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9 de enero de 2017

La narración literaria

La narración literaria:
Historia y discurso; los núcleos; la secuencia narrativa; la estructura narrativa; las catálisis; indicios e informantes.
Una narración es el relato de una historia construida a partir de acciones que reali­zan algunos personajes o que les sucede a ellos, en determinado lugar y tiempo. Las historias son contadas por una voz ficcional o narrador y van dirigidas a un oyente o lector también ficcional. El narrador puede ser tanto un personaje o va­rios, incluidos en el relato, como puede estar fuera de los hechos que se narran.
Las narraciones literarias son textos ficcionales. Es decir, en estas narraciones se construye una realidad o mundo, que es el resultado de la imaginación de un autor. Existen diversos géneros dentro de la narración literaria, los más difundidos son el cuento y la novela; otros son  el mito, la leyenda, la fábula y otros.
Cuando se lee una novela o un cuento no es pertinente que el lector se cues­tione acerca de si los hechos que allí se narran son verdaderos o no, o si ocurrieron en el mundo real. Lo que efectivamente importa es que ese mundo representado sea verosímil. El verosímil es la lógica interna que debe tener todo texto literario para que el mundo representado resulte convincente y creíble para el lector.
Tanto el cuento como la novela tienen trama narrativa e intención estética, es decir que no se proponen informar ni explicar un hecho, sino generar en el lector una emoción estética que, en cierto modo, provoque una transformación en él.

Historia y discurso
(Para ejemplificar lo que se expone a continuación, se utilizará el cuento La noche boca arriba de Julio de Cortázar).
En toda narración literaria hay que diferenciar los hechos que se cuentan, la histo­ria, del modo como se la cuenta, el discurso-.
En un relato la historia se relaciona con el contenido. Son las accio­nes realizadas o padecidas por ciertos personajes y que están rela­cionadas entre sí de forma causal y cronológica a partir de un conflicto. Se corresponde con la síntesis argumental de un texto. Por ejemplo, en el cuento de Cortázar la historia se relaciona con la persecución del moteca de parte de los aztecas, el sueño de otro mundo y el sacrificio del final.
 El discurso se refiere a cómo esos acontecimientos son contados, es decir, es la narración misma de esos hechos junto con los ele­mentos que intervienen en el acto comunicativo de narrar. La serie de acontecimientos narrados en un relato puede variar a partir de quien los narre según las distintas perspectivas, la personalidad, los intereses y la participación en los hechos, o no. Esto llevará a que el relato de cada narrador presente variaciones. Los recursos re­tóricos y el manejo del tiempo también forman parte del discurso.
Los núcleos
Los núcleos narrativos se relacionan con el plano de la historia. Son las acciones principales que organizan toda narración y sin las cuales no existiría el relato. Entre ellas se establece una relación lógica de causa y consecuencia y cronológica. Es de­cir, la acción que ocurre primero determina la acción siguiente ya que los hechos es­tán encadenados con un criterio lógico y temporal: una acción es la causa de la que sigue. De esta manera, por ejemplo, en el cuento  de Cortázar el accidente del motociclista es la causa de que lo trasladen al hospital, y estos acontecimientos se vinculan con el clima de muerte que se presentará hacia el final del relato.
Estos núcleos o verdaderos nudos del relato son los que determinan que la his­toria avance. En general se los identifica con sustantivos abstractos y suelen enca­denarse de manera lineal siguiendo la estructura narrativa: situación inicial, conflicto, resolución y situación final.
Para realizar la síntesis argumental de un relato se seleccionan las acciones más importantes o núcleos, ya que ellos dan cuenta del contenido básico de la his­toria y no pueden suprimirse.

La secuencia narrativa
Las acciones principales o núcleos narrativos encadenados en esta relación lógica de causa y consecuencia forman una secuencia narrativa.
La secuencia narrativa está conformada por los núcleos narrativos que, a su vez, incluyen acciones menores, como por ejemplo, en el cuento de Cortázar , el núcleo na­rrativo “Accidente del motociclista “engloba y sintetiza acciones menores, como "su involuntario relajamiento le impidió prevenir el accidente, vio que la mujer parada en la esquina se lanzaba a la calzada a pesar de las luces verdes, frenó con el pie y con la mano, desviándose a la izquierda, oyó el grito de la mujer y junto con el choque perdió la visión, fue como dormirse de golpe, volvió bruscamente del des­mayo, cuatro o cinco hombres jóvenes lo estaban sacando de debajo de la moto, sentía gusto a sal y sangre, le dolía una rodilla y cuando lo alzaron gritó, porque no podía soportar la presión en el brazo derecho", entre varias acciones más.
Además, el cuento "La noche boca arriba" presenta una situación particular respecto a cómo es planteada la historia ya que los hechos que le suceden al prin­cipio al protagonista luego son interpretados de manera diferente. En un comien­zo el protagonista es el motociclista que tiene un accidente y sueña con la selva y el moteca, sin embargo hacia el final del cuento, el protagonista ya no es el moto­ciclista sino el moteca, quien obliga al lector a reordenar los hechos ocurridos de una manera drásticamente diferente a como se habían presentado en un comien­zo. El lector, junto al protagonista, descubre cuál es la "verdadera realidad" y cuál es el sueño. Este reordenamiento de las acciones hay que tenerlo muy en cuenta en el momento de realizar la secuencia narrativa.
La estructura narrativa
                      Todas las narraciones literarias presentan una estructura común, la estructura na­rrativa y se construyen alrededor de un conflicto. La secuencia de acciones más general o abarcadura se corresponde con tres momentos: situación inicial, conflic­to y resolución, desenlace o situación final.
La situación inicial suele estar ubicada al principio de una narración. Consiste en la presentación de ciertos personajes ubicados en un tiempo y lugar determi­nados. Estos elementos suelen presentarse en una situación de equilibrio. A medi­da que avanza la narración ese estado de equilibrio se rompe por algo que afecta y altera el orden establecido: el conflicto narrativo. A partir de esta aparición se desarrolla la acción hasta que el conflicto o problema tenga una resolución, ya sea positiva o negativa. Una vez resuelto el conflicto se vuelve a un nuevo estado de equilibrio o situación final.
Los conflictos narrativos se generan porque el protagonista desea algo, mate­rial o simbólico, que es importante o valioso para él. En su búsqueda por lograr ese objetivo se va a encontrar con personajes que colaboran con él y son sus ayudan­tes. Sin embargo, también se va a encontrar con otros personajes que no quieren que logre su meta porque tienen sus propios intereses y le ponen todo tipo de obstáculos, son los oponentes. Esa lucha de intereses provoca el surgimiento del conflicto narrativo, que se resolverá cuando el protagonista alcance o no lo que deseaba.
En muchos cuentos sucede que cuando se resuelve un conflicto se presenta uno nuevo, de modo que entre la situación inicial y la situación final, los protago­nistas deberán superar varios conflictos. Cada aparición y resolución de conflicto se denomina episodio.
Las catálisis
Son las acciones de relleno o menores, son descripciones, reflexiones, comentarios intercalados, que complementan las acciones principales. Constituyen los mo­mentos de descanso de la acción principal y cumplen una función importante en relación con el efecto estético del mensaje. Si una narración estuviera formada so­lo por núcleos narrativos, sería excesivamente esquemática y pobre. Se podría de­cir que las catálisis dan vida a las narraciones. Aparecen en un relato para describir o separar dos momentos clave de una historia.
Entre las catálisis no existe una relación de causa y efecto sino cronológica. Si en un relato se cambia el orden de las catálisis o si se reemplazan por otras, la lógi­ca de la historia se mantiene intacta.
En el cuento "La noche boca arriba", la parte en que el compañero de cuarto del motociclista dice "Es la fiebre -dijo el de la cama de al lado-A mí me pasaba igual cuando me operé del duodeno. Tome agua y va a ver que duerme bien. Al lado de la noche de donde volvía, la penumbra tibia de la sala le pareció deliciosa...", junto con toda la descripción de la sala del hospital que sigue tiene valor de catálisis porque su exclusión no modificaría la resolución del conflicto ni la situación final. Sin embargo, es importante como elemento retardador del desarrollo de la se­cuencia central (persecución y caída del moteca). Al mismo tiempo funciona como un claro contraste entre la paz y el refugio que siente el protagonista en el hospital y el peligro angustiante que siente en la selva. Esta catálisis plantea la tajante oposición que existe entre esos dos estados y anticipa el clima opresivo de lo que sucederá en el desenlace.
Las catálisis se relacionan con el plano de la historia y pueden suprimirse. En una síntesis argumental no se incluyen.

Indicios e informantes
Además de las relaciones de causa y efecto que se establecen entre los núcleos que conforman una narración, existen otros elementos que complementan esas acciones, otorgándole dimensión estética al relato porque sirven para desarrollar otros aspec­tos muy importantes del texto: ritmo narrativo, intriga y suspenso, entre otros.
Los indicios son palabras, construcciones o frases que pueden ser leídas como "pistas" a lo largo del relato. Permiten construir, por acumulación, hipótesis sobre el espacio y tiempo, el tipo de verosímil del mundo ficcional, el contexto cultural e ideológico de la acción y la caracterización de los personajes y del narrador.
Los informantes son datos "puros" que sirven para ubicar el relato en el espacio y el tiempo. Su significado es literal y explícito. Por ejemplo: "Durante la primavera de 1905, en Buenos Aires...".
En el cuento  de Cortázar se plantea un interesante juego de indicios e infor­mantes. Al principio del relato los datos que aparecen de la ciudad del accidente, lugar que le resulta cercano y familiar al lector, son indicios con cierta apariencia de infor­mantes. En cambio, la historia del moteca está plagada de datos precisos o informan­tes. Esta acumulación de indicios relacionados con un lugar y un tiempo afín al lector, una ciudad contemporánea, por un lado y la serie de informantes acerca del mundo del moteca, un universo más alejado de la realidad inmediata del lector, por otro, ofre­cen una pequeña trampa al lector. Es decir, el lector en una primera lectura reconoce esa ciudad como posible dentro de su realidad, sin embargo, hacia el final del cuento se produce cierto efecto de extrañamiento cuando, al releer esa presentación del co­mienzo, la ciudad parece desdibujarse ya que solo hay datos ambiguos sobre ninguna ciudad en particular.

 Fuente: Gracia Centrón y María Virginia de Haro: Las estéticas literarias: tradición e innovación; Ed Longseller, Bs.As., 2010.

























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