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19 de agosto de 2017

EL FORMALISMO RUSO EN EUROPA por Beatriz Sarlo

EL FORMALISMO RUSO  EN EUROPA por Beatriz Sarlo

Román Jakobson se radica en Che­coslovaquia entre 1920 y 1939. Su presencia en Praga se conjuga con la de otros lingüistas importantes que comparten la misma preocupación por elaborar una teoría del lenguaje y una teoría del discurso poético.
El Círculo Lingüístico de Praga fue fundado en 1926. En sus reuniones intervinieron lingüistas checos, B. Havránek, J. Mukarovski, B. Trnka y Vílem Mathesius, junto con otros espe­cialistas europeos: el alemán Karl Bühler y los franceses F. Vendryes, A. Martinet y E. Benveniste. Sin em­bargo el aporte más constante y sig­nificativo, que caracterizó las teori­zaciones del Círculo fue el de los lin­güistas rusos S. Karcevski, N. Trubets-koi y sobre todo Román Jakobson. El Círculo de Praga se reúne sin inte­rrupciones hasta 1939; por entonces la ocupación nazi redujo su actividad a la clandestinidad; poco después sus miembros emigran.
El carácter de las investigaciones y comunicaciones del Círculo es eminentemente lingüístico, pero no deja de lado la posibilidad de definir los discursos literarios y poéticos. Al respecto son importantes las tesis de 1929, publicadas en el pri­mer volumen de los Trabajos del Círculo Lingüístico de Praga. Su re­dacción, tal como lo atestigua Jakob­son, fue colectiva. Las conclusiones son clásicas dentro de los planteos de la lingüística del siglo XX. De las Tesis, que sucintamente de­sarrollan proposiciones fundamenta­les —el concepto de lengua como sis­tema funcional, el método sincrónico y el diacrónico, principios de fonolo­gía, cuestiones metodológicas de filo­logía eslava— nos interesa el punto 3, "Problemas de investigación en torno a las lenguas de diversas funciones", en especial las tesis sobre lengua lite­raria y lengua poética.
El Círculo comienza por afirmar que en la formación de las lenguas lite­rarias, las condiciones políticas, so­ciales y económicas son sólo factores externos-. Es decir, que pueden dar la clave de por qué una lengua literaria se ha formado en determinado mo­mento, pero no pueden dar cuenta de aquello que diferencia la lengua lite­raria de la lengua popular. A conti­nuación caracterizan las funciones pe­culiares de la lengua literaria: su intelectualización propia de un instru­mento que debe expresar complejas operaciones de pensamiento, su con­trol sobre los niveles emocionales, su utilización de mayor cantidad de elementos morfológicos y sintácticos. Importa más aún su caracterización de la lengua poética: "Los diferentes planos de la lengua poética (por ejem­plo, la fonología, la morfología, etc.) están tan estrechamente ligados en­tre sí que es imposible estudiar unos sin tener en cuenta los otros, como han hecho frecuentemente los histo­riadores de la literatura". Más adelan­te se afirma que la lengua poética se distingue por su "dirección intencio­nal hacia el signo mismo y no hacia el significado".
La conclusión de las Tesis es que debe estudiarse la lengua poética en sí misma: "El signo es un dominante en el sistema artístico, y cuando el historiador de la literatura toma co­mo objeto principal de estudio el significado y no el signo, es decir, cuando estudia la ideología de una obra literaria como una entidad inde­pendiente y autónoma, rompe la je­rarquía de los valores de la estruc­tura estudiada".
Es notable que, a medida que los for­malistas que permanecían en la Unión Soviética evolucionaban hacia posi­ciones de apertura de la literatura frente a las series de lo social y lo histórico, los lingüistas emigrados en Praga, en especial Jakobson, acen­tuaron el estatuto de una crítica rí­gidamente fundada en lo fonológico, lo morfológico y lo rítmico. La influencia del formalismo no se
detiene en el Círculo de Praga. Des­pués de treinta años su presencia es evidente en ciertos planteos y formalizaciones del estructuralismola nue­va retórica propuesta por Tzvetan Todorov y algunos modelos de análisis de A. J. Greimas—.
Paralelos al for­malismo y también posteriores a él, dos movimientos renovadores de la crítica y la teoría de la literatura se manifiestan en Estados Unidos y Europa: la estilística y el llamado New Criticism. Ambos coinciden con el formalismo en la ne­cesidad de practicar nuevas lecturas de la obra: lo que críticos norteame­ricanos e ingleses denominan closé-reading; coinciden también en el re­novado interés por la lengua poética y en la necesidad de estructurar un conjunto coherente de operaciones que posibilite su análisis. Sin embar­go, el formalismo ruso se diferencia de ellos por no proponer sólo una forma nueva de percepción estética, sino que afirma, para la crítica de literatura, la posibilidad de operar sobre el sistema de la obra, un nivel de abstracción inédito hasta 1920. La fecundidad y las limitaciones del mé­todo formalista, en todo caso, podrán valorarse a la luz de su inserción en una teoría de la literatura que sea capaz de englobar todos los proble­mas actuales de la investigación li­teraria.

NOTAS Y ARTÍCULOS COMPLEMENTARIOS

PARA UNA HISTORIA DEL FORMALISMO
Cronología: algunos trabajos de los formalistas rusos:
1919: "Opoiaz", Estudios sobre la teo­ría de la lengua poética.
1921: V. Shklovski, La literatura y el cine; J. Tiniánov, Dostoievski y Gógol.
1922: B. Eijenbaum, La melodía del verso lírico ruso.
1923: B. Eijenbaum, Ana Ajmátova; R. Jakobson, Sobre el verso checo.
1935: V. Shklovski, Teoría de la 'pro­sa; B. Tomashevski, Teoría de la li­teratura.
1927: R. Jakobson, La poesía rusa mo­derna.
1928: B. Eijenbaum, Tolstoi (vol. 1); V. Propp, Morfología del cuento; V. Shklovski, Materiales y estilo de Gue­rra y paz de Tolstoi.
1929: J. Tiniánov, Arcaizantes e inno­vadores; B. Tomashevski, Sobre
1931: B. Eijenbaum, Tolstoi (vol. 2).
1946: V. Propp, Raíces históricas del cuento fantástico.
1956: B. Tomashevski, Pushkin.
1960: B. Eijenbaum, Tolstoi (vol. 3); Estudios sobre Lérmontov.
1962: Jakobson y Lévi-Strauss, "Los gatos" de Baudelaire.

Los métodos formalistas
"El examen crítico de los métodos empleados por los formalistas exige la explicitación de algunas proposi­ciones fundamentales, sobrentendidas en sus trabajos. Estas proposiciones son admitidas a priori y su discusión no pertenece al dominio de los estu­dios literarios.
"La literatura es un sistema de sig­nos, un código, análogo a los otros sistemas significativos tales como la lengua articulada, las artes, las mito­logías, las representaciones oníricas. Pero el sistema de la literatura se distingue del de las otras artes por­que se construye mediante una estruc­tura, la lengua; es, por tanto, un sis­tema significativo de segundo grado, es decir, un sistema connotativo. Al mismo tiempo, la lengua, que presta su materia a las unidades del sistema literario, y que pertenece, según la ter­minología de Hjelmslev, al plano de la expresión, no pierde su significa­ción propia, su contenido. [...] Es preciso señalar que ambos sistemas, frecuentemente análogos, no son idén­ticos; además, la literatura utiliza có­digos sociales cuyo análisis no com­pete a un estudio literario. "Todo elemento presente en una obra entraña una significación que puede ser interpretada según el código lite­rario. Para Shklovski, «la obra está íntegramente construida. Toda su ma­teria está organizada». La organiza­ción se inmanente al sistema literario y nada dice respecto del referente. De esta forma Eijenbaum puede afirmar: «Ninguna frase de la obra literaria puede ser, en sí misma, expresión di­recta de los sentimientos personales del autor; es siempre construcción y juego»...
"El carácter sistemático de las rela­ciones entre los elementos proviene de la propia esencia del lenguaje. Esas relaciones constituyen el objeto de la investigación literaria. Tiniánov for­muló ciertos conceptos, fundamenta les en la lingüística estructural: «La obra es un sistema de factores corre­lativos. La correlación de cada factor con los otros representa su función del sistema no resulta de una cooperación igualitaria de todos los elementos, sino que supone el predominio de un grupo de elementos y la deformación de otros.» Una observación de Eijenbaum ejemplifica esto último cuando las descripciones son sustituidas por las intervenciones del autor es el diálogo el que manifiesta principalmente el argumento y el estilto. Aislar un elemento en el trascurso de análisis no es más que un proceso de trabajo, ya que su significación se encuentra en sus relaciones co los otros elementos."
Tzvetan Todorov, "La herencia metodológica del formalismo". En Las estructuras narrativas.


La crítica rusa: realismo y naturalismo
V. G. Bielinski (1810-1848) inaugura una nueva etapa en la crítica rusa, li­berándola del subjetivismo romántico y del academicismo. En sus artículos sobre Pushkin, Lérmontov, Gógol y el joven Dostoievski se inicia la crítica realista, preocupada por ciertos cri­terios de objetividad. Lukács lo defi­ne como el "fundador de la crítica, democrático-revolucionaria" en Rusia. Fueron sus continuadores y discípu­los, Nikolai Chernishevski y Dobroliúbov, quienes imprimieron a esta ten­dencia las posiciones más radicales del materialismo y el sociologismo, partiendo de la filosofía de Feuerbach y extendiéndola a la consideración de los fenómenos de la vida social. Los análisis de Chernishevski de algunos relatos de Turguéniev enfocan pro­blemas teóricos importantes que ha­cen a la consideración de la literatura dentro del contexto de la historia. Esta tendencia culmina con D. I. Pí­sarev, que representa el apogeo del utilitarismo: la literatura es concebi­da como un medio de definición polí­tica; se descarta toda consideración de la 'forma' que no estuviera refe­rida funcionalmente a la efectividad en la trasmisión del supuesto mensaje de la obra.
El "pisarevismo", como tendencia que da cuenta de la literatura en términos políticos, se convierte en rasgo predo­minante de la crítica hasta comien­zos del siglo XX. A ella se adscriben, con diferentes matices, escritores pro­fundamente interesados en la consi­deración ideológica de la literatura, como Mijailovski y Ivánov-Razúmnik, y también las historias de la litera­tura rusa de Skabichevski y A. M. Pypin.
La reacción más orgánica a las ten­dencias realistas de la crítica rusa, está representada en la obra de Potebnia (1835-91). El crítico simbolista afirmaba que "la poesía y la prosa son fenómenos lingüísticos" y subra­yaba el valor de la imagen como ele­mento decisivo de la creación poéti­ca. Su teoría de la poesía, aunque vi­ciada de psicologismo, sirvió como ba­se de discusión de los primeros plan­teos formalistas.

Surrealismo y formalismo
"Es interesante señalar cómo los su­rrealistas franceses se propusieron un resultado análogo valiéndose de con­ceptos e instrumentos diametralmente opuestos. Mientras que para Shklovski, las palabras sólo pueden recuperar su densidad objetiva si se liberan del automatismo del lenguaje, los surrea­listas consideran el automatismo psí­quico como medio fundamental para rescatar la autenticidad del lenguaje. Es claro, sin embargo, que en el pri­mer caso automatismo significa convencionalidad abstracta y mecánica, mientras que en el segundo representa una facultad profunda del espíritu, ta espontaneidad originaria del incons­ciente que debe ser captada por sor­presa, eliminadas las cargas y limita­ciones de la reflexión. En este uso diferente del concepto de automatis­mo se esconde, al mismo tiempo, una innegable coincidencia de impostación y una fundamental divergencia de orientación. La estética de los surrea­listas es, en el fondo, la última esté­tica psicológica (más exactamente psicoanalítica); la de Snklovski, en cam­bio, es quizás el primer esbozo de una estética fenomenológica. Los pri­meros consideran que la realidad ori­ginaria puede ser alcanzada a través de la intensificación de la espontanei­dad; el segundo cree que la esponta­neidad misma es consuetudinaria y abstracta; afirma que sólo la elabo­ración reflexiva puede captar los ob­jetos en su originaria singularidad sen­sorial. Y esto porque la realidad origi­naria de los surrealistas es la realidad la realidad interior y psicológica, mientras que la de Shlovski es la realidad exterior de las cosas.
"Shlklovski (y con él, el formalismo ruso y el estructuralismo de la escuela de Praga) se desplaza en dirección de una metafísica de la percepción que presiente la fenomenología de Husserl y las investigaciones de Merleau-Ponty. "Pero sería sin duda exagerado afirmar que llegan a ese punto de la reflexión estética. Legítimamente puede decirse, sin embargo, que con ellos la estética realiza una violenta curva. Pretender la sistematicidad, el equilibrio y la li-nealidad en investigaciones de este tipo es absurdo."
Del postfacio del editor italiano De Donato, a Una teoría de la prosa de Shklovski, Bari, 1966.

Propp: las funciones del cuento popular

Se transcriben a continuación las fun­ciones que, dentro de la morfología es­tablecida por Propp, dan cuenta de todas las tramas del cuento popular por él analizado:
Prólogo que define la situación inicial;
uno de los miembros de una familia está ausente del hogar;
el héroe es objeto de una prohibición;
la prohibición es transgredida;
el malvado trata de informarse;
el malvado trata de engañar a su víc­tima para apoderarse de ella o de sus bienes;
la víctima cae en la trampa y ayuda involuntariamente a su enemigo;
el malvado causa un daño a un miem­bro de la familia;
sobreviene el infortunio que el héroe debe reparar;
el héroe abandona su hogar;
el héroe es sometido a una prueba pre­paratoria, previa a la recepción de una ayuda mágica;
el héroe reacciona frente a los actos de quien le entregará la ayuda mágica;
el héroe recibe la ayuda mágica;
el héroe se aproxima al objeto de su búsqueda;
el héroe y el malvado se enfrentan en una batalla;
el héroe recibe una señal o estigma;
el malvado es vencido; el infortunio es reparado; el héroe retorna; el héroe es perseguido; el héroe es socorrido; el héroe, de incógnito, llega a otra re­gión o a su hogar;
el falso héroe pretende ser el autor de la hazaña;
se le propone al héroe una tarea difi­cultosa;
el héroe la lleva a cabo; el héroe es reconocido; el falso héroe o el malvado son desen­mascarados;
el héroe recibe una nueva apariencia (transfiguración);
el falso héroe o el malvado son cas­tigados;
el héroe se casa y/o sube al trono.

Ajuste de cuentas con los formalistas rusos

Galvano Della Volpe, el destacado crí­tico marxista italiano, realiza un juicio general de las implicaciones positivas y negativas del formalismo ruso. De positiva califica la reacción contra "el formalismo místico de los simbolistas, y contra el contenidismo «sociológico» de los epígonos del idealismo he­geliano".
Pero el "empirismo" de los formalis­tas limita sus posibilidades teóricas. Así lo afirma Della Volpe: "A este respecto, conviene aclarar en seguida que el defecto de dicha poética, que limita su alcance histórico y antidog­mático, es su sustancial carencia fi­losófica, gnoseológica (como si el ím­petu de la sana repugnancia de los formalistas rusos hacia la filosofía a priori les hubiera arrastrado después a un indiscriminado disgusto hacia todo filosofar); es su unilateral plan­teamiento tecnicista, o estrictamente empírico, de los problemas más ge­nerales de la literatura; es (en los términos sin relieve e indeferentes de Erlich) el concepto del arte de la poe­sía Ajuste de cuentas con los formalistas rusos
Galvano Della Volpe, el destacado crí­tico marxista italiano, realiza un juicio general de las implicaciones positivas y negativas del formalismo ruso. De positiva califica la reacción contra "el formalismo místico de los simbolistas, y contra el contenidismo «sociológico» de los epígonos del idealismo he­geliano".
Pero el "empirismo" de los formalis­tas limita sus posibilidades teóricas. Así lo afirma Della Volpe: "A este respecto, conviene aclarar en seguida que el defecto de dicha poética, que limita su alcance histórico y antidog­mático, es su sustancial carencia fi­losófica, gnoseológica (como si el ím­petu de la sana repugnancia de los formalistas rusos hacia la filosofía a priori les hubiera arrastrado después a un indiscriminado disgusto hacia todo filosofar); es su unilateral plan­teamiento tecnicista, o estrictamente empírico, de los problemas más ge­nerales de la literatura; es (en los términos sin relieve e indeferentes de Erlich) el concepto del arte de la poe­sía«artificios» que la deforman, etc., hasta las exactas instancias de Brik sobre el verso y la naturaleza «propiamente lingüísti­ca». 3) Imposibilidad manifestada en las siguientes y especiales desviacio­nes del método: a) la tendencia tec­nicista, raramente contradicha, de no considerar en la «lengua poética» más que su «forma» fonético-gramatical, con mengua del elemento semántico; [...] b) la falta, relacionada con la anterior, de una problematización gnoseológica de los tropos y de la metá­fora [...] recayendo así, por falta de la problematización señalada (¡justo castigo, pues siempre se necesita una filosofía!) en el vetusto concepto ro­mántico y simbolista de la poesía co­mo «visión» [...]; c) por último, la radical impotencia valorativa y, por lo tanto sustancial impotencia crítica, de una (consiguiente) «crítica litera­ria» formalista en cuanto purista-gra­matical (cuando no purista-teórica también)."
De: Galvano Della Volpe, Crítica de la ideo­logía contemporánea

Bibliografía
Son escasas las traducciones de obras de los formalistas rusos a otros idio­mas. Tampoco abundan los estudios críticos sobre el formalismo, fuera de la Unión Soviética.

Sobre el formalisme ruso:
  • Claude Bremond: "Le message narra­tif", en Communications, N? 4, Paris, 1964.
  • Victor Erlich: Russian FormaUsm, La Haya, 1965 (es, sin duda, el estudio más completo sobre el movi­miento; incluye una bibliografía ex­haustiva).
  • A. J, Greimas: Sémantigue structurale, París, 1966. Tzvetan To­dorov: As estruturas narrativas, San Pablo, 1969 (en especial, "La herencia metodológica del formalismo").
  •  Galvano Della Volpe: Critica de la ideo­logía contemporánea, Madrid, 1970.


Versiones de los formalistas a otros idiomas:
  • Círculo Lingüístico de Praga: Tesis de 1929, Madrid, 1970.
  •  Eijenbaum, Jakobson, Tiniánov, Vino­gradov: Readings in Russian Poetics, Michigan Slavic Materials, Ann Arbor, 1963.
  • Roman Jakobson: Essais de linguisti­que générale, París, 1963.
  • Jakobson, Tiniánov, Eichenbaum, Brik, Shlavski, Tomashevski, Propp: Teo­ría de la literatura de los formalistas rusos, Buenos Aires, 1970.
  • Vladimir Propp: Morphology of the Folktale, Bloomington, 1958.
  • Victor Shklovski:  Una teoría délia prosa, Barí, 1966.



 El informe para este fascículo ha sido preparado y escrito por la profesora Beatriz Sarlo Sabajanes. La redacción final estuvo a cargo del departamento "Capítulo Universal" del Centro Editor de América Latina. El profesor Jaime Rest realizó la supervisión técnica.



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