatos; los juegos de puntuación en la tradición de e. e. cummings. El empleo de los paréntesis sugiere visualmente la muerte de los pasajeros (el cadáver encerrado en el ataúd); los juegos tipográficos con la palabra “ojo” intensifican la condición del argentino; los paréntesis y las líneas diagonales hacen pensar en el movimiento de las llamas; los puntos entre las letras de “u.n.o.s. a.s.i.e.n.t.o.s” representan la separación bien ordenada pero fría de los seres humanos; la prolongación del subrayado delante de “lombriz” da la idea de cómo repta; el desprendimiento del ala se capta con la combinación de subrayados, un abre-paréntesis y una línea diagonal.

A pesar de los rasgos absurdistas, este cuento se distingue de sus congéneres por cierto fondo realista que proviene, si se me perdona la incursión en la crítica biográfica, de una experiencia del propio autor: en 1959 se estrelló en un jet comercial en el Paraguay.

SI NECESITAS DESCARGAR EL CUENTO PULSA AQUÍ:Biblioteca FIRE AND ICE de ÁLVARO MENÉNDEZ LEAL (1)

BIOGRAFÍA DE ÁLVARO MENÉNDEZ LEAL
Salvadoreño. Nació en Santa Ana. Exiliado por sus ideas políticas, estudió y ejerció el periodismo en México. Al volver a su país enseñó sociología en la Universidad de El Salvador entre 1961 y 1966, y publicó su libro de sociología urbana Ciudad, casa de todos en 1968. Entre 1970 y 1975 enseñó cursos universitarios de literatura y civilización latinoamericana en Konstanz, Alemania; Irvine, California; St. Etienne, Francia; y Argel, Argelia. Volvió otra vez a El Salvador en 1978 para dirigir el Teatro Nacional y entre 1980 y 1984 fue Director General de Cultura y Comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores. Estrenó literariamente en 1962 con Cuentos breves y maravillosos. La segunda colección, Una cuerda de nylon y oro (1969), incluye entre otros cuentos “Fire and Ice” (escrito en 1965) y trece minicuentos. Otras colecciones son Revolución en el país que edificó un castillo de hadas (1971), La ilustre familia androide (1972), Hacer el amor en el refugio atómico (1972) y Los vicios de papá (1978). Como dramaturgo, ha estrenado y publicado El circo y otras piezas falsas (1966) y la pieza beckettiana Luz negra (1967). Suele firmar sus libros Álvaro Menén Desleal.

Fuente: SEYMOUR MENTON
El Cuento Hispanoamericano
ANTOLOGÍA CRÍTICO-HISTÓRICA
COLECCIÓN POPULARFONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO-1992

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