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23 de julio de 2016

LA LITERATURA MEDIEVAL ESPAÑOLA

LA LITERATURA MEDIEVAL ESPAÑOLA
Períodos
Puesto que el siglo XV constituye la transición al Renacimiento, limi­tamos el estudio de la Edad Media al intervalo comprendido entre principios del siglo x y finales del siglo XIV.
Cronológicamente, los principales hechos literarios de la época me­dieval fueron estos:
 Siglo X: Aparición de las jarchas, que testimonian la existencia de una lírica popular transmitida oralmente.
Siglo XII. Aparición del mester de juglaría, movimiento al que se deben los primeros poemas épicos escritos que se han conservado. Probablemente existiera desde siglos anteriores una tradición épica oral que hoy desconocemos. También de este siglo es el único frag­mento de teatro anterior al siglo XV que conservamos: el Auto de los Reyes Magos.
Siglo XIII : Aparición del mester de clerecía y de la prosa cientí­fica y doctrinal (destinada a la educación).
Siglo XIV: Desarrollo del mester de clerecía y aparición de la prosa de ficción.


El mester de juglaría
Dentro de la literatura medieval en verso suelen diferenciarse dos corrientes distintas: el mester de juglaría y el mester de clerecía. La distinción entre ambas corrientes parte de los versos iniciales del Libro de Alexandre, obra del mester de clerecía:
Mester traygo fermoso, non es de joglaría; mester es sen pecado, ca es de clerecía. Fablar curso rimado por la cuaderna vía a sillabas cuntadas, ca es grant maestría.
La palabra mester deriva del latín ministerium y significa «oficio» o «profesión». Así pues, el mester de juglaría es el oficio o forma específica de componer de los juglares.
Los rasgos característicos de las obras que componen el mester de juglaría son éstos:
Las obras tienen carácter anónimo porque su elaboración es co­lectiva. Cualquier juglar puede añadir, quitar o cambiar episodios.
En ellas se utiliza una métrica irregular con tendencia a los ver­sos que oscilan entre trece y dieciséis sílabas. Estos versos se agru­pan en series monorrimas asonantadas.
Tratan asuntos heroicos basados en hechos históricos.
Se destinan a la recitación pública, no a la lectura individual.
Su lenguaje ofrece fórmulas típicas de la expresión oral, como pueden ser las llamadas al público para hacerle participar en la na­rración.
La manifestación más importante del mester de juglaría son los can­tares de gesta.

El mester de clerecía
Denominamos mester de clerecía al oficio o forma de escribir de los clérigos. Las principales características de las obras que componen el mester de clerecía son:
En ellas se utiliza principalmente la cuaderna vía, estrofa de cua­tro versos monorrimos de catorce sílabas (versos alejandrinos). Aunque en una obra de clerecía se empleen otras estrofas, el rasgo que define a esa obra como perteneciente al mester de clerecía es el uso de la cuaderna vía.
No tratan asuntos heroicos, sino temas religiosos, ascéticos, di­dácticos, amorosos y legendarios. Sólo el Poema de Fernán Gon­zález trata un asunto épico: la independencia de Castilla.
Su finalidad suele ser didáctica: dar a conocer al pueblo asuntos que le sirvan de ejemplo.
El autor toma siempre como base para su escrito una obra anti­gua -preferentemente la Biblia u obras de autores latinos-, la cual cita con frecuencia como argumento de autoridad.
Los autores utilizan un lenguaje claro y asequible para el público al que se dirigen, pero a la vez tienen cierta conciencia artística e introducen nuevas palabras y cultismos.
El mester de juglaría y el mester de clerecía no deben ser conside­rados como movimientos contrapuestos. Los clérigos toman de los juglares multitud de fórmulas para atraer al público y, además, am­bos movimientos conviven durante bastante tiempo.


Principales aportaciones del mester de clerecía
En el siglo XIII destacan la obra de Gonzalo de Berceo, el primer poeta castellano de nombre conocido, y dos poemas extensos anóni­mos: el Libro de Apolonio y el Libro de Alexandre.
'Gonzalo de Berceo se preocupa por dotar a la religión de huma­nidad y de prestigio poético y legendario. Entre sus obras destacan los Milagros de Nuestra Señora y sus tres vidas de santos: la Vida de Santo Domingo de Silos, la Vida de San Millán de la Cogolla y la Vida de Santa Oria.
El Libro de Apolonio es una novela en verso llena de aventuras. La juglaresa Tarsiana, hija del rey de Tiro, es un delicioso perso­naje que Cervantes tomó como modelo para su novela ejemplar La gitanilla.
El Libro de Alexandre trata de la vida y muerte de Alejandro Magno. Es la obra más extensa del mester de clerecía.
El mester de clerecía culminará en el siglo xiv con la obra del Arci­preste de Hita y con el Rimado de Palacio del canciller López de Ayala. En esta última obra destaca la sátira contra la Iglesia y la no­bleza.

El castellano medieval hasta Alfonso X
El romance castellano medieval era una lengua en período de for­mación y muy propensa a los cambios. Por eso mostraba numerosas vacilaciones tanto fonéticas como gráficas, gramaticales o léxicas.
En el nivel fonético se dudaba entre las soluciones que habrían de triunfar. Así, por ejemplo, se vacilaba en el timbre de las vocales, y en un mismo texto podemos encontrar dos soluciones distintas:
cuorpos / cuerpos                                dizir / decir
También se vacilaba entre la pérdida o conservación de la -e final:
señore / señor                                       noche / noch
Igualmente se dudaba en la solución de los grupos consonánticos formados por desaparición de alguna vocal:
omne / home / hombre        cobdo / coudo / codo
La escritura era muy vacilante y no se conseguía representar con exactitud los sonidos, especialmente hasta Alfonso X. Así, para re­presentar el sonido [ñ] se utilizaba multitud de grafías:
ni / nn/ gn/ng/ ngn / nig
En el nivel gramatical se producían diversos fenómenos:
Los pronombres personales y otras partículas se unían entre sí, formando conglomerados. Así, se escribía nimio por ni me lo.
Algunos verbos mostraban formas dobles en el pretérito perfecto simple (pretérito indefinido) y en el participio:
cinxe / ceñí                                            veído / visto
El verbo ser se empleaba como auxiliar en los verbos intransiti­vos o reflexivos: Una estrella es nacida. En los demás casos se uti­lizaba como auxiliar el verbo haber.
Existía una notable escasez de conjunciones, en especial hasta Alfonso X. Por eso, en la sintaxis medieval predominaba la yux­taposición y la coordinación con et.
En el nivel léxico se registraban numerosos sinónimos perfectos procedentes de distinto origen:
salir / exir                                             cabeqa / tiesta

El castellano medieval a partir de Alfonso X
Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León entre 1252 y 1284, tuvo una intervención decisiva en la fijación de los usos del castellano. Si­guiendo la política que había iniciado el rey Fernando III, Alfonso X declaró el castellano lengua oficial de Castilla y, a la vez, se preocupó por crear un sistema gráfico que acabara con la vacilación en la representación de los sonidos, por formar nuevas palabras para designar conceptos abstractos y por habilitar nuevas conjunciones y nexos sintácticos que dieran mayor riqueza y variedad a la oración. Toda esta labor hace que Alfonso X esté considerado como el creador de la prosa romance castellana.

El lenguaje épico
El lenguaje épico era grandioso y escogido, según correspondía a los hechos narrados.
A través del Poema de mió Cid podemos obtener algunos rasgos pro píos del lenguaje épico, tales como:

Presencia del epíteto épico, que sirve para caracterizar rápida­mente a un personaje. Así, el Cid es «el que en buen hora ciñó es­pada» «el que en buen hora nació» y Martín Antolínez es «el húr­gales complido».
*Pr
Uso de fórmulas fijas. Así, se emplea «una hora pensó o comidió» por "pensó mucho tiempo".

Metáforas repetidas con un valor de trascendencia: «lidiar por ha­ber el pan» por "luchar para ganar el sustento".

Dentro de su primitivismo, el Poema incluye pinceladas de fino sentimentalismo, frente a la belleza de la naturaleza («Jxze el sol, ¡Dios, qué fermoso apuntaba!») o frente al dolor cruel de la separa­ción («Assís parten unos d'otros commo la uña de la carne»).
En enumeraciones, en lugar de la palabra mucho solía aparecer tanto:
Veriedes tantas langas premer e aícar,
tanta adágara foradar e passar,
tanta loriga falssar e desmanchar,
tantos pendones blancos salir vermejos de sangre....
(Poema de Mio Cid)

La lengua literaria del mester de clerecía
Los poetas del mester de clerecía son cultos y extraen sus asuntos no de la tradición oral, sino de los libros. Como los asuntos cantados es­tán a veces demasiado alejados de la comprensión del auditorio, tie­nen que esforzarse en buscar un lenguaje sencillo, para que los te­mas puedan interesar. Así, hablando del fin del mundo, Berceo exclama: «non fincará conejo ni en cabo ni en mata».
Algunas características de estilo que comparten los autores del mes­ter de clerecía son las siguientes:

Presencia de cultismos de origen latino, que revelan la superior formación cultural de estos autores respecto de los autores del mes­ter de juglaría.

Empleo de vulgarismos y localismos, que responden a la intención didáctica que mueve a los clérigos.

Inclusión de abundantes diminutivos para expresar afectividad. Berceo, por ejemplo, presenta a Santa Oria como «serraniella» y a Santo Domingo como «pastorziello».

Uso de comparaciones y metáforas, escasas en la épica.

Utilización de fórmulas expresivas, que demuestran una fuerte participación emotiva. Así, para decir que algo no vale nada, los au­tores de clerecía recurren a fórmulas tales como «non lo precio un figo» o «non vale una nuez foradada».


ESQUEMA LITERARIO DE LA EDAD MEDIA-ESPAÑA: poesía, prosa, teatro,géneros, temas, rasgos formales, autores y obras.



Fuente: AA.VV: Literatura española; Ed.Santillana, Bs.As.,1992.


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