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20 de diciembre de 2016

Actividades y guía de lectura MARIANA PINEDA Romance popular en tres estampas de Federico García Lorca

Actividades y guía de lectura
MARIANA PINEDA
Romance popular en tres estampas
de Federico García Lorca

       Mariana Pineda está basada en un hecho histórico: su protagonista existió realmente y murió ajusticiada como heroína de la libertad, el 26 de mayo de 1831, en Granada. El mismo García Lorca relata en esta forma la génesis de su obra dramática: "Mariana Pineda fue una de las grandes emociones de mi infancia.
"Los niños de mi edad, y yo mismo, to­mados de la mano, en corros que se abrían y cerraban rítmicamente, cantábamos con un tono melancólico que a mí se me anto­jaba trágico:
¡Oh, qué día tan triste en Granada, que a las piedras hacía llorar, al ver que Mañanita se muere en cadalso, por no declarar!
"Un día llegué —continúa el autor— de la mano de mi madre a Granada: volvió a levantarse ante mí el romance popular, cantado también por niños que tenían las voces más graves y solemnes, más dramáticas aún, que aquellas que llenaran las calles de mi pequeño pueblo, y con el co­razón angustiado inquirí, pregunté, avizo­ré muchas cosas, y llegué a la conclusión de que Mariana Pineda era una mujer, una maravilla de mujer, y la razón de su existencia, el principal motor de ella, el amor y la libertad."
García Lorca vivía cerca de una plazue­la que lleva el nombre de Mariana Pineda, en cuyo centro se alza un modesto monu­mento a la heroína romántica, y, sin du­da, contempló más de una vez, en la an­tesala del salón de actos del Ayuntamiento de Granada, el cuadro histórico que repre­senta a Marianita rodeada de monjas, al salir de la prisión, camino del cadalso. Y probablemente había leído, para documen­tarse sobre el drama, las actas de su pro­ceso, que se conservan en la Cancillería de Granada. Pero el motor de inspiración principal fueron, sin duda, los romances populares que escuchó de niño en Fuente-vaqueros, en Valderrubio y luego en Gra­nada.

Actividades y guía de lectura
1-Determinar el tema de la obra, teniendo en cuenta para ello el entrañable amor que Mariana siente por don Pedro  y su identificación final con la libertad, en aras de la cual sacrifica su vida: observar que este ideal recién adquiere para la prota­gonista un peso definitivo cuando advierte que don Pedro la ama menos que a aquella, optando entonces por convertirse ella mis­ma en símbolo de ese preciado ideal y obtener así, por fin, el amor que anhela.
2-Analizar la estructura de la obra:
a)       Señalar desde dónde hasta dónde abarca cada uno de los tres tiempos habituales en toda pieza teatral tradicional: exposi­ción, nudo y desenlace. Indicar las características y funciones de cada una de estas tres partes.
b)       Indicar cómo es la acción que se desarro­lla en la obra: observar la constante acu­mulación de situaciones de gran tensión dramática que mantienen continuamente despierto el interés del público:
·               En el primer acto la sostenida inquietud de Mariana, la llegada de la carta de don Pedro y el envío de Fernando con el pasaporte son todos elementos que concitan una gran expectativa a causa del inminente peligro que corre don Pedro y que se presiente acecha tam­bién a Mariana.
·               En el segundo acto el apasionado diálo­go entre los protagonistas, la reunión de los conspiradores, la súbita llegada de Pedrosa y el diálogo decisivo que és­te sostiene con Mariana constituyen si­tuaciones con un excelente encadena­miento interno y de gran eficacia dra­mática.
·               En el tercer acto la inminencia del trá­gico desenlace de Mariana y las suce­sivas visitas de Alegrito, Pedrosa y Fernando, que llevan a la protagonista la decepción definitiva con respecto a su amado y la certeza de la muerte, gradúan la creciente intensidad de la tensión dramática hasta llegar a la cul­minación de la solemne escena final.
Analizar el ritmo de la pieza teniendo en cuenta el encadenamiento interno de las diversas situaciones que integran su trama, la paulatina intensificación de la tensión dramática, la precipitación, a par­tir del segundo acto, de los acontecimien­tos y la deliberada intercalación de inter­medios líricos en momentos en que se ha­ce necesaria una distensión dramática para no acentuar en exceso el tono patético de la obra.
 Analizar los intermedios líricos que se intercalan en la pieza, tales como la introducción al romance popular sobre Ma­riana Pineda, con la cual se abre y cierra la obra, el romance del Duque de Lucena, que cantan los niños y Clávela en el se­gundo acto, el romance del General Torrijos, la Canción del Contrabandista, que en­tona Mariana mientras sube Pedrosa, para disimular su terror. Señalar en cada caso si es oportuna o no la intercalación de los fragmentos líricos y su función en la economía total de la obra, teniendo en cuenta que en algunos casos aligeran, con su lenguaje de imágenes poéticas y de metáforas de gran valor expresivo, la mo­notonía del relato de hechos que deben ser comunicados al espectador pero que no ocurren ante su vista, y en otros dis­tienden momentáneamente la tensión dra­mática creada por los sucesos que se de­sarrollan en escena.


Observar que toda la obra está escrita en verso, con combinación de diversos ti­pos de metros.
- Analizar el valor simbólico de los colores que aparecen usados con frecuencia en la pieza, tales como el rojo de los hilos con que Mariana borda la bandera de la libertad, asociado con herida, sangre, muerte y también con la intensidad de la VI. 

Análisis de los personajes.
1) Mariana Pineda
Indicar si la Mariana Pineda de la pieza de García Lorca es esencialmente una he­roína política, cuya lucha e inmolación final están constantemente animadas por el ideal cívico de la libertad o si, por el contrario, es sobre todo una mujer ena­morada.
Señalar cuáles son sus rasgos psicoló­gicos y el tipo de personalidad que confi­guran. De acuerdo con esto y con la actitud que adopta frente a la situación límite a que se ve enfrentada, determinar su grado de realización y su dimensión como per­sonaje dramático.
Observar que Mariana, traída y llevada por las intrigas políticas de don Pedro y por la maligna pasión de Pedrosa, es una figura dominada por la soledad, una sole­dad angustiante y definitiva que la desta­ca del resto de los personajes, convirtién­dola en símbolo de la lealtad y el sacrificio. Otro de sus rasgos dominantes es la pro­funda femineidad que emana de cada uno de sus gestos y acciones. Comparar su dimensión dramática y humana y el peso de su constante presencia en escena con el del resto de los personajes que apare­cen en la pieza.
Personajes femeninos que acompañan a Mariana
Isabel la Clávela, doña Angustias, Am­paro y Lucía, Sor Carmen, las novicias y las monjas, son personajes apenas esboza­dos, que no cumplen función dramática alguna, pues nada esencial agregan al dra­ma de la protagonista. Son, más bien, una especie de telón de fondo destinado a real­zar su figura, ya sea a través de interme­dios líricos (como en el caso de Amparo y Lucía), ya a través de diálogos laterales que comentan y explican la situación de Mariana (Isabel, doña Angustias, las no­vicias) .
Analizar cada uno de estos personajes, teniendo en cuenta lo expuesto en el pá­rrafo anterior.
Personajes masculinos
Señalar los caracteres en común que presentan don Pedro de Sotomayor, los conspiradores y el mismo Pedrosa, como figuras que precipitan, en una u otra for­ma, el drama de Mariana.
Analizar sus caracteres y actitudes. Ob­servar su dimensión humana y dramática en comparación con la de Mariana.
Indicar los rasgos de Fernando como antagonista y contrapartida del resto de los personajes masculinos y como única figura de varón que se inscribe en el mis­mo ámbito espiritual de integridad, cons­tancia, amor inquebrantable y capacidad de entrega y sacrificio, que es propio de la protagonista.
Actividades de escritura

Elaborar un retrato de Ro­sita o de Mariana Pineda, a elección,  tomando como guía las siguientes pautas:
Observar, a través de los elementos que proporciona el texto (diálogos, monó­logos y acotaciones del autor), las actitu­des, reacciones, gestos, atuendos y rasgos del personaje elegido.
Seleccionar, entre todos los elementos observados, aquellos que el alumno considere más importantes y definitorios a los efectos de bosquejar el retrato.
Imaginar los rasgos físicos del per­sonaje, puesto que no aparecen señalados en el texto.
 Componer el retrato empleando las siguientes pautas formales:
·               Recursos expresivos: imágenes sensoria­les y anímicas, metáforas, comparacio­nes, personificación, adjetivación, etcé­tera.
·               Recordar que no existe un orden fi­jo en la presentación de los diversos elementos que configuran un retrato.
·               Presentar al personaje en movimiento, a través de alguna acción, gesto o ac­titud que contribuya a definirlo de ma­nera más vital y dinámica.






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