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12 de diciembre de 2016

EL ROCK NACIONAL EN ARGENTINA

EL ROCK NACIONAL EN ARGENTINA
A mediados de la década de 1960 se inició el proceso de nacionaliza­ción del rock. La música para jóvenes, al estilo del Club del Clan, que im­ponían las grabadoras, comenzaba a transformarse. Los años de optimis­mo desarrollista daban paso a un período de mayor conflictividad y de radicalización política. Muchos músicos jóvenes reaccionaron fren­te a aquellos que consideraban a la música como mero objeto de consu­mo y adoptaron el rock como una expresión artística alternativa
Un grupo musical de Rosario, Los Gatos Salvajes —liderados por Litto Nebbia— grabó el primer long play de rock totalmente en castellano. En torno de clubes de barrio y bares fue surgiendo un nuevo movimien­to cultural popular, que con formas musicales del rock anglosajón , vestimentas y actitudes similares a las del movimiento hippie estadouniden­se comenzaba a gestar su propio recorrido. En los principales centros ur­banos fueron definiendo sus áreas de influencia. En Buenos Aires, el tra­yecto que unía La Cueva —pequeño reducto ubicado en Pueyrredón  y  Arenales, dedicado al jazz y copado luego por los nuevos rockeros— con el bar La Perla del Once fue el lugar de encuentro de jóvenes artistas de vida bohemia. Moris, Tanguito, Miguel Abuelo y muchos otros formaron parte de ese mítico núcleo fundacional de un movimiento que, al poco tiempo, se extendió hacia vastos sectores de la juventud.

Villa Gesell se convirtió en el lugar de veraneo preferido por muchos de ellos que llegaban con sus mochilas, haciendo dedo, como lo retrata­ra Almendra en la canción Rutas argentinas. La pequeña villa rionegrina de El Bolsón se transformó en el lugar soñado en el que familias y comu­nidades podían realizar la utopía hippie de paz y amor en armonía con la naturaleza y lejos de la "pálida ciudad donde no te llega el sol", de acuer­do con una canción de La Pesada del Rock.
Si bien la actitud de los rockeros fue de ruptura con la nueva ola, a la que consideraban la "música del sistema", sus letras no tenían intencio­nalidad política. En algunos, como es el caso del grupo Almendra, predo­minaban el lirismo y la búsqueda surrealista de Luis Alberto Spinetta: otros, como el cantante Moris o el grupo Manal, incursionaban en una te­mática urbana y de crítica social.
Sin embargo, al iniciarse la década de 1970, cuando el clima de lucha social y politización inundó el país, algunos músicos incorporaron en su repertorio temas con connotación política. Se comenzó a hablar de can­ciones testimoniales o de protesta. El dúo Pedro y Pablo —Miguel Cantilo y Jorge Durietz—, con la Marcha de la bronca; León Gieco, con la canción Hombres de hierro, referida al movimiento de protesta contra el gobierno de Onganía conocido como el mendozazo; Roque Narvaja, con su disco Octubre mes de cambios, expresaron el clima político y social de Argentina en aquellos años.

EL ROCK COMO ESPACIO DE IDENTIFICACIÓN PARA LOS JÓVENES

La música de rock se constituyó también en un factor de identificación para muchos jóvenes, en particular para los estu­diantes secundarios. Eran muy escasos los discos editados de músicos de rock extranjeros y apenas comenzaban a tener al­cances masivos los grupos locales, pero aún no constituían un negocio importante para las empresas grabadoras. Las radios no difundían ese tipo de música y el único programa de televisión dedicado al rock —lo emitía el Canal 11 de Buenos Aires— fue levantado luego de unas pocas emisiones, con el argumento de que "no era gente civilizada, dejaban todo el estudio hecho una mugre", según declaraciones de un ejecutivo del canal. La cir­culación de discos y casetes de mano en mano, la formación de innume­rables conjuntos de rock en colegios y barrios y los recitales fueron el ca­nal alternativo para la difusión de la nueva música entre los jóvenes. El festival B.A. Rock —su primera edición fue en 1970— celebrado en 1973 fue el evento musical masivo más importante de ese tiempo.
Un hecho artístico-político poco frecuente fue el Festival de la Victo­ria, un concierto de rock realizado el 31 de marzo de 1973 para celebrar el triunfo electoral del FREJULI. Una heterogénea concurrencia estima­da en 20 mil jóvenes, conformada por militantes de barrios y colegios que asistieron con sus banderas y por público típico de recitales, se reunió en la cancha de Argentinos Juniors, en el barrio porteño de Paternal. La mú­sica de Billy Bond y La Pesada del Rock se confundía con las consignas montoneras y la marcha peronista.
Pero no siempre la cultura del rock se relacionaba con la militancia po­lítica. En los colegios solían distinguirse los jóvenes que solamente se identificaban con el rock de los más comprometidos con la actividad po­lítica. El pacifismo y el apoliticismo de muchos rockeros marcaba dife­rencias con el discurso más duro y combativo de los militantes. Sin em­bargo, existía un tono de época que los reunía: la rebeldía, el deseo de cambio, la certeza de que un mundo mejor o una sociedad más justa es­taban al alcance de la mano.
El rock nacional no se abrió camino fácilmente en los medios de comunicación. En un principio, sus escasos difusores fueron algunas revistas underground, otras que lograron una buena distribución comercial, como la revista Pelo, o algún aislado programa radial, como el que conduela el periodista Miguel Grimberg en Radio Municipal. El nuevo movimiento se denominó música progresiva.
Fuente: 
M. E. Alonso y E. C. Vázquez
Historia: la Argentina contemporánea (1852-1999)
Ed.Aique, Bs.As; 2006


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