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19 de marzo de 2011

ANÁLISIS Y RESUMEN DE LA LLUVIA DE ARTURO USLAR PIETRI


ANÁLISIS Y RESUMEN DEL CUENTO LA LLUVIA DE ARTURO USLAR PIETRI

“La lluvia” luce el mismo brillo y exuberancia tropical que el cuento criollista “La mujer” de Juan Bosch, pero esto no le quita en absoluto su cualidad cosmopolita. El revestir de ambiente mágico un tema tradicionalmente criollista como la sequía lo coloca dentro del realismo mágico. Por intensa que sea la descripción de la sequía, la intención del autor no es lanzar una protesta social, sino convertir la sequía en un símbolo de la aridez de un matrimonio. La aparición misteriosa del niño alivia esa aridez a tal punto que cuando él desaparece, Jesuso y Usebia apenas se dan cuenta de que ha empezado a llover. Es decir, que un fenómeno de la naturaleza va cediendo su importancia a un valor humano, todo lo contrario de lo que ocurre en tantos cuentos criollistas.

El realismo mágico proviene tanto del niño Cacique como del estilo de todo el cuento. Aunque no hay nada extraordinario en el comportamiento del niño, su aparición y su desaparición repentinas junto con otros detalles hacen pensar en el espejismo. Además de su función simbólica, Cacique parece capaz de apagar el fuego de la sequía. Orinando, recita una historia infantil: “...y se rompió la represa... y ha venido la corriente...” Después Usebia lo manda a buscar agua (¿la hay?) en la quebrada. Lo identifica con el viejo perro desaparecido y el uso de las palabras “imagen” y “cuadro” en la frase siguiente también sirven para deshumanizarlo y convertirlo en una especie de duende: “...la luz situaba la imagen del muchacho dentro del cuadro familiar y pequeño del rancho”. Los mismos protagonistas entran a veces en este mundo mágico. Usebia dice que Jesuso “vive como si estuviera muerto”. Ella misma se mueve “mecánicamente en una imaginaria tarea”.

La mezcla de términos que intensifican y otros que alivian la sequía es verdaderamente ingeniosa. El autor maneja las palabras caloríferas con tanto talento que logra crear un cuadro digno de compararse con el de la “Rima del viejo marinero” de Coleridge: “as idle as a painted ship upon a painted ocean”. El contraste irónico de las palabras y frases líquidas hace sentir más la sequía lo mismo que el ambiente mágico: “árboles que sonaban a lluvia”, “eco húmedo”, “algo que fluía como la sangre de una vena rota”, “fuente que brotaba”, “ruidos como burbujas”, etcétera.

La abundancia de símiles, metáforas y frases que se introducen con “como si...” no sólo atestiguan la procedencia vanguardista del autor, sino que también refuerzan el ambiente mágico del cuento. Entre las imágenes novedosas, merecen destacarse: “sombra acuchillada de láminas claras”, “sombras de árboles” (las nubes) y “hojas vidriosas”.

Igual que en “¡Diles que no me maten”, “La lluvia” está estructurado sobre varios poliedros fragmentarios. Las descripciones alternan con los distintos diálogos y el punto de vista cambia entre el autor, Usebia y Jesuso.

Por medio de una técnica experimental, Uslar Pietri logra crear un cuadro inolvidable de una sequía latinoamericana en que los personajes llegan a humanizarse a pesar de su sufrimiento. Su propósito queda claro. Por mucho que le embrutezca el ambiente, el hombre tiene que conservar su dignidad humana.


FUENTE: SEYMOUR MENTON

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